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Dimite el ‘ministro’ de las pensiones en pleno pulso por la reforma en Francia

El alto comisionado Delevoye abandona el Gobierno francés bajo la acusación de conflicto de intereses

Jean Paul Delevoye
El alto comisionado Jean-Paul Delevoye. REUTERS

Le llamaban Monsieur Retraites (Señor Pensiones). Era el responsable en el Gobierno francés de conducir a buen puerto la controvertida reforma que ha sacado a centenares de miles de franceses a la calle y que, desde el 5 de diciembre, bloquea los transportes públicos. El alto comisionado para las Pensiones, Jean-Paul Delevoye, dimitió el lunes por un posible conflicto de intereses. Delevoye omitió declarar a la autoridad competente una decena de funciones paralelas, la mayoría no remuneradas. También mantuvo un puesto remunerado al frente de un laboratorio de ideas mientras ya se sentaba en el Consejo de Ministros.

La marcha de Delevoye es un contratiempo más para el Gobierno francés y el presidente Emmanuel Macron en una iniciativa que inquieta a millones de franceses. La confusión, los mensajes contradictorios y los tropiezos han marcado los preparativos y la presentación de la reforma. La retirada del alto comisionado puede representar un alivio para el presidente francés, pues la sucesión de revelaciones era una distracción innecesaria en un momento crítico del pulso con los sindicatos. Al mismo tiempo, Macron y su primer ministro, Édouard Philippe, pierden una pieza esencial en el proyecto: la persona que lo concibió y la que verdaderamente lo tenía todo en la cabeza, hasta el mínimo detalle.

“Mi error es de una ligereza culpable. Pago por ello. Es la dura ley de la responsabilidad, de la ejemplaridad y de la transparencia que debe aplicarse a todos y a mí en particular”, declaró Delevoye tras presentar la dimisión, que Macron aceptó "con pesar", según el Palacio del Elíseo. Entre los cargos que obvió declarar a la Alta Autoridad para la Transparencia de la Vida Pública —según su versión, de buena fe y por olvido—, se encuentra el de administrador no remunerado del Instituto de Formación de la Profesión de los Seguros (Ifpass). Sí declaró, en cambio, que ejercía como presidente de honor del laboratorio de ideas Parallaxe, con una remuneración de 64.420 euros anuales netos, según Le Monde, pero la Constitución prohíbe todo empleo paralelo a los miembros del Gobierno.

Macron nombró a Delevoye, un experimentado político de centroderecha, como alto comisionado en otoño de 2017 con la misión de preparar la reforma más compleja y potencialmente explosiva de su mandato. El pasado julio presentó un informe que en los meses siguientes sirvió de base para las discusiones con los agentes sociales y, finalmente, para el proyecto que el primer ministro Philippe presentó el miércoles. En septiembre, Macron lo integró en el Gobierno, aunque sin el cargo nominal de ministro. Su próximo cometido era presentar la reforma de las pensiones ante el Parlamento. Ya no lo cumplirá.

El objetivo de la reforma es doble. Por un lado, simplificar el actual sistema, que cuenta con 42 regímenes de pensiones distintos, y fusionarlos en uno solo con un método para calcular la pensión igual para todos los trabajadores. Por otro lado, el Gobierno pretende alargar la vida laboral para colmar el déficit que supone el envejecimiento de la población. Hoy la edad de jubilación legal en Francia es de 62 años. Uno de los puntos de discrepancia con los sindicatos, e incluso dentro de la mayoría presidencial, es si hay que poner en marcha al mismo tiempo ambos aspectos de la reforma —el sistémico y el financiero— o, en un primer momento, hay que abordar solo la fusión de los 42 regímenes.

La dimisión de Delevoye, cuyo talante y conocimiento del tema eran apreciados por los sindicatos, se anunció en vísperas de la tercera jornada de manifestaciones en todo el país y la 13ª de huelga en sectores clave como los transportes públicos. La novedad, respecto a las dos jornadas anteriores, es que esta vez se sumará el sindicato moderado CFDT, el primero del país. Hasta la semana pasada su líder, Laurent Berger, apoyaba la reforma. Al fijar la edad para jubilarse con la pensión plena en los 64 años, una “línea roja” para el sindicato, el Gobierno ha perdido un aliado decisivo. Todo el esfuerzo de Macron y Philippe consiste en recuperar a Berger. A partir de ahora, sin Delevoye.

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