Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La ultraderecha alemana da oxígeno a su ala más radical con un joven líder del Este

Alternativa para Alemania elige para copresidir el partido a un representante del Estado donde la formación es más fuerte

Tino Chrupalla
Tino Chrupalla, en el centro, de azul, recibe la felicitación de miembros de Alternativa para Alemania, tras ser elegido copresidente del partido de ultraderecha en el congreso de Braunschweig. Getty Images

El ala más radical de la ultraderecha alemana cuenta a partir de este fin de semana con un aliado en la cúpula del partido. Alternativa para Alemania (AfD) ha renovado su dirección en el congreso que termina este domingo en Braunschweig, en el centro del país, y ha catapultado a un joven pintor y laquista del este a la cima. Con la elección de Tino Chrupalla, de 44 años, como copresidente de AfD, la vieja guardia se asegura una transición generacional controlada. Pero a la vez, ofrece oxígeno a la ascendente facción más ultra del partido, que como Chrupalla procede del Este del país y a la que el nuevo candidato defiende como parte de la formación, a pesar de no pertenecer formalmente a ella.

Chrupalla, procedente del Estado de Sajonia, aterrizó como parlamentario en el Bundestag hace dos años, cuando AfD entró por primera vez en la Cámara Baja con un 12,6% de los votos y 92 diputados. No es un gran orador, pero ha logrado buenos resultados electorales en su distrito y se le considera capaz de tender puentes entre distintas facciones.

Aseguraba en una entrevista con este diario hace tiempo que él habla de los “problemas reales”, como “la islamización” de Alemania o de cómo “los refugiados disparan los gastos sociales”. Presume de ser un hombre corriente sin título universitario y representa la voz de los territorios de la antigua República Democrática alemana, donde anida una frustración y un descontento que AfD ha sabido explotar con maestría. En Sajonia, AfD obtuvo un 27,5% de los votos en las elecciones del pasado septiembre. Chrupalla compartirá la presidencia del partido con Jörg Meuthen, considerado del ala moderada y que repite en el cargo.

El relevo se produce tras una tríada de elecciones regionales en el Este del país, donde Der Flügel, el ala más radical de AfD, ha obtenido excelentes resultados y ha incrementado su presencia y poderío dentro del partido. Los servicios secretos mantienen bajo sospecha a Der Flügel por considerar que violan “el orden democrático fundamental, la garantía de la dignidad humana y el principio de la democracia y el Estado de derecho”. Añaden que “la relativización del nacionalsocialismo” está presente en los discursos de sus representantes.

Los integrantes de Der Flügel han optado este fin de semana por apoyar la candidatura de Chrupalla conscientes de que sus candidatos, el principal, el carismático Björn Höcke, son demasiado extremos como para lograr un apoyo mayoritario en el partido. “Höcke fomenta el culto a la personalidad y eso no sienta bien en el partido más allá de sus seguidores. En Alemania, por nuestra historia, no encajan los candidatos tan personalistas; aquí no funcionaría un Salvini”, explican fuentes del partido. Confían además los radicales en que su apoyo les garantice a partir de ahora una presencia y un margen de maniobra mayor en el partido, como añaden las fuentes de AfD.

A sus 78 años, Alexander Gauland cede el testigo, pero permanecerá en la retaguardia moviendo los hilos de un partido anárquico y poblado por elementos extremistas, algunos con un pasado turbio. Gauland seguirá además codirigiendo el grupo parlamentario de AfD.

“Necesitamos una directiva más joven para demostrar que no somos solo un partido de señores mayores. Hay que prepararse poco a poco para 2021”, explicaba en una entrevista antes del congreso Gunnar Lindemann, diputado local, en la sede del Parlamento regional de Berlín, en alusión a la fecha prevista para las próximas elecciones generales.

Momento propicio

La ultraderecha alemana siente que el momento político actual resulta especialmente propicio para sus intereses. Piensan que el desplome de los grandes partidos tradicionales —conservadores y socialdemócratas, así como la fragmentación y la polarización social les abren nuevas oportunidades políticas, especialmente en la era post-Merkel. Eso, en un país en el que de momento ningún partido está dispuesto a quebrar el llamado cordón sanitario. Hasta la fecha, AfD ya está representado en los parlamentos regionales de todos los Estados. En el Parlamento federal, son la primera fuerza de oposición.

“Hay que prepararse para gobernar. […] Esa es nuestra tarea en los próximos dos años”, dijo Meuthen durante el congreso. Gauland se mostró convencido de que el cordón sanitario acabará por romperse: “Llegará un día en que una CDU debilitada solo tendrá una opción: nosotros”. Todo eso, de puertas para adentro en Braunschweig. Fuera, 20.000 manifestantes protestaban contra el cónclave al grito de “fuera, a vuestra casa” o “los refugiados son aquí bienvenidos”.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información