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EE UU amenaza a los países que no veten a Huawei con limitar el acceso a sus datos de inteligencia

El secretario de Estado de EE UU, Mike Pompeo, visita Alemania en un momento de creciente tensión entre los aliados

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El secretario de Exteriores estadounidense, Mike Pompeo, saluda durante su visita a la cancillería, junto a la canciller, Angela Merkel. AP

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, ha aterrizado este viernes finalmente en Berlín después de haber cancelado su visita abruptamente hace tres semanas. Aterriza en un momento en el que se acumulan las tensiones entre EE UU y Alemania, la gran potencia europea. El incremento del gasto militar que exige Washington a Berlín, la política europea de Defensa, el polémico gasoducto ruso Nordstream 2, el abandono estadounidense del pacto nuclear iraní y las operaciones de la empresa china Huawei en Europa son los asuntos más importantes que sobrevolaron la visita.

El representante estadounidense se ha reunido el viernes con su homologo alemán, Heiko Maas y con la canciller, Angela Merkel. Todos se afanaron por minimizar las diferencias que separan a ambas potencias y que sin embargo se hicieron patentes casi en cada uno de los temas abordados ante la prensa en Berlín.

El gigante tecnológico Huawei, al que EE UU considera una amenaza para la seguridad occidental y capaz de extraer datos confidenciales para el Gobierno de Pekín, es tal vez el frente abierto más visible en los últimos días. En Berlín, Pompeo llegó a amenazar con restringir el acceso a los datos recabados por los servicios de inteligencia estadounidense para aquellos países en los que Huawei instale su infraestructura de telecomunicaciones. Alemania es uno de los países que estudia qué hacer ante una posible entrada de tecnología 5G de la mano de Huawei. No excluye de entrada la participación de la tecnológica china en el proceso de adjudicación, pero exige garantías de seguridad a los que concursen.

Pompeo explicó que la estrategia estadounidense pasa por “garantizar que las redes por las que circula la información estadounidense son fiables (…) y que no acaba en las manos del Partido Comunista chino”. Eso, dentro de las fronteras estadounidenses, pero Pompeo explicó que su misión también pasa por “educar" a sus amigos a cuanto a los riesgos.

Indicó que los países aliados “toman sus decisiones de manera soberana”, pero que la presencia de Huawei en la red no es compatible con una infraestructura segura y advirtió a la vez de las potenciales consecuencias de esas decisiones. “Tendremos que cambiar nuestro comportamiento a la luz de los hechos. No podemos permitir que los datos de ciudadanos privados estadounidenses o de la seguridad nacional de EE UU circulen por redes en las que no confiamos”, indicó el secretario estadounidense.

Pompeo fue algo más crítico cuando le preguntaron por posibles sanciones a empresas alemanes por el Nordstream 2. Washington ha amenazado en el pasado a Alemania con imponer sanciones a sus empresas de seguir adelante con el polémico gasoducto que tiene previsto suministrar energía desde Rusia directamente hasta Alemania pasando por el mar Báltico, pero sobre todo sorteando Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Ucrania. EE UU rechaza un proyecto que considera que incrementa la dependencia energética de Rusia y pone en peligro la seguridad de su aliado. “No discutimos sobre sanciones antes de imponerlas. No tengo nada más que añadir”, dijo Pompeo a las afueras de Berlín junto a su homólogo Maas. El Gobierno de Berlín está sin embargo decidido a seguir adelante con un proyecto que se prevé que esté finalizado a finales de año y que ha generado considerables fisuras diplomáticas en el seno de la UE.

La canciller Merkel, recién aterrizada de Boston, donde pronunció un alabado discurso en la Universidad de Harvard, interpretado como un ataque a la Administración de Donald Trump, recordó que pese a las diferencias “Estados Unidos es y seguirá siendo el socio más importante de Alemania fuera de Europa”.

Los equilibrios diplomáticos de la gran potencia europea no son fáciles. Cuando el viernes Pompeo salió por la puerta de la cancillería en Berlín, acto seguido entraba el vicepresidente chino, Wang Qishan, de visita oficial en Alemania.

Hace tres semanas, Pompeo dejó plantado al Gobierno alemán, al cancelar su visita oficial en el último momento. Pompeo viajó en aquella ocasión a Irak en lugar de a Berlín, para abordar en la región la crisis con Teherán. La visita a Berlín es la primera de su gira europea, que le llevará durante cinco días a Suiza, Holanda y Reino Unido.

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