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COLUMNA i

¿Crisis institucional o show de populistas?

El objetivo final es provocar una Constituyente y alterar al poder judicial y legislativo

Lo que ha sucedió en los últimos días en Colombia, para cualquier periodista, analista o especialista en política, es comparable a la sensación de subirse en una “montaña rusa” por primera vez. Tal vez lo que ha vivido Perú, con la captura de varios expresidentes y el suicidio de uno de ellos, es lo que más se le parece. Al analizar todos los hechos, se pueden hacer tres interpretaciones. Por un lado, la posibilidad de que exista una crisis institucional y la salida no es fácil. Por otro lado, cabe la posibilidad de que esto sea interpretado como una crisis provocada de forma planeada por un sector político del país, que busca dar un golpe institucional. La otra interpretación es que a los hechos políticos se le suma una sensación de desgobierno que lleva a que una parte importante de la población sienta una situación de dificultad, cuando lejos se está de ello.

Para llegar a las conclusiones se debe hacer el recuento de los hechos.

1. El presidente Duque nuevamente cayó en las encuestas, su popularidad, a menos de un año de su posesión como primer mandatario, esta en 30 %. Los militantes de su partido, el Centro Democrático, hablan de una verdadera crisis de imagen. Estos niveles de popularidad tan bajos ya los había tenido en noviembre de 2018, para superar esa crisis planteó una “fuga hacia atrás”, intentado revivir los viejos fantasmas de inseguridad de su antecesor el expresidente Álvaro Uribe: Guerra contra el ELN y el tema Maduro en Venezuela. Sin embargo, pasan y pasan los días y los resultados son ridículos, ningún gran operativo contra el ELN y Maduro sigue en el poder.

2. El gobierno decidió objetar la Ley Estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), que fue el sistema transicional de justicia que creó el Acuerdo de Paz entre el Estado colombiano y la exguerrilla de las FARC. Dichas objeciones fueron derrotadas abrumadoramente en el Congreso, tanto en el Senado como en Cámara de Representantes. Al final, el gobierno no tiene mayoría en el legislativo, y con las objeciones lo que hizo fue unir más de la mitad del congreso en torno a la paz y en contra de la agenda del ejecutivo.

3. Además de que el gobierno no tiene ni encuestas, ni legislativo, el otro gran problema es que el gobierno no encuentra rumbo, no es claro el proyecto de nación, su partido está fracturado en varios pedazos y, sobre todo, son inexpertos en la administración del Estado.

4. La renuncia del fiscal general, quien dijo que su salida se debe a un golpe que la justicia transicional le dio al Estado colombiano impidiendo la extradición de un exjefe guerrillero acusado de narcotráfico por la justicia norteamericana. La JEP, en su pronunciamiento, dijo que en la medida que no llegaron pruebas no se podía tomar la decisión de extraditar al exjefe guerrillero. A los pocos minutos el fiscal manifestó que renunciaba, pues no soportaba el ataque al Estado de derecho. Sin embargo, pasadas unas horas del pronunciamiento apareció la segunda parte de un video y unos documentos, es decir, al parecer se ocultaron algunos documentos para provocar una crisis de legitimidad en la JEP. Claro, debe recordarse que el fiscal general, Néstor Humberto Martínez, está envuelto en el escándalo de Odebrecht y tal vez buscaba la forma de salir dignamente de la fiscalía.

5. El diario norteamericano The New York Times, basado en testimonios y documentos, muestra como desde el Ministerio de Defensa había una política para obligar a los militares a doblar la efectividad en resultados, como en el número de bajas, capturas, entre otras. Para aquellos que lo lograran había beneficios y gratificaciones. Esa misma política, en la era Uribe, llevó al caso de los falsos positivos o ejecuciones extra judiciales. En los ocho años de gobierno Uribe, alrededor de 4.000 civiles colombianos fueron asesinados y los hicieron pasar por guerrilleros. Este nuevo escándalo se llevará por delante, seguramente, al ministro de Defensa y la cúpula militar.

6. La renuncia, hace unos días, de la ministra de Justicia, como el preámbulo de un remesón ministerial que busca levantar la imagen del gobierno.

Como se ve no hay crisis, más bien el intento de provocarla, para ocultar escándalos de corrupción y mejorar la imagen del gobierno. El objetivo final del gobierno Duque, o de su partido, es provocar una Constituyente y alterar al poder judicial y legislativo, un gran sueño que siempre han tenido y que es común en regímenes populistas.

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