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El primer ministro finlandés dimite

Juha Sipilä renuncia tras el fracaso en la reforma del sistema sanitario que pretendía emprender

El primer ministro finlandés, Juha Sipila, llega a la reunión con su gabinete para presentar su dimisión, este viernes en Helsinki.
El primer ministro finlandés, Juha Sipila, llega a la reunión con su gabinete para presentar su dimisión, este viernes en Helsinki. AP

Finlandia ha despertado este viernes con sobresalto. La coalición de gobierno de centroderecha ha tirado la toalla a solo cinco semanas de concluir la legislatura con la celebración de elecciones, el 14 de abril próximo. El primer ministro, el centrista Juha Sipilä, ha presentado su renuncia ante el presidente Sauli Niinistö, que ha aceptado. El detonante ha sido la frustrada andadura de la principal propuesta por el actual Gobierno, un ambicioso plan de reforma social y del sistema sanitario que, entre otras cosas, preveía la centralización del servicio que ahora proveen los 295 municipios que forman el país y la participación de un mayor número de entidades privadas.

La reforma no pasó el corte en la comisión constitucional del Parlamento finlandés, que consideró que no respetaba la igualdad de derechos de todos los finlandeses. La coalición está formada por el Partido del Centro, de Sipilä, por el Partido Conservador (Kokoomus), y por el Partido Azul, del ministro de Relaciones Exteriores, Timo Soini. Este pequeño partido es una escisión del partido populista Auténticos Finlandeses. En la actualidad, el Ejecutivo cuenta con 36% de intención de voto, según las encuestas.

"Para mi es una gran decepción. Hemos trabajado toda la legislatura para sacar estas reformas tan necesarias para el desarrollo y la estabilidad de Finlandia", dijo Sipilä, en una emotiva comparecencia de prensa tras dimitir. "Quiero ser coherente, siempre he dicho que en estas funciones, u obtienes resultados o te vas fuera", continúo el jefe de Gobierno.

Según el primer ministro, las reformas son tan necesarias que el próximo gobierno debería incluirlas en su programa político. El resto de formaciones comparten la necesidad de reformar la sanidad, pero discrepan del cómo. Finlandia, que mantiene una asistencia social muy amplia, tiene como principal desafío atender a una población con una edad media cada vez mayor. Se prevé que dentro de una década, en 2030, el 26% de los ciudadanos del país nórdico tenga más de 65 años. 

Sipilä informó al inicio de su legislatura de que las reformas tendrían un coste de unos 3.000 millones de euros. "Es una suma muy elevada para sustentar un sueño mal concebido", señaló por su parte el líder de los socialdemócratas y jefe de la oposición Antti Rinne. "Por ahora, parece que ese mal sueño ha terminado. El próximo gobierno deberá repensar las reformas y llevarlas a cabo sobre bases sólidas, no sobre mayor endeudamiento del erario público".

El Gobierno de Sipilä quedará en funciones hasta la formación de un nuevo ejecutivo. Durante este periodo, podrá tramitar aquellas propuestas de ley que están pendientes en el Parlamento. No podrá presentar nuevas leyes o decretos de ley. Es posible que el Gobierno de Sipilä se mantenga en funciones bien entrado el verano. Los más probable es que el nuevo Ejecutivo no asuma antes de las elecciones europeas de mayo. El 1 de julio, Finlandia asume la presidencia rotatoria de la Unión Europea.

La presidenta del Parlamento, Paula Risikko, ha informado de que el Parlamento cesará sus funciones el 19 de marzo, pero que los temas referente a la reforma sanitaria no se incluirán en la agenda del día.

El Partido Socialdemócrata finlandés se perfila como el ganador de las próximas elecciones. Según una encuesta publicada esta semana por el canal público Yle, los socialdemócratas tendrán cinco puntos de ventaja sobre el partido conservador (Kokoomus). Los sondeos marcan un fuerte retroceso de la formación liderada por Sipilä, que acabaría en una tercera o quinta posición, en disputa con los Verdes y con los Auténticos Finlandeses. En Finlandia existe una larga tradición de coaliciones. Las quinielas apuntan a una futura coalición Socialdemócratas-Conservadores.

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