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La surrealista jugada en Argelia del millonario que quería desafíar a Buteflika

El francoargelino Rachid Nekkaz sortea las pegas burocráticas a su candidatura presentando como candidato a su primo homónimo

A la izquierda, el candidato presentado como Rachid Nekkaz. A la derecha, el millonario franco argelino Rachid Nekkaz.
A la izquierda, el candidato presentado como Rachid Nekkaz. A la derecha, el millonario franco argelino Rachid Nekkaz.

Rachid Nekkaz era hasta este domingo la figura emergente de Argelia. Este multimillonario francoargelino de 47 años —con un gran dominio de las redes sociales, adonde subía vídeos de forma compulsiva— congregaba cientos y miles de jóvenes en cualquier localidad que visitase durante la colecta de las 60.000 firmas necesarias para presentar su candidatura a las presidenciales del 18 de abril.

Nekkaz tenía un pequeño inconveniente insalvable: todos los candidatos deben justificar una residencia permanente exclusiva en Argelia de al menos 10 años en el país. Y Nekkaz había pasado la mayor parte de su vida en Francia. El diario El Watan ya advirtió: “Hace falta ser un bufón para ignorar esta exigencia”… “o bien, ser muy inteligente para usar esta oportunidad y apuntar hacia otros objetivos”. El objetivo podría ser, según el diario, “construir una base popular a la espera de que un día se suprima esa exigencia”.

Lo que nadie sospechaba mientras Nekkaz recorría el país, sonriendo y abrazando a los jóvenes es que el “bufón” guardaba una jugada secreta, una carta bajo la manga. La jugada era surrealista, de opereta, de feria medieval y tal vez demoledora para él mismo. El domingo 3 de marzo, fecha límite para presentar las candidaturas, el apuesto Rachid Nekkaz llegó al Consejo Constitucional para presentar la candidatura presidencial. Pero a partir de ahí nadie lo vio.

A las pocas horas salió un señor pelado al rape, con entradas muy pronunciadas y una dentadura bastante menos cuidada que la del millonario. Se sentó frente a los periodistas y afirmó llamarse también Rachid Nekkaz, dijo ser mecánico de profesión y candidato a las presidenciales. Y anunció que contrataría a su primo Rachid Nekkaz, el apuesto millonario, como su director de campaña. Es decir: el millonario, en vistas de que no podía presentarse como candidato a las presidenciales, presentó a su primo. En Twitter un internauta colocó la foto del mecánico y escribió: “A este es al que habéis dado 60.000 firmas”.

La jugada del “bufón” sirvió al menos para reír un poco en una jornada marcada por la tensión frente a la incertidumbre que vive el país. Eso, sí: es muy probable que el millonario y el mecánico ya no tengan ninguna opción de llegar jamás a la presidencia de Argelia.

La otra gran jugada del día no la protagonizó ninguno de los dos Rachid Nekkaz, sino el presidente de Argelia, Abdelaziz Buteflika. Ocho furgones llegaron al Consejo Constitucional con las firmas requeridas por la ley. El director de campaña de Buteflika, el ministro de Transporte, Abdelghani Zaalane, llegó con 19.700 avales de políticos nacionales y 5,86 millones de firmas de electores. El único inconveniente es que Buteflika no se presentó ante el Consejo porque se encuentra en Suiza desde el pasado domingo. La ley no exige de forma explícita la presencia física del candidato, pero tampoco expresa que se pueda formular la candidatura por delegación. En cualquier caso, la ley exige un certificado de buena salud. Y el emisario del presidente aportó el documento, a pesar de que Buteflika se encuentra hospitalizado en Ginebra desde hace una semana.

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