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Las grandes universidades canadienses temen la escalada diplomática con Pekín

Los chinos suponen más de la cuarta parte de estudiantes internacionales en el país norteamericano. En los campus crecen las dudas por la posible repatriación o limitación del número de estudiantes en represalia al arresto de Meng Wanzhou

Estación de metro de la Universidad de Montreal.
Estación de metro de la Universidad de Montreal.

La relación bilateral entre China y Canadá está inmersa, desde diciembre, en una espiral de tensiones diplomáticas por el arresto en Vancouver de Meng Wanzhou, vicepresidenta e hija del fundador de Huawei, a petición de las autoridades estadounidenses. Pekín ha manifestado que se trata de un hecho impulsado por motivos políticos y analiza represalias a la detención de la ejecutiva del gigante tecnológico. Y las universidades canadienses, cuyos ingresos dependen en buena medida de los estudiantes chinos, temen ser las paganas del enojo con Ottawa.

Jian, como prefiere ser llamado para evitar problemas, estudia una licenciatura en la Universidad McGill, en Montreal (Quebec, este del país), gracias —dice— al esfuerzo de su familia. Su ambición: terminar sus estudios "y volver a China". Su temor: que "un conflicto diplomático se convierta en un obstáculo para conseguirlo", relata a EL PAÍS. Su caso es uno de muchos: del cerca de medio millón de extranjeros que estudia en Canadá, según la Oficina Canadiense de Educación Internacional, el 28% del total —unos 140.000— proceden de China, el principal país de origen. Y su posible repatriación o limitación de su número, una opción que está encima de la mesa y de la que ya hay precedentes en otros países, se ha convertido en un temor en el país norteamericano.

El temor de universidades y estudiantes viene de atrás. A mediados de diciembre, en plena escalada diplomática, Global Times —un diario chino cercano al régimen y editado en inglés—, mostraba la preocupación de varios padres de familia que tienen hijos estudiando en Canadá. Si la tensión diplomática se intensificaba, decían, podrían tener problemas de visado para ir a visitarlos. En el texto también se explicaba cómo algunas agencias chinas que ayudan a jóvenes a encontrar universidades en el extranjero habían reducido su énfasis en recomendar el país norteamericano.

La derrama económica de los estudiantes chinos en Canadá es importante. El Ministerio de Exteriores calcula que los estudiantes internacionales gastaron en conjunto unos 15.000 millones de dólares canadienses (unos 11.300 millones de dólares estadounidenses) entre matrícula, alojamiento, alimentación y otros servicios. En febrero, la agencia de calificación Moody’s fue un paso más allá al subrayar que el recrudecimiento de las tensiones políticas entre ambos Gobiernos plantea "riesgos financieros" para las instituciones universitarias canadienses, que ven en peligro una fuente financiación crucial: el pago por matrícula de los alumnos extranjeros llega a triplicar o cuadruplicar el de los nacionales.

La zozobra afecta, sobre todo, a dos centros: la Universidad de Toronto y a la Universidad de la Columbia Británica, donde los estudiantes chinos representan cerca de un tercio del total del alumnado internacional. También a la Universidad McGill, en la que uno de cada cinco estudiantes extranjeros procede del gigante asiático.

El precedente saudí

Las dudas que se han instalado en las oficinas de los campus canadienses tienen razón de ser. En agosto pasado, la crisis diplomática entre Canadá y Arabia Saudí a raíz del encarcelamiento de activistas de derechos humanos llevó a Riad a pedir a sus estudiantes que abandonasen los centros de enseñanza canadienses con algunas concesiones a alumnos que estuvieran a punto de graduarse o que cursasen programas de postgrado. La medida se dejó sentir pronto: los saudíes con visa de estudios en Canadá pasaron de casi 5.100 a finales de 2017 a más de 2.700 a cierre del año pasado. "En este caso, el impacto sobre los ingresos fue relativamente limitado, teniendo en cuenta que los estudiantes saudíes constituyen apenas una pequeña parte de los estudiantes extranjeros en Canadá", indica Moody's. Pero es todo un aviso a navegantes. Con este precedente Paul Davidson, presidente de Universities Canada —el organismo que representa a las instituciones de educación superior del país norteamericano— ya se ha reunido con representantes del Gobierno canadiense y con personal de la embajada china para abordar el tema, según informa el diario Globe and Mail.

Guy Lefebvre, vicerrector de asuntos internacionales de la Universidad de Montreal —la más grande del país en lengua francesa—, cree, por sus últimas reuniones con diplomáticos chinos, que el régimen chino no pretende adoptar medidas que perjudiquen las relaciones académicas, a pesar de la innegable tensión diplomática. "Ningún elemento me hace pensar que estas relaciones estén en riesgo", dice a EL PAÍS. "Tenemos vínculos de esta naturaleza desde hace décadas y trabajamos para que aumenten. En nuestra universidad, recibimos cada vez más solicitudes de inscripción de estudiantes chinos, tanto para licenciaturas y postgrados como para cursos de francés", afirma Lefebvre. La Universidad de la Columbia Británica, a través de un comunicado, prefirió no especular sobre el tema.

Jian piensa, como el Gobierno de Xi Jinping, que la detención de Meng Wanzhou obedeció a motivos políticos, pero espera que las autoridades chinas no tomen medidas drásticas que le afecten a él y a tantos otros que están en su misma situación. "Una medida de ese tipo tendría impacto en las finanzas de las universidades, pero también afectaría a muchos estudiantes de mi país que estamos teniendo experiencias muy positivas en Canadá".

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