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Al menos 20 muertos en un atentado contra una catedral de Filipinas

Una primera bomba explota dentro del templo durante la misa y otra poco después en el exterior

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Catedral católica de Jolo (Filipinas) tras la explosión de este domingo. AFP

Al menos 20 personas murieron este domingo y más de 80 resultaron heridas en un atentado contra una catedral católica en la provincia de Sulu, en el sur de Filipinas. Se registraron dos explosiones, una justo en el momento en el que los asistentes salían de misa y una segunda en el aparcamiento, cuando las fuerzas de seguridad acudían al lugar. La mayor parte de las víctimas fueron civiles. Las autoridades sospechan que el grupo terrorista Abu Sayyaf está detrás del ataque.

Entre las víctimas por las dos explosiones en la catedral de Nuestra Señora del Monte Carmel hay 15 civiles y 5 soldados. El ataque se ha producido en la localidad de Jolo, capital de la provincia de Sulu, a unos 1.000 kilómetros al sur de Manila. El suceso tiene lugar días después del plebiscito para la creación de una región autónoma musulmana en el sur del país, bautizada Bangsamoro y concebida como solución pacífica a cinco décadas de conflicto separatista en la zona musulmana de la isla de Mindanao, que se ha cobrado la vida de unas 150.000 personas.

Esa opción, ratificada en las urnas por un 87% de los votos, parte del acuerdo de paz firmado en 2014 con el Frente Moro de Liberación Islámica (FMLI), el mayor grupo rebelde musulmán de Filipinas que renunció a sus aspiraciones independentistas y a la lucha armada a cambio de gobernar esa nueva región.

Sulu votó precisamente en contra, pero como forma parte de la región consultada, sus votos computan en bloque y pasarán a pertenecer a esa nueva entidad.

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, a través de su portavoz, Salvador Panelo, prometió “aplastar” a los “impíos criminales” que se encuentran detrás del ataque. Panelo describió el incidente como un “acto de terrorismo” y un “atrevido desafío” contra la capacidad del Gobierno para controlar el sur del país, campo de actuación de grupos terroristas islamistas. “Perseguiremos hasta los confines de la Tierra a los despiadados perpetradores detrás de este crimen cobarde hasta que cada asesino sea llevado ante la justicia y sea puesto tras las rejas”.

El secretario de Defensa de Filipinas, Deflín Lorenzada, calificó el ataque como un “acto cobarde” y urgió a la población local a mantenerse alerta y a colaborar con las autoridades para “evitar que el terrorismo obtenga más victorias”.

El jefe de la Policía Nacional, Oscar Albayalde, señaló que es probable que el grupo terrorista islámico Abu Sayyaf esté detrás del atentado, aunque ninguna organización ha asumido aún la doble explosión.

Abu Sayyaf, ahora en la esfera del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés), nació en los años noventa gracias a la financiación de la red Al Qaeda y Osama bin Laden. El sur de Filipinas es precisamente el principal foco de sus atentados. Entre los perpetrados por el grupo terrorista destaca el perpetrado en febrero de 2004 contra un ferry, con más de un centenar de muertos.

En Sulu, actúan además varios grupos yihadistas vinculados al Estado Islámico, como Maute o los Luchadores por la Liberación Islámica del Bangsamoro, responsables de sangrientos atentados en la región y que son la principal amenaza del recién ratificado acuerdo de paz de 2014.

Al ser blanco del ataque un templo católico, la Conferencia de Obispos Católicos de Filipinas hizo un llamamiento a todos los cristianos de Bangsamoro para que se unan “a los musulmanes e indígenas amantes de la paz en su defensa contra el extremismo violento”.

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