Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La misteriosa muerte de Hammarskjöld

Un análisis de la actualidad internacional a través de artículos publicados en medios globales seleccionados y comentados por la revista 'CTXT'

El secretario general de la ONU en 1957, el sueco Dag Hammarskjold.
El secretario general de la ONU en 1957, el sueco Dag Hammarskjold. Getty Images

El 18 de septiembre de 1961, el Douglas DC-6 en el que viajaba el secretario general de la ONU, Dag Hammarskjöld, se estrelló en Ndola, Rodesia del Norte (actual Zambia). No hubo supervivientes. Hammarskjöld se dirigía al Congo para negociar un alto el fuego entre los soldados de la ONU desplegados en el país y las tropas del estado secesionista de Katanga bajo el mando de Moïse Tshombe, que contaba con apoyo belga. Hammarskjöld, bajo cuyo mandato comenzaron los procesos de descolonización, creía que la secesión de Katanga suponía un riesgo existencial para el Congo, cuyas riquezas minerales codiciaban, hoy como ayer, varias potencias occidentales. La muerte del secretario de la ONU fue tratada como un accidente, pero The Observer recuperó la semana pasada algunos datos que apuntan a que el avión en que viajaba fue derribado y nombra al responsable del ataque: el piloto belga Jan van Risseghem. Naciones Unidas abrió su propia investigación en 1995 sin alcanzar un resultado concluyente. La clave para resolver la misteriosa muerte de Hammarskjöld podría estar en manos de EE UU: un avión de ese país con un equipo de escuchas se encontraba en el aeropuerto de Ndola y podría haber interceptado comunicaciones que revelarían lo sucedido aquella noche. El propio expresidente de EE UU, Harry Truman, declaró a los periodistas que Hammarskjöld se encontraba "a punto de conseguir algo cuando lo mataron, y observen que he dicho: 'cuando lo mataron". Sin embargo, Washington se niega a compartir casi 60 años después la información clasificada con la ONU. Dentro de dos semanas se estrena en el festival de Sundance un documental sobre el caso, Cold Case Hammarskjöld, del danés Mads Brügger.

Xi Jinping y Donald Trump en un encuentro de líderes en Pekín en 2017.
Xi Jinping y Donald Trump en un encuentro de líderes en Pekín en 2017. AFP

"El factor más disruptivo" entre China y EE UU

"¿La ofensiva de Xi Jinping para una reunificación de Taiwán acelera un choque entre EE UU y China?" se preguntaba el South China Morning Post en su última edición dominical. Según el autor del artículo, Shi Jiangtao, Taiwán es “el factor más disruptivo en las complejas relaciones de Pekín con Washington”, y podría "provocar una reacción en cadena que exacerbaría las tensiones en unas relaciones bilaterales que se encuentran ya atascadas en una prolongada guerra comercial y una carrera tecnológica en aumento." Días atrás, Xi propuso una reunificación basada en el modelo de "un país, dos sistemas" que ya se aplica en Hong Kong y Macao, y no renunció al uso de la fuerza para alcanzar ese objetivo. De acuerdo con Lo Chih-Chengl, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Soochow, el discurso de Xi “refleja el cambio en las relaciones entre EE UU, China y Taiwán así como el resultado de las elecciones locales de noviembre, en las que el Kuomintang (KMT) consiguió una amplia victoria”. La presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, nombró a un nuevo primer ministro, Su Tseng-chang, para atajar una crisis política que se prevé que durará hasta 2020, cuando el país celebrará sus próximas elecciones presidenciales y legislativas.

Las encuestas dan por ahora una ventaja al KMT, partidario de mejorar las relaciones con China continental. Un artículo del japonés Nikkei, por ejemplo, señalaba el impacto económico negativo de la política de Tsai en el turismo mayoritariamente chino de la isla. También recogía una encuesta sobre las preferencias políticas de los taiwaneses que muestra la considerable división sobre el tema: la mayoría prefieren mantener el statu quo y decidir la cuestión de la reunificación más tarde (33,4%), seguidos de quienes quieren conservar el statu quo indefinidamente (23,7%), mantener el statu quo con miras a la independencia (15,5%), mantener el statu quo con miras a la reunificación (12,5%), independizarse lo antes posible (4,8%) y unificarse lo antes posible (3%).

De momento, el almirante John Richardson, responsable de las operaciones de la marina estadounidense, se reunió a lo largo de la semana con su homólogo chino, el vicealmirante Shen Jinlong, y otros oficiales del Ejército Popular Chino para limar las tensiones entre ambos países. Ni Feng, vicedirector del Instituto de Estudios Americanos de la Academia China de Ciencias Sociales, argumentó para Global Times que Taiwán forma parte de la estrategia estadounidense para "contener a China". "Desde que EE UU considera a China un competidor estratégico", explicaba Ni, "el Ejército ha sido una de sus medidas para contenerla". Pekín mantiene su posición: "Hay quien quiere hacer retroceder las manecillas del reloj de la historia" y debilitar los lazos desarrollados entre la isla y China continental, afirmó Ma Xiaoguang, portavoz de la oficina para asuntos relacionados con Taiwán, según la agencia de noticias Xinhua.

Apretar y ahogar el Nord Stream2

El embajador de EE UU en Berlín, Richard Grenell, publicó el pasado domingo una carta en el Bild am Sonntag, de la que se hicieron ampliamente eco los medios alemanes. En la carta, Grenell advertía a las empresas alemanas vinculadas al gasoducto Nord Stream 2 –que, en paralelo al ya existente Nord Stream, suministraría gas directamente a Alemania sin atravesar ningún país de tránsito– la posibilidad de ser objeto de sanciones. “Subrayamos una vez más que las empresas que participan en el sector de la exportación de energía ruso se vinculan a un significativo riesgo de ser sancionadas”, escribe el embajador estadounidense. Grenell también afirma en la misiva que las empresas "socavan activamente la seguridad de Ucrania y Europa”. La embajada calificó la carta como "un mensaje claro" a las empresas que participan en la construcción de Nord Stream 2, que de ser sancionadas podrían quedar fuera del sistema de pagos internacional, y negó que se tratase de una "amenaza".

Además del argumento habitualmente esgrimido en la prensa occidental sobre la "dependencia energética", el digital Telepolis señala otro: la competencia que Nord Stream 2 supone para la exportación de gas natural licuado (LNG) estadounidense obtenido por fracking. Alemania construye actualmente en Stade, en el norte del país, la primera terminal LNG, en la que participa, entre otras, la estadounidense Dow Chemical. "Todos los estudios muestran que el temor a una dependencia problemática de Rusia están sobrevalorados", explica al semanario Der Spiegel Stefan Meister, experto en Rusia de la Deutschen Gesellschaft für Auswärtige Politik (DGAP). Para Josef Braml, experto en EE UU de ese mismo think tank, "Trump quiere extorsionar a Alemania y Europa para que compren más LNG." Manfred Leitner, del consejo ejecutivo de la austriaca ÖMV, que también participa en la construcción de Nord Stream 2, aseguró a Der Standard que el proyecto, pese a todo, se mantiene: "La producción de gas baja y, al mismo tiempo, según los expertos, crecerá la demanda de gas, no en último lugar porque la producción eléctrica a partir de carbón se reducirá debido a la elevada contaminación por CO2 y ha de ser sustituida por gas [...] Nord Stream 2 es extremadamente importante para la seguridad energética de Europa, que necesita gas adicional [...] ¿Qué diría el gobierno estadounidense si la UE declarase que no tiene que construir el oleoducto Keystone con Canadá porque éste contradice los valores de Europa?".

Todo ello mientras los informativos alemanes hablaban de cómo la economía se enfría: en 2018 registró un crecimiento de 1,5%, el valor más bajo en los últimos cinco años, lastrada por la caída de las exportaciones. Sí que aumentó, en cambio, el número de licencias para portar pistolas de aire comprimido y espráis de pimienta: casi un 10%, según el Neue Osnabrücker Zeitung, que cita datos del Ministerio del Interior.

El primer ministro canadiense, Justin Trudeau.
El primer ministro canadiense, Justin Trudeau. AP

Las lágrimas de Trudeau

No es ningún secreto que el primer ministro canadiense es uno de los favoritos de los medios de comunicación internacionales, que le han dedicado numerosos artículos por su sensibilidad hacia el lenguaje inclusivo, su defensa de la diversidad, su porte elegante y apuesto y hasta sus calcetines. De las contradicciones entre lo que Trudeau dice y hace no nos han hablado tanto, seguramente porque es más fácil escribir sobre sus calcetines. Kenn Orphan recuerda en Counterpunch cómo la policía montada cargó y arrestó el pasado 7 de enero a 14 personas que protestaban contra la construcción de un gasoducto que atraviesa tierras de los indígenas Unis’tot’en. A la hora de la verdad, entre el respeto a la diversidad y el dinero, el político liberal optó por lo segundo. “Seguimos adelante con el proyecto LNG Canada, que es la mayor inversión privada en la historia de Canadá con 40.000 millones de dólares y que producirá gas natural licuado que suplantará el carbón en Asia como fuente de energía y ayudará al medioambiente", explicó Trudeau en una entrevista en la radio canadiense. Cuando le preguntaron por las detenciones, el primer ministro canadiense se limitó a responder que "no es una situación ideal, pero al mismo tiempo somos un país con leyes."

"Hay algo familiar en el lamento de Trudeau sobre la situación así como en su llamada a respetar la ley", indica Orphan. "Líderes neoliberales de todo el mundo han utilizado justificaciones similares para la violencia de Estado", continúa, "y aunque Trudeau ha intentado presentarse como un líder reconciliado con las poblaciones indígenas y que se preocupa por el cambio climático, ha demostrado una vez y otra que su verdadera lealtad es hacia las corporaciones”. Como Macron o Merkel, escribe el autor, Trudeau "posee una enorme capacidad para la doblez: es conocido por verter lágrimas por los crímenes de Canadá en el pasado y en ocasiones parece preocuparse genuinamente por la gente y el medio ambiente. Barack Obama también tenía este don. Es una cara más amable para la plutocracia corporativa que puede hacerlo más aceptable al paladar [pero] hemos visto cómo las políticas neoliberales abren el camino al populismo fascista". El incidente en el campo de Unist’ot’en, termina, "quizá no sea el Standing Rock de Trudeau, pero recuerda al mismo: la imagen de tanquetas, perros y policía antidisturbios lanzando gases lacrimógenos y disparando cañones de agua a nativos americanos desarmados seguramente debió rondarle en algún lugar al fondo de su cabeza."

 Aún más contundente es el retrato que hace Luke Savage del primer ministro canadiense para Jacobin. "Muy bien podría haber sido creado por obra de la ingeniería, a través de algoritmos, en los sótanos del cuartel general de Buzzfeed", bromea Savage. "Trudeau convirtió en un tema central de su campaña un deseo profesado de aumentar los impuestos a los ricos y combatir la desigualdad y cosechó los beneficios electorales", pero "cuando se examina en detalle el programa liberal, era bien modesto y ha sido cada vez más manso una vez en el gobierno”. Su discurso ha pasado a un segundo plano para instalar un "modelo neoliberal de gasto público" y "después de más de tres años en el gobierno, los liberales de Trudeau han hecho muy poco, si es que han hecho algo, por alterar los fundamentos económicos del país o mejorar significativamente las condiciones materiales para la mayoría de sus ciudadanos". "Sin embargo, el primer ministro ha convertido en un hábito regular ofrecer discursos sobre desigualdad en conferencias internacionales que parecen deliberadamente coreografiadas para mantener su marca de 2015", añade Savage. Y sentencia: "Una combinación de gestos superficiales, promesas con mala fe, hábil branding y artimañas políticas, el timo de la desigualdad de Trudeau ha demostrado ser un éxito aplastante”.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >