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¿Qué pide May a Bruselas para salvarse?

Claves sobre la negociación sobre el Brexit que Reino Unido y la UE emprenden en la cumbre europea

La primera ministra británica, Theresa May, estrecha la mano a su homólogo irlandés, Leo Varadkar, este jueves en Bruselas. En vídeo, sus declaraciones al llegar al Consejo Europeo.

La primera ministra británica, Theresa May, espera arrancar este jueves a sus socios europeos "garantías legales y políticas" que convenzan a los parlamentarios británicos de que el acuerdo de salida del Reino Unido de la UE no condena al país a seguir anclado indefinidamente a Bruselas. De momento, la UE solo ofrece a May el compromiso de "estar dispuesta a examinar si se pueden proporcionar más garantías", según el borrador de conclusiones al que ha tenido acceso EL PAÍS y cuyo texto definitivo se espera aprobar en la cumbre del Brexit de esta noche.

¿Qué pide May?

La primera ministra quiere que se garantice que la unión aduanera con Europa prevista en el acuerdo de salida no será indefinida y que Reino Unido podrá abandonarla en ciertas condiciones. Reino Unido permanecería en esta unión aduanera hasta que se alcance un pacto sobre la futura relación comercial entre la UE y el Reino Unido, previsto, en principio, para finales de 2020.

¿Qué consecuencias tiene la permanencia?

Impediría a Londres desarrollar su propia política comercial mediante acuerdos con países terceros al margen de Bruselas. El riesgo de que la permanencia en la unión aduanera se prolongue es elevado porque los acuerdos comerciales suelen suponer una negociación muy compleja (de hasta siete años) y su ratificación debe pasar por todos los parlamentos nacionales o regionales de la UE con competencias en la materia.

¿Cómo se puede solucionar?

A Londres le gustaría poner una fecha de caducidad, en la que Reino Unido saliera automáticamente de la unión aduanera con o sin nuevo acuerdo comercial. Pero los 27 Gobiernos de la UE lo han rechazado de manera tajante.

¿Qué alternativas hay?

Pocas y difíciles, según los diplomáticos comunitarios. La solución, según esas fuentes, debe cumplir dos condiciones: no reabrir el pacto de salida (585 páginas negociadas durante más de año y medio) y no contradecir el contenido de ese texto.

¿Qué responden los europeos?

El borrador de conclusiones preparado para la cumbre de los 27 del jueves se limita a repetir en cinco párrafos que "el Consejo Europeo desea establecer una relación lo más estrecha posible con Reino Unido y está dispuesto a iniciar las negociaciones inmediatamente después de que se firme el acuerdo de salida". Y añade que confía en que la salvaguarda de la unión aduanera "nunca llegue a activarse" y que se aplique "solo temporalmente hasta que sea sustituida por el siguiente acuerdo". Más allá de esas reiteraciones, la UE solo se compromete, por ahora, "a examinar si se pueden ofrecer más garantías", aunque precisa que esas garantías "no pueden cambiar ni contradecir el acuerdo de salida".

¿Es inamovible esa posición?

No. Bruselas parece dispuesta a explotar cierto margen de maniobra y examinar una vía de escape a May, por estrecha y difícil que sea. Pero de momento no ofrece nada de manera oficial. En pasillos se buscan fórmulas que puedan apaciguar a los parlamentarios británicos y ayudar a May a ratificar el tratado del Brexit. El compromiso que busca la primera ministra británica tendría que concretarse en las próximas semanas para estar listo antes del 21 de enero, fecha que May se ha fijado como límite para la ratificación del acuerdo en el Parlamento.

¿En qué consisten esas fórmulas?

En un texto por el que los 27 se comprometan a que la obligación de continuar en la unión aduanera no se utilizará como arma negociadora contra Londres. La redacción de ese texto podría llegar incluso a señalar vías de escape de la unión aduanera si la entrada en vigor del futuro tratado comercial entre la UE y Reino Unido se retrasara por causas ajenas a Londres.

¿Hay precedentes de ese tipo de textos?

Sí. El más reciente ha sido en relación con el Brexit, precisamente. Y consistió en que los 27 y la Comisión Europea se comprometieron a garantizar a España que tras la salida del Reino Unido de la UE cualquier negociación entre Londres y Bruselas no incluirá a Gibraltar, que deberá ser objeto de una negociación en paralelo consentida por Madrid.

¿Ha habido más casos?

Sí. Holanda también obtuvo una declaración que le permitió ratificar el acuerdo de asociación de la UE con Ucrania, después de que fuera rechazado en un referéndum por los holandeses. No obstante, es imposible predecir si eso sería suficiente. La resistencia en el Parlamento británico es enorme y no solo entre la oposición laborista. La moción de confianza del miércoles mostró que un tercio de los diputados conservadores cuestionan el liderazgo.

¿Por qué se incluyó la unión aduanera en el acuerdo?

Ha sido la fórmula pactada (conocida como backstop) para garantizar que, pase lo que pase después del Brexit (29 de marzo de 2019), nunca se establecerá una frontera física entre Irlanda (socio de la UE) e Irlanda del norte (parte del Reino Unido). Se teme que restablecer la frontera suponga el colapso del llamado Acuerdo de Viernes Santo, que el 10 de abril de 1998 puso fin a décadas de violencia en Irlanda del norte.

¿Quién ideó la fórmula?

Ha nacido de la suma de las líneas rojas de ambas partes. Bruselas exigió garantías de que el Brexit no volvería a dividir la isla irlandesa y propuso que Irlanda del Norte se mantuviera en el mercado interior europeo. Londres se negó de manera tajante a establecer una frontera económica entre Irlanda del Norte y el resto del Reino Unido. Tras varias propuestas fallidas de una y otra parte, May planteó la posibilidad de que todo el Reino Unido se mantuviera temporalmente en una unión aduanera con la UE hasta que se pacte la futura relación. Un período "temporal" que los partidarios del Brexit duro temen que sea interminable.

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