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El matrimonio entre un holograma y un hombre que ha sorprendido a Japón

Akihiko Kondo, de 35 años, se casó con su novia virtual en octubre en la ciudad de Tokio. El enlace costó más de 15.000 euros

Akihiko Kondo, de 35 años, acaricia a su esposa, en versión peluche, en Tokio (Japón). ATLAS

Un nuevo matrimonio de "dimensión transversal" se celebró el mes pasado en Tokio. Akihiko Kondo, un japonés de 35 años, le prometió fidelidad eterna a su compañera sentimental, un holograma en forma de muñeca de peluche. En el evento no faltaron todos los elementos tradicionales de un enlace matrimonial: los anillos a juego, comprados por el propio Kondo, fotografías, vídeos, felicidad y sonrisas. Eso sí, la madre del novio no se presentó y el resto de sus familiares tampoco, aunque él se lo tomó con filosofía. "Para mi madre no era algo digno de celebración", afirmó. 

El novio llegó a gastarse dos millones de yenes (más de 15.000 euros al cambio) para que sus 40 invitados pudieran presenciar el "sí, quiero"

El rechazo de la progenitora no evitó que el hijo contrajera matrimonio con la mujer de su vida, tras más de una década enamorado: la cantante de realidad virtual llamada Hatsune Miku. "Creo que la forma de la felicidad y el amor es diferente para cada persona", explicó Akihiko Kondo a la agencia Reuters. Pese a que es consciente de que existe "un patrón para la felicidad" —en el que un hombre y una mujer se unen en matrimonio, tienen un hijo y viven juntos—, este tokiota cree que "dicho modelo no necesariamente hace feliz a todo el mundo".

La esposa de Kondo, concebida como un dibujo animado de 16 años y enormes ojos, apareció vestida de color azul en la opulenta ceremonia. El novio se gastó dos millones de yenes (más de 15.000 euros al cambio) para que sus 40 invitados pudieran presenciar el "sí, quiero" junto a Miku; que en esta ocasión, estuvo presente en forma de peluche del tamaño de un gato. "Nunca la engañé, siempre he estado enamorado de ella", explicó a AFP una semana después de la boda. Y aseguró: "He pensado en ella cada día".

Kondo convive desde marzo con varias muñecas Miku, aunque se comunica virtualmente con su ya esposa a través de un dispositivo que cuesta 2.800 dólares. El hombre, que se considera "una persona casada como cualquier otra", cuenta que "Miku lo despierta por las mañanas" y le dice "adiós" cuando sale hacia el trabajo. Además, cada noche duerme junto a ella. En la actualidad, el holograma reconoce la cara y la voz de Kondo, gracias a una cámara y a varios micrófonos integrados, y puede responder con frases y canciones simples.

El hombre ha asegurado que le gusta ser "amigo de una mujer en 3D", aunque no está interesado en una relación romántica clásica y pretende que las autoridades lo reconozcan dentro de una "minoría sexual". "No es justo, es como querer que un hombre gay tenga citas con una mujer, o una lesbiana una relación con un hombre". El origen de la distancia que mantiene con otras personas de carne y hueso viene de lejos. El hombre ha admitido que tiempo atrás una compañera de trabajo "lo acosó" provocándole una "depresión nerviosa".

Para corroborar el acto solemne, Gatebox —la empresa que produce el dispositivo del holograma en el que flota Miku—, expidió un "certificado de matrimonio" para los novios. Y ya van 3.700 documentos emitidos de este tipo. En 1980, solo uno de cada 50 hombres en Japón llegaba a los 50 años sin haberse casado ni una sola vez. Hoy, la proporción es de uno por cada cuatro.

Incluso en un país obsesionado con el universo anime, esta boda ha sorprendido a muchos. Él, sin embargo, se siente reconfortado por los mensajes recibidos. "Toda esa gente estaba animada", declaró. "Por eso, pienso que ha sido positivo dar el paso". 

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