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“La pelota está en el tejado de la Unión Europea”

El ministro asegura que “el Gobierno no convocaría en ningún caso un nuevo referéndum”

Dominic Raab (Buckinghamshire, Reino Unido) negocia con una mano atada a la espalda y la guardia repartida entre Bruselas y Londres. Tras dos años de baile infructuoso de su predecesor, David Davis, Raab debe producir un resultado que salve del atolladero a la primera ministra, Theresa May, satisfaga a la Unión Europea y evite el rechazo de los euroescépticos del Partido Conservador, conjurados para boicotear cualquier pacto de consenso, con sus obligatorias concesiones, entre Reino Unido y el continente. Raab, de 44 años, atiende a EL PAÍS, junto a los principales diarios europeos y estadounidenses, en las horas previas a la cumbre informal de jefes de Estado y de Gobierno en Salzburgo (Austria).

Dominic Raab, el 11 de septiembre a su llegada a Downing Street.
Dominic Raab, el 11 de septiembre a su llegada a Downing Street. Getty

Pregunta. ¿Está Reino Unido dispuesto a ceder en Salzburgo, o se mantiene firme en la propuesta de borrador que presentaron a principios de julio?

Respuesta. Si usted lee bien nuestra propuesta para una nueva relación económica y para un conjunto de reglas comunes con la UE, verá que hemos realizado compromisos muy amplios. Este Gobierno ha tenido grandes retos en el debate de política interna, y no habríamos llegado hasta aquí si no hubiéramos tomado decisiones realmente difíciles. Nos hemos comprometido y hemos mostrado ambición. Y no hemos visto una respuesta similar por parte de la UE.

Salzburgo será una reunión informal, pero a la vez debe ser un importante parteaguas, un paso decisivo para mostrar que realmente hemos diseñado los contornos de un acuerdo sobre los principios.

P. ¿Percibe una mayor flexibilidad por parte de la UE, y especialmente de Angela Merkel?

R. Tengo que ser muy claro respecto a esto. Respeto el modo en que la UE ha decidido negociar. Yo trato directamente con Michel Barnier [el negociador de la UE], con el que me he reunido ya hasta en cinco ocasiones. Pero está claro que él tiene un mandato negociador y que las opiniones de los otros 27 Estados también son importantes. Recibimos con agrado todas las señales positivas que nos llegan, pero ahora todo eso debe trasladarse a un rumbo claro en las negociaciones, en las semanas que nos quedan por delante. El tiempo es ahora fundamental. Necesitamos acciones, decisiones y toma de posición.

P. Pero el Gobierno de Reino Unido acaba de publicar sus previsiones ante la hipótesis de un Brexit sin acuerdo. ¿Es la única alternativa? ¿Su propuesta o el caos?

R. En lo que se refiere a los compromisos que hemos ofrecido, y nos hemos encargado de especificarlos con todo detalle, ese es sin duda el acuerdo que queremos cerrar. Debe ser un acuerdo sobre la base de esos principios o aumentará el riesgo de llegar a un Brexit sin acuerdo, que sería malo para ambas partes. Nosotros estamos absolutamente comprometidos. La pelota está ahora en el tejado de la otra parte. Creo que somos capaces de diseñar un marco que establezca los fundamentos de una relación larga y firme. Hagámoslo ya. Yo no digo que no haya hueco para una mayor flexibilidad a medida que nos acerquemos al último minuto de las negociaciones. Pero el nuestro es el modelo que engloba los intereses de Reino Unido y de la UE y no he visto ninguna alternativa que merezca credibilidad, ni en el debate político doméstico ni en Europa.

P. Si finalmente no hay acuerdo, o Theresa May se muestra incapaz de sacar adelante el acuerdo en el Parlamento británico, ¿sería posible convocar un nuevo referéndum, consultar de nuevo a la ciudadanía británica?

R. No. Permítame ser muy firme al respecto. En primer lugar, el Gobierno no convocaría en ningún caso un nuevo referéndum. En segundo lugar, no se lo he oído pedir a nadie, salvo los Liberales Demócratas. El Partido Laborista no lo ha pedido. Y si decidieran hacerlo, provocaría su división.

Incluso si fuera algo que la gente quisiera, resulta imposible hacerlo en el tiempo justo. En definitiva, la única alternativa a nuestra propuesta sería terminar en un Brexit sin acuerdo. Es una decisión binaria, y debemos concentrar nuestras mentes en ello. Como ya lo están haciendo en las instituciones comunitarias.

P. Irlanda del Norte es, sin duda, el principal escollo en las negociaciones. La UE quiere asegurar un control fronterizo, el llamado backstop, en el periodo de transición entre la isla de Irlanda y Reino Unido.

R. Debe ser una solución posible y que se pueda poner en práctica. Y que se haga trabajando con las comunidades afectadas, la católica y la protestante. A veces cuando escucho este debate me da la sensación de que hablamos de un simple tecnicismo jurídico. Se trata de ver cómo afrontan este asunto dos comunidades que vienen de pasados diferentes. No podemos permitir que se diseñe ningún control fronterizo en el Mar de Irlanda. Existe una alternativa tecnológica de control de aduanas como la que hemos propuesto. Siempre preferiremos que no haya acuerdo a un mal acuerdo, pero no vamos a permitir que estas negociaciones quiebren la unidad territorial de Reino Unido.

“Gibraltar debe mantener una frontera estable”

Dominic Raab reconoce sin problemas que los Gobiernos de Reino Unido y España han mantenido en las últimas semanas “una serie de discusiones positivas de un modo bilateral” para abordar el espinoso asunto de Gibraltar, como contó ayer en exclusiva EL PAÍS. No quiere entrar en más detalles, porque se trata de unas conversaciones que siguen su curso y forman parte del acuerdo global respecto al Brexit. Más allá de las conversaciones mano a mano con cada Gobierno europeo, Raab insiste en preservar el papel principal y unívoco de Michel Barnier, el negociador europeo, en la negociación de la salida de Reino Unido de la UE. “También hemos discutido con Barnier el tema de Gibraltar”, admite. “Ya conocen muy bien ustedes toda la historia que hay detrás de este asunto. Nuestro propósito es no hacer nada que pueda suponer una disrupción o que cree más inestabilidad en esa frontera”, asegura. “Esa es la cuestión clave”, enfatiza.

Con ese propósito, Raab se compromete a seguir hablando con el Gobierno de Pedro Sánchez. El Ejecutivo español, con el ministro de Exteriores, Josep Borrell, al frente de las discusiones, desea que Gibraltar sea un capítulo separado en el acuerdo final del Brexit. La nueva estrategia, mucho más pragmática que la llevada a cabo durante el mandato de Mariano Rajoy, aparca la cuestión de la soberanía —sin renunciar a ella— para centrarse en asuntos fiscales, medioambientales o de lucha contra el contrabando de tabaco. “Seguiremos manteniendo estas discusiones”, se compromete Raab durante la entrevista, “y tenemos confianza en poder resolver todos esos asuntos y en mantener todo lo posible la estabilidad de la zona que hemos sido capaces de alcanzar en estos momentos”.

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