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Diplomáticos de ocho países alertan sobre el ultra Bolsonaro

El candidato preferido tras Lula podría aislar más al país y alienar a sus socios comerciales, alertan veteranos de cuatro continentes

El candidato ultraderechista Jair Bolsonaro, segundo en las encuestas de intención de voto después del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, suele sorprender cada vez que abre la boca: generalmente por cómo sostiene sus ideas radicales en defensa de la dictadura, la tortura, el machismo institucional y la legalización de las armas. Sin embargo, en una reunión que mantuvo hace días con una veintena de miembros del cuerpo diplomático en Brasilia, el autoproclamado outsider—un no profesional de la política— llamó la atención por lo contrario. “Parecía una persona mansa. Nos quedamos perplejos”, comenta uno de los presentes bajo condición de anonimato.

Jair Bolsonaro sale de un funeral en Rio de Janeiro esta semana
Jair Bolsonaro sale de un funeral en Rio de Janeiro esta semana REUTERS

Pero llegó un punto en que la suavidad de Bolsonaro pasó a resultar preocupante. “Siempre recurre a sus asesores, nunca sabe dar una respuesta en profundidad. No me parece que sepa qué hará al llegar a la presidencia”, cuenta otro de los asistentes.

Y ese escenario es más que probable, a juzgar por las últimas encuestas. Bolsonaro ha logrado comenzar la campaña electoral a la cabeza de todos sus rivales (pero por debajo del expresidente Lula, que también es candidato aunque está en la cárcel por corrupción y es cuestión de tiempo que la autoridad electoral le impida concurrir). De ahí que las cosas que oyeron esta veintena de diplomáticos resulten tan preocupantes.

En las últimas dos semanas EL PAÍS ha entrevistado a ocho representantes de embajadas extranjeras. Eran de algunos de los grandes socios comerciales de Brasil en Europa, América del Norte, Asia y África. Siete de los ocho dan por hecho que Bolsonaro llegará como mínimo a la segunda vuelta de las elecciones y todos creen que, si gana, Brasil sufrirá por su inseguridad jurídica y política. Conociendo al candidato, la única predicción que se puede hacer con autoridad es que acentuará las medidas proteccionistas en la economía. “Brasil es muy proteccionista. No solo por sus gobernantes, también lo son sus clases poderosas en todas las áreas, de la agricultura al textil”, ponderó uno de los entrevistados.

Bolsonaro ha dejado claro que, en lo político, alejará a Brasil de países que considere “gobernados por dictadores de izquierdas” y, en lo económico, seguirá una lógica trumpiana: dar prioridad a los acuerdos bilaterales frente a pactos con grandes bloques, como Mercosur o la Unión Europea. Pero, como recuerdan estos diplomáticos, Brasil no es un gran agente de la economía global y esta mentalidad podría conllevar graves pérdidas en inversiones. “Esa incertidumbre es lo que más nos preocupa”, valora uno ellos.

El candidato preferido de los diplomáticos entrevistados para plantarle cara es Geraldo Alckmin, favorito de los mercados y de los partidos del centro, que buscan una alianza con él. En la misma encuesta que le daba a Bolsonaro un 18% de intención de voto, él recibía un 5%. Si gana, coinciden, las relaciones exteriores brasileñas cambiarán “muy poco”.

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