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Israel aprueba una tregua en Gaza tras los peores choques con Hamás en cuatro años

El Gobierno de Netanyahu pone fin al cierre de la frontera y reanuda el paso de mercancías

Gaza
Camiones con mercancías, en la frontera de Kerem Shalom de la franja de Gaza. AP

Israel ha aprobado una tregua en la franja de Gaza para intentar poner fin a la guerra encubierta con Hamás, en forma de protestas semanales en la frontera de la Franja desde hace cinco meses, que en las últimas semanas ha desembocado en ataques generalizados de ambos bandos. El Gabinete de Seguridad israelí, el órgano del Gobierno que decide sobre las ofensivas militares, ratificó este miércoles según el diario Haaretz el precario alto el fuego en vigor desde el pasado día 10, al término de los peores enfrentamientos registrados desde el conflicto de 2014.

 El cese de hostilidades ha permitido la reapertura completa del puesto fronterizo de Kerem Shalom, cerrado para el paso de mercancías desde el pasado 9 de julio. Más de 700 camiones atravesaron ayer la terminal de carga con material de construcción, productos textiles, pienso para ganado, combustible y otros productos básicos para la maltrecha economía del territorio palestino, sometido al bloqueo israelí y egipcio. El Ejército de Israel había seguido autorizando el paso de alimentos y medicinas por Kerem Shalom, pese a la medida. El Ministerio de Defensa también ha ordenado ampliar la zona de pesca hasta nueve millas náuticas de la costa.

“No habrá un acuerdo real con Hamás para un periodo duradero de calma mientras no devuelva a nuestros hijos y ciudadanos”, aseguró una fuente política israelí citada por Haaretz, en alusión a los restos de dos militares muertos que son retenidos por las milicias islamistas palestinas desde la guerra de 2104 y a dos israelíes que permanecen secuestrados tras haber entrado por su propio pie en la Franja.

La misma fuente advirtió de que las acciones del Ejército continuarán en Gaza si es preciso. “Si [Hamás] mantiene su compromiso, se abordarán después las cuestiones humanitarias”, puntualizó para dar a entender que no se trata aún de la tregua permanente que se ha intentado negociar en el último mes con mediación del jefe de la inteligencia militar de Egipto, general Kamal Abbas, y del enviado regional de Naciones Unidas, Nickolay Mladenov.

El precario cese de hostilidades que entró en vigor la semana pasada, también con la mediación de Egipto y de Naciones Unidas, ya había sido ratificado por Hamás, el movimiento islamista que controla el territorio palestino desde 2007, pero aún no había sido reconocido por Israel. El Gobierno supedita la aprobación de un alto el fuego permanente —y la consiguiente reconstrucción de Gaza— a la devolución de los cuerpos de los militares retenidos por Hamás, que exige a cambio la liberación de un gran número de prisioneros en las cárceles israelíes.

En las protestas semanales organizadas desde el 30 de marzo en Gaza ante la valla de separación con Israel, han perdido la vida más de 160 palestinos por disparos de francotiradores del Ejército. Otros 17.000 manifestantes han resultado heridos, 600 de ellos por impactos de bala que han causado decenas de amputaciones. Un soldado israelí murió tiroteado en una de las protestas, y varias decenas de civiles sufrieron heridas a consecuencia del lanzamiento de cohetes.

La división política palestina bloquea, sin embargo, los avances hacia un pacto de recuperación de la economía de Gaza. La Autoridad Palestina, que solo controla Cisjordania, rechaza que Hamás pueda negociar con Israel sobre el futuro del enclave.

La situación humanitaria de los dos millones de palestinos confinados en el enclave se ha agravado en el último año. Dos terceras partes de la población sobreviven gracias a la ayuda internacional en un territorio donde la tasa de desempleo roza el 45% y la electricidad apenas llega a los usuarios cuatro horas al día. Naciones Unidas prevé que la Franja dejará de ser habitable en 2020.

El Ejército, exculpado por el Viernes Negro

La justicia militar israelí ha archivado sin presentar cargos la investigación sobre el llamado Viernes Negro de Gaza, la ofensiva del 1 de agosto de 2014 en Rafah, al sur de la Franja, en la que perdieron la vida tres soldados y al menos 112 palestinos, de los que 70 eran civiles. Este es el recuento de las Fuerzas Armadas, que Amnistía Internacional elevó hasta los 135 muertos gazatíes.

El auditor general castrense, general Sharon Afek, dictamina que “no es preciso abrir una causa penal sobre hechos registrados en unos enfrentamientos en los que no hubo uso desproporcionado de la fuerza”. El Viernes Negro ha sido considerado uno de los incidentes más graves de la última guerra. La investigación excluye que las tropas aplicaran la doctrina Aníbal, que permite los ataques masivos ante la captura de soldados.

 

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