Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La Asamblea Nacional francesa aprueba la ley contra las ‘fake news’

El texto ha sido criticado por la oposición y los medios, que ven un peligro para la libertad de expresión

La ministra francesa de Cultura, Françoise Nyssen, ha defendido la ley contra las noticias falsas.
La ministra francesa de Cultura, Françoise Nyssen, ha defendido la ley contra las noticias falsas. AFP

Pese a las fuertes críticas de izquierda y derecha y de las reservas de Europa a legislar en esta materia, la Asamblea Nacional francesa ha aprobado en la noche del martes al miércoles dos proyectos de ley dirigidos a controlar las noticias falsas o fake news en períodos electorales, medidas impulsadas por el Gobierno a propuesta del presidente Emmanuel Macron.

Tras un largo y acalorado debate, los dos proyectos de ley —uno ordinario para las campañas europeas y legislativas y otro orgánico para las presidenciales— salieron finalmente adelante durante la madrugada solo gracias a los votos a favor de los diputados de La República en Marcha (LREM) de Macron y de su aliado, el centrista MoDem.

Con la mira puesta en los precedentes de injerencia extranjera en algunos procesos electorales en democracias occidentales en los últimos años, la legislación le permitirá a un candidato o a un partido recurrir a un juez para que emita un recurso de urgencia que frene la difusión de “informaciones falsas” durante los tres meses precedentes a un escrutinio nacional, aunque —tras una enmienda aprobada— solo si se considera probado que se realizó “de manera deliberada” y no solo “de mala fe”. Además, antes de bloquear por ejemplo una página web, el juez deberá constatar, en un periodo de 48 horas, si esas informaciones falsas han sido difundidas de “forma artificial o automatizada” y de manera “masiva”. La ley también proporciona medios para interrumpir la difusión de servicios de televisión controlados o influidos por un Estado extranjero e impone a las plataformas digitales una mayor transparencia durante el período electoral.

La ministra de Cultura, Françoise Nyssen, celebró su aprobación afirmando que se trata de un “texto equilibrado, eficaz y a la altura del desafío”, y que se convertirá en una “herramienta valiosa para proteger mejor” la democracia.

Pero no todos lo ven así. Muestra de las reticencias generalizadas que provoca la normativa es que una primera discusión de la propuesta de ley fue suspendida a comienzos de junio tras horas de acalorado debate sobre el concepto mismo de “noticia falsa”, que acabó siendo definido como “toda afirmación o imputación de un hecho inexacta o engañosa”. Además, la diputada encargada de su redacción, Naïma Motchou, precisó en una entrevista que para que una información se considere falsa deberá ser publicada “en el marco de una difusión masiva y artificial, realizada por ejemplo por contenidos patrocinados o por robots”. La ley, continuó, solo será aplicada para “informaciones falsas deliberadas” y que tengan como objetivo “alterar el escrutinio”.

Finalmente, la ley aprobada ni siquiera lleva en el título las palabras noticias falsas, sino que se propone luchar “contra la manipulación de la información”. Pero ni con esas ha logrado el Gobierno añadir apoyos a una propuesta considerada por muchos, también por la prensa, como innecesaria, dado que existen otras leyes que regulan las informaciones falsas desde hace tiempo, e “inaplicable” o incluso ineficaz, en vista de lo rápido que se distribuye hoy en día la información en las redes sociales. Además, advierten, es potencialmente peligrosa para la libertad de expresión, al dejar en manos de un juez o del poder decidir qué es o no una información falsa. 

Más información