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Kushner lanza un órdago a Abbas y amenaza con desvelar el plan de paz de Trump

Erekat acusa al presidente de Estados Unidos de "querer derrocar" a la Autoridad Palestina

Kushner en la Casa Blanca, en una fotografía del 18 de mayo.
Kushner en la Casa Blanca, en una fotografía del 18 de mayo. AP

La administración Trump tiene casi listo su plan de paz para Oriente Próximo —bautizado como “el acuerdo del siglo”— y lo hará público con, o sin la participación de los palestinos. Ese es el mensaje que Jared Kushner, asesor presidencial y yerno de Donald Trump, envió este domingo al presidente palestino, Mahmud Abbas.

En una entrevista concedida al diario al-Quds, el principal periódico palestino, Kushner resta importancia a las críticas de portavoces como Nabil Abu Rudeina o el negociador palestino, Saeb Erekat —que calificaron su viajes como “una pérdida de tiempo”— y asegura que, en realidad, tienen miedo. “Tienen miedo de que hagamos público nuestro plan de paz y sea del agrado de la población palestina porque les dará nuevas oportunidades de tener una vida mejor”, dice el asesor norteamericano.

Kushner y el enviado especial de Trump para Oriente Medio, Jason Greenblatt, iniciaron la semana pasada una gira regional para ultimar su propuesta de paz que les ha llevado a Jordania, Qatar, Arabia Saudí, Egipto y el pasado viernes, a Israel. Ambos se reunieron en Jerusalén, en dos ocasiones, con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Los palestinos quedaron fuera de la agenda. Entre otras razones, argumenta Kushner, porque manifestaron públicamente que para ellos Estados Unidos ha quedado deslegitimado para jugar un papel principal en las negociaciones de paz, al colocarse del lado israelí, reconocer Jerusalén como la capital del estado hebreo y trasladar la embajada norteamericana de Tel Aviv a la Ciudad Santa.

El yerno de Trump reconoce que, ante la negativa de Abbas a reunirse con ellos, su equipo ha seguido trabajando en su proyecto de paz para israelíes y palestinos. “Hemos logrado construir un consenso sobre qué es lo realisticamente alcanzable hoy en día y que perdure en un futuro. Si el presidente Abbas quiere retornar a la mesa de negociaciones, estamos listos para ello y si no, probablemente haremos público nuestro plan”, amenaza Kushner. Según el enviado norteamericano —que da pistas, pero no desvela los detalles del plan—, todos los dirigentes árabes embarcados en el proyecto “coinciden en que quieren ver un estado palestino con capital en Jerusalén Este”, que respete "la dignidad de los palestinos" y que permita que “la mezquita de al-Aksa permanezca abierta para todos los musulmanes que deseen rezar en ella”.

Kushner cuestiona la capacidad del presidente palestino para concluir un acuerdo y mete el dedo en la llaga al dejar caer que “los más escépticos dicen que a Abbas solo le preocupa su supervivencia política y cimentar su legado, no mejorar la vida de su pueblo”. Desde hace dos semanas, un movimiento ciudadano surgido en las redes sociales convoca manifestaciones periódicas en Ramala y en Belén, en solidaridad con la precaria situación de Gaza y para protestar contra las políticas del presidente Abbas, al que acusan de abandonar a sus hermanos palestinos de la franja. La última se celebró este sábado sin apenas incidentes, pero la anterior fue reprimida con dureza por las fuerzas de seguridad palestinas que detuvieron a unos 80 manifestantes.

La semana pasada, el negociador palestino, Saeb Erekat, viajó a Ammán a reunirse con el Rey Abdalá II de Jordania, al día siguiente de que el monarca se viese con Kushner y Greenblatt. Para Erekat la administración norteamericana ya está implementando sobre el terreno un plan que está condenado al fracaso porque no ha contado con una de las partes en conflicto. “El objetivo es dar un golpe de estado y mantener a Gaza separada de Cisjordania para crear un miniestado palestino en Gaza mientras se derroca a la autoridad palestina en Cisjordania”, aseguró Erekat este fin de semana a la agencia palestina de noticias Wafa.

En la entrevista en el al-Quds, Kushner hace varios guiños a la población palestina. No dice que vayan a pedir que se refrende el plan de Trump en las urnas, pero lo sugiere. “Es algo que los líderes de ambas partes deberían de considerar. Puede ser una forma para ellos de tener menos riesgo político a la hora de respaldar una solución”, dice el yerno de Trump.

Kushner, termina con un claro alegato dirigido al pueblo palestino para que demuestre que quiere la paz y que no está de acuerdo con el camino escogido por sus dirigentes “Os merecéis un futuro brillante (...) Ha habido muchos errores y oportunidades perdidas en el pasado y vosotros el pueblo palestino habéis pagado el precio. Mostradles a vuestros líderes que apoyáis los esfuerzos de paz. Dejadles saber cuáles son vuestras prioridades y dadles el coraje necesario para mantener la mente abierta y conseguirlas”, concluye el asesor presidencial.

Incentivos económicos para el éxito del plan de Trump

Jared Kushner reconoció que el equipo del presidente de EE UU, Donald Trump, trabaja sobre todo en un plan de incentivos económicos centrado en la recuperación de Gaza pero del que también se beneficien otros países como Egipto o Jordania. “Este conflicto ha estancado económicamente a toda la región y hay mucho potencial por explotar si se alcanza de paz”, aseguró en el diario al-Quds.

Precisamente este domingo, la prensa israelí, desvelaba que uno de los proyectos más ambiciosos, que al parecer cuenta con el beneplácito de la administración Trump, es convertir a Israel, con la participación de la Autoridad Palestina y Jordania, en un puente entre el Golfo Pérsico y Europa. Para ello, los norteamericanos habrían dado su visto bueno a un mega proyecto ferroviario que uniría Israel y Arabia Saudí, una fuente de inversiones de la que, según sus ideólogos, se beneficiaría toda la región. Además de contar con el respaldo de Trump, los israelíes habrían comenzado una ronda de consultas con varios países europeos para informarles de los detalles del ambicioso proyecto.

El nuevo camino de hierro uniría el puerto israelí de Haifa con Arabia Saudí, pasando por la ciudad palestina de Jenin y atravesando Jordania. De este modo se abriría una nueva ruta comercial para los productos europeos hacia el golfo y viceversa, que, aseguran, no se vería afectada por el devenir de los acontecimientos en Siria.