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COLUMNA

Los resultados de la segunda vuelta presidencial en Colombia

Fueron las elecciones más pacíficas en la historia de Colombia, en las que perdieron las grandes estructuras clientelistas regionales

Colombia tiene nuevo presidente. Con poco más de diez millones de votos, Iván Duque, el candidato de la derecha radical, se impuso en los comicios, contra poco más de ocho millones de votos del candidato de la izquierda, Gustavo Petro. Las conclusiones podrían resumirse en ocho líneas de análisis.

1. La primera conclusión es más bien una paradoja: fueron las elecciones más pacíficas en la historia de Colombia gracias a la política de paz del presidente Juan Manuel Santos, pero ganó la estructura política que más se opuso a esa política de paz. Ni una sola mesa, ni un solo puesto de votación fue trasladado por razones de orden público. La paz le cumplió a Colombia. Hace algunos años se contaban por centenares los traslados de puestos de votación. Ganó la campaña que prometió reformas estructurales a esta política.

2. Luego de la primera vuelta presidencial, pasaron a la segunda los dos extremos del espectro político y ello puso en aprietos a varios líderes políticos del centro. Muchos anunciaron su voto en blanco, otros lo promovieron activamente, pero al final la población escogió entre las dos opciones. El voto en blanco subió algunos miles de votos que apenas movieron los porcentajes electorales, es decir, no tuvo ningún impacto político.

3. Conectado con lo anterior, los líderes del voto en blanco, como el excandidato presidencial Sergio Fajardo o el senador Jorge Robledo, o los hermanos Galán, hijos del asesinado jefe del nuevo liberalismo Luis Carlos Galán, perdieron. Todos ellos anunciaron el voto en blanco y no lograron convencer. Su indecisión le dio el liderazgo de la oposición a Gustavo Petro y Claudia López.

4. Lograron ganar Iván Duque y el Centro Democrático, porque posicionaron a un candidato joven. El expresidente Álvaro Uribe y su partido lograron lavar su imagen de corrupción y política tradicional, además, lograron unir un espectro político amplio desde la primera vuelta presidencial, que fue desde el centro-derecha hasta la extrema derecha colombiana. Ello le permitió lograr en primera vuelta más de siete millones de votos y lograr diez millones en segunda.

5. Gustavo Petro perdió. En los sistemas presidenciales una elección significa todo o nada. Pero decantando las emociones de la jornada, Petro a pesar de perder logró al menos dos cosas. La primera es la votación más alta de la izquierda en Colombia. Por primera vez, la izquierda es una opción real de ganar. La segunda fue aglutinar o congregar un movimiento fuerte, principalmente conformado por jóvenes, que pide cambios a gritos en una sociedad gobernada por un pequeño grupo de familias en los últimos 100 años.

6. Colombia está dividida en tres grandes bloques. Un bloque del statu quo, que no quiere ningún cambio, no quieren reformas y tienen miedo a cualquier posibilidad de transformación. Este bloque le tiene miedo a los cambios de la paz, cree que la homosexualidad es una enfermedad y rechaza cualquier reforma agraria y no quieren que se toque el modelo de desarrollo. Al otro extremo hay otro bloque, compuesto por jóvenes mayoritariamente, que quiere muchos cambios y de forma rápida, desprecia la corrupción, odia a los viejos políticos y tiene una conexión impresionante con temas de medioambiente, desarrollo sostenible, y paz. En el medio hay otro grupo social, que también quiere cambios, pero de forma lenta o quieren algunos cambios, pero otros no.

7. Perdieron las grandes estructuras clientelistas regionales, lo que algunos llaman las maquinarias. Estos caciques políticos generalmente determinaban la votación de los departamentos y con un buen flujo de dinero ponían y quitaban presidentes, pero esta vez, a pesar de pagar el voto a 50.000 pesos o 20 dólares, mucha población recibió la plata y votó por el candidato que quería. En el Atlántico, departamento ubicado al norte de Colombia, ganó Petro y todos los caciques unidos no lograron voltear la votación a favor de Duque. Hay varios ejemplos más.

8. Las reformas estructurales que se prometieron con el proceso de paz quedan sepultadas. No habrá reforma agraria, los sectores conservadores se han opuesto a ella por años. También, las minorías y los derechos de la mujer podrían tener retrocesos. No debe olvidarse que los sectores más fanáticos y radicales de las iglesias cristinas y la católica se unieron a Duque con la promesa de detener el avance de estos derechos.