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Nuevo ataque con misiles contra un aeropuerto militar en Siria

La ofensiva, que no causó víctimas mortales, ha sido atribuida a Israel por el Ejército sirio, aunque el país hebreo no se ha pronunciado al respecto

Aviones durante una demostración de las Fuerzas Aéreas de Israel.
Aviones durante una demostración de las Fuerzas Aéreas de Israel. AMIR COHEN

El estruendo de misiles y de las baterías de defensa antiaérea S-200 retumbaron en la noche de este jueves en la provincia siria de Homs. “Los cazas israelíes no alcanzaron su objetivo puesto que neutralizamos los cuatro misiles que lanzaron y no hemos de lamentar víctimas mortales ni heridos”, dice en conversación telefónica y desde Damasco el Coronal Ayman Alí, portavoz del Ejército sirio. Se trata del aeropuerto Al Dabaa, situado a 20 kilómetros al suroeste de la ciudad de Homs y a tan solo 10 kilómetros de la frontera libanesa.

Según fuentes militares en Beirut varios aviones israelíes cruzaron el espacio aéreo libanés en la tarde de el jueves. Por su parte, el director del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, Rami Abdel Rahman, ha señalado a Israel como autor del ataque tras elevar el número de misiles lanzados a seis y precisar que "impactaron en depósitos de armas de la milicia libanesa Hezbolá", en declaraciones recogidas por la agencia France Presse (Afp). “La base de Al Dabaa está fuera de funcionamiento y tan solo se emplea para realizar maniobras de entrenamiento”, ha aclarado Hayat Awad, la responsable de prensa de este gobernado, desde Homs. En esta zona fronteriza con Líbano se encuentran desplegados desde 2013 los efectivos de Hezbolá, respaldados por su padrino iraní y aliados de Bachar el Asad en la guerra siria.

El ejército israelí no se ha pronunciado sobre el ataque a pesar de que dos días atrás el jefe de la aviación militar hebrea, el General Amikam Nirkin reiteró que “Israel no permitirá el rearme de Hezbolá ni la expansión iraní en su frontera norte con Siria”. Asimismo anunció que su aviación había sido la primera en emplear el F-35, el ultramoderno caza furtivo indetectable para los radares enemigos, y ello atravesando el espacio aéreo libanés. Lo hizo el pasado 10 de mayo, fecha en la que Irán e Israel alcanzaron el punto álgido en la reciente escalada bélica que protagonizan ambos países en el tablero sirio.

Los cazas hebreos lanzaron una primera operación contra varios objetivos militares en Siria a los que la Guardia Revolucionaria Iraní, apostada en el sur del país, respondió con una lluvia de 32 cohetes sobre los Altos del Golán, región siria ocupada por Israel desde 1967. La respuesta israelí fue contundente embarcando a su aviación en la mayor ofensiva vivida desde la guerra de Yom Kipur (1973) al bombardear 20 objetivos iraníes y de Hezbolá en varios puntos de Siria. El ataque se saldó con la muerte de al menos 23 combatientes progubernamentales, 18 de ellos iraníes o de milicias chiíes afines, según el recuento del Observatorio sirio.

Milicianos de Hezbolá en Líbano aseguran que esta vez será Irán quien decida “cuándo y cómo responder a Israel tras la muerte de sus combatientes en Siria”. Por su parte, Hasan Nasralá, líder de Hezbolá, ha advertido de que la confrontación con Israel entra en una nueva fase, una de la que “Israel no saldrá impune de sus ataques”. La coyuntura regional, con Líbano en pleno proceso de formación de un nuevo gobierno y las crecientes divergencias entre la UE y EEUU frente al programa de desarme nuclear iraní, parecen haber frenado por el momento el enfrentamiento directo entre Irán e Israel en suelo sirio.

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