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El Papa nombrará 14 nuevos cardenales, entre ellos, dos españoles

Europa ha perdido sin embargo una notable hegemonía respecto a pontificados anteriores

Luis Francisco Ladaria, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (izquierda), junto al cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, el 17 de  mayo en el Vaticano.
Luis Francisco Ladaria, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (izquierda), junto al cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, el 17 de mayo en el Vaticano. AP

El Papa Francisco nombró este domingo a 14 nuevos cardenales, entre ellos dos españoles: el mallorquín Luis Fernando Ladaria, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y el vallisoletano Aquilino Bocos, misionero claretiano. A ellos se suman nombres procedentes de cuatro continentes –todos salvo Oceanía–, señal de “la universalidad de la Iglesia”, en palabras de Francisco. Con estos nombramientos, que se harán efectivos el próximo 29 de junio, fecha del consistorio para su creación, serán 15 los purpurados españoles y el Colegio Cardenalicio se afianza como un claro reflejo de la identidad de este pontificado.

Las periferias, tanto geográficas como políticas, económicas y culturales, están en la mente de Francisco desde su elección como Pontífice y han sido su fijación en sus cinco años de papado. En todo este tiempo, solo un tercio de los cardenales que ha creado en los cinco consistorios que ha celebrado son europeos. Aunque Europa aún sigue siendo el continente con más representación, -48 actuales que pasarán a 54- ha perdido una notable hegemonía respecto a pontificados anteriores. Siguiendo esa línea, cinco figuras procedentes de lugares olvidados, lejos del centro geopolítico recibirán en junio el birrete cardenalicio.

En particular Francisco pone la vista en Asia y hará cardenal al cabeza de la Iglesia católica en Irak, Louis Raphaël I Sako, firme defensor de los cristianos perseguidos en Oriente Medio. Le siguen el arzobispo de Karachi, la ciudad más poblada de Pakistán, Joseph Coutts, y el titular de la diócesis japonesa de Osaka, Thomas Aquinas Manyol. También creará un cardenal de Madagascar, el arzobispo de Toamasina, Desiré Tsarahazana. El peruano Pedro Barreto, arzobispo de Huancayo se convertirá en el quinto purpurado de ese país sudamericano y el único que no procede de Lima. Es reconocido por su defensa de la selva y de los indígenas que viven en ella y el vicepresidente de la Red eclesial Panamazónica, con gran peso en la Iglesia latinoamericana y ente destacado de cara al próximo Sínodo de la Amazonia que se celebrará en Roma en 2019.

Al mismo tiempo que continúa poniendo el acento en la descentralización de la Iglesia y busca nuevos cardenales en urbes periféricas, Francisco también abrirá las puertas del Colegio Cardenalicio a importantes miembros de la Curia Romana, que colaboran estrechamente con él en el Vaticano. Se trata del jesuita español Luis Ladaria, desde hace menos de un año prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el antiguo Santo Oficio, a donde llegó en 2008; el vicario general de Roma, Angelo De Donatis; el sustituto de la Secretaría de Estado, Angelo Becciu y el limosnero pontificio, Konrad Krajewski.

Con un consistorio por año, Francisco se confirma como uno de los pontífices más prolíficos en cuanto a la creación de cardenales. Con los nuevos nombramientos, el Colegio Cardenalicio pasará de los 115 miembros actuales a 126 que podrán elegir a un nuevo Papa y también ser elegidos. De todos ellos, Francisco ha nombrado a 61. Y el número de purpurados que no podrá participar en las votaciones por cuestiones de edad y que desempeñarán cargos simbólicos – el español Aquilino Bocos, de 83 años será uno de ellos- pasa de 98 a 101. De estos miembros no electores, 12 han sido creados por este Papa.

No hay un límite de cardenales fijado, sino que cada Pontífice puede decidirlo libremente, incluso sin necesidad de consultar el perfil de los elegidos o hacerlo con un círculo muy estrecho, como acostumbra Francisco, aunque Pablo VI estableció un techo orientativo de 120 cardenales electores.