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El último telegrama francés

Francia pone fin a su centenario servicio de telégrafos

Francia ha puesto fin a su servicio de telegramas que existía desde 1879
Francia ha puesto fin a su servicio de telegramas que existía desde 1879 EFE

Esto se ha acabado. STOP. El servicio de telegramas de Francia ha muerto. STOP. Tras 139 años, el último telegrama del país fue enviado al filo de la medianoche del lunes 30 de abril. Dos días más tarde, Orange, la compañía que seguía proporcionando este servicio, confirmó que ha puesto fin definitivamente a un sistema de mensajería que había caído en desuso ante las nuevas tecnologías. De hecho, ni siquiera muchos franceses sabían que todavía era posible enviar uno de esos mensajes breves que durante generaciones sirvieron para dar grandes alegrías, pero también para transmitir las noticias más graves y urgentes a millones de personas en todo el mundo.

Paradójicamente, fue un tuit el que anunció la muerte del histórico servicio. Fue un empleado de Orange que, en un montaje fotográfico imitando los antiguos telegramas, revelaba el fin de estos la noche del lunes 30 de abril.

“El último telegrama ha sido enviado esta noche a las 23.59 - STOP- Es una página de la historia de las telecomunicaciones que se pasa a favor de las nuevas tecnologías - STOP”, escribió Christophe Ndi, trabajador de Orange y que modera un grupo en las redes sociales de empleados de la teleoperadora. Según explicó a la agencia France Presse, decidió anunciar la noticia a través de un tuit porque incluso dentro de la propia compañía “muchos colegas ignoraban que este servicio seguía existiendo”.

Los telegramas de hoy en día —el servicio de Correos español sigue ofreciéndolos— están lejos de ser esos mensajes breves que se enviaban por código morse y que han alimentado la literatura y el cine desde sus inicios en el siglo XIX.

En Francia, donde la telegrafía comenzó en 1879, a los telegramas se les seguía conociendo con el sobrenombre de petit bleu, el pequeño azul, por el color de estos mensajes. Pero ya no venían en un sobre que podía llegar de la mano de un cartero a cualquier hora del día o la noche para comunicar, casi siempre, una noticia que no podía esperar. A un coste de15 euros por 50 palabras, para enviar un telegrama, hasta este lunes bastaba con llamar a un número en el que se dictaba el mensaje a un teleoperador. Este hacía una copia que mandaba por correo, pero el destinatario era notificado antes por teléfono del contenido del telegrama. Según AFP, este servicio era usado todavía sobre todo por empresas —por ejemplo para convocar a un empleado o para notificar oficialmente un pedido— porque tenía un valor legal en caso de tener que acudir a la justicia.

Pero su uso era claramente insuficiente para mantener un servicio cada vez menos demandado. Todavía en 2005 se enviaron hasta 900.000 telegramas en Francia. El mes pasado, reveló el trabajador de Orange, solo se mandaron 1.400. Del último se sabe la hora a la que se envió, pero su contenido solo lo conoce el último destinatario de este servicio.

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