Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Las encuestas ponen a Duque a la cabeza de la carrera presidencial en Colombia

El candidato del Centro Democrático sube en los sondeos. Aventaja a su rival Gustavo Petro en 16 puntos, aunque todavía restan ocho semanas hasta la primera vuelta

Las encuestas ponen a Duque a la cabeza de la carrera presidencial en Colombia

Los sondeos en Colombia han cambiado bruscamente desde las elecciones legislativas del pasado 11 de marzo. Ahora aparece en primer puesto Iván Duque, el candidato del partido del expresidente Álvaro Uribe. El promedio de sondeos de EL PAÍS le otorga alrededor del 42% de los votos, bien por delante de Gustavo Petro, que rondaría el 26%. A más distancia aparecen Sergio Fajardo (11,5%), Germán Vargas Lleras (7%) y Humberto de la Calle (4%).

El voto de derechas parece haberse coordinado en torno a Duque y contra Petro, que es el candidato fuerte por la izquierda. Duque podría haber convencido a simpatizantes de otros candidatos, tanto de sus rivales en la consulta que ganó el 11 de marzo —Marta Lucía Ramírez y Alejandro Ordóñez—, como de Germán Vargas Lleras, el otro representante más escorado a la derecha, que ha caído dos puntos desde entonces. Pero además Duque puede haber logrado el apoyo de votantes hasta ahora indecisos o no declarados.

Las encuestas ponen a Duque a la cabeza de la carrera presidencial en Colombia

Sin embargo, no hay ahora mismo ningún candidato en disposición de ganar en primera vuelta. Ni siquiera el propio Iván Duque, quien aún se encuentra lejos del 50% necesario para lograr tal hazaña. Hoy por hoy, la baza del Centro Democrático está asegurando su plaza en segunda vuelta, pero no por el momento no está en disposición de evitársela. La pregunta, por tanto, parece ser quién acompañará a Duque en la elección definitiva del 17 de junio. Petro es el mejor posicionado según todas las encuestas. Pero su aparente estancamiento indica que no logra sumar todo el voto ajeno al uribismo. Tanto él como Fajardo y De La Calle muestran una evolución plana, con lo que el 40% de voto de centro e izquierda se mantiene repartido igual que hace un mes. Vargas Lleras, por su lado, cae a un 6,9% pero sin desaparecer completamente.

Este promedio de sondeos agrega las últimas encuestas de las casas de referencia en Colombia. El promedio toma en cuenta el tamaño de la muestra, la encuestadora y la fecha, tal y como se explica en la metodología. En la media actual hemos dato muy poco peso a los sondeos anteriores a las elecciones legislativas, porque, como se presumía, han supuesto un cambio brusco en la estructura del voto.

Como ya explicamos hace unas semanas, es necesario leer estas estimaciones con cautela. A dos meses de la primera vuelta, la elección presidencial se presenta todavía incierta. La experiencia de otros comicios dice que los sondeos pueden cambiar y hasta dar bandazos. Además no podemos olvidar que los sondeos en Colombia han sido poco precisos en el pasado y eso obliga a tomar sus pronósticos con cuidado. El error absoluto medio (MAE) de las encuestas en las elecciones 2010, 2014 y 2016 fue de 5,7 puntos por candidato. Eso significa que errores de más menos siete puntos serán frecuentes y que errores de hasta 14 puntos no pueden descartarse ni siquiera el último día.

Metodología. Nuestro promedio tiene en cuenta sondeos de varias encuestadoras para mejorar la precisión del pronóstico. El promedio está ponderado para dar distinto peso a cada encuesta según tres factores: el tamaño de la muestra, la casa encuestadora y la fecha. De los tres elementos, la ponderación por fecha es la más importante.

Peso por muestra. Las encuestas con más entrevistas realizadas reciben más peso, según una ley decreciente (pasado cierto umbral hacer más entrevistas aporta ya poco).

Encuestas repetidas. Ponderamos a la baja las encuestas repetidas de un mismo encuestador. La idea es sencilla: no queremos que una empresa que haga muchas encuestas domine el promedio. Al calcular el promedio en una fecha, la encuesta más cercana de cada encuestador tiene peso 1, y el resto de encuestas de la misma casa reciben un peso reducido.

Peso por fecha. El último factor es el más importante: queremos dar más peso a las encuestas recientes al calcular el promedio. Para conseguir eso asignamos pesos a los sondeos según una ley decreciente exponencial (por ejemplo, en este promedio las encuestas de hace 7 días reciben la mitad de peso que una encuesta de hoy). También definimos una franja de exclusión y eliminamos completamente del promedio las encuestas con más de 60 días de antigüedad. Estos parámetros cambiarán dependiendo de la agitación de los sondeos. Cuando no hay movimientos o tenemos pocas encuestas, es mejor hacer un promedio lento, que agregue muchos sondeos y reduzca los errores de muestreo y las diferencias entre encuestadoras.

Voto blanco. En las últimas elecciones presidenciales hubo un 6% de votos en blanco. Pero es muy difícil predecir esos votos usando encuestas, porque los entrevistados a menudo dicen que votarán en blanco cuando quieren ocultar su voto o no lo han decidido. También se refugian en el voto blanco muchos abstencionistas. Teniendo esto en cuenta, hemos asumido de momento que el voto blanco volverá a ser del 6%. La estimación del promedio de encuestas en marzo es de 10%, muy similar la cifra de las encuestas en 2014 —un 12%—, cuando el voto blanco acabó efectivamente en el 6%.

Nota sobre distintos universos y muestreos. Algunas encuestadoras han decidido emplear el censo electoral en lugar del poblacional (probablemente a causa de los problemas que genera la falta de un censo de referencia). Esto hace que los universos de algunas encuestas sean distintos, lo cual genera ciertas dudas formales al agregar. La alternativa sería tratar los sondeos por separado, pero dado que todos miden el mismo fenómeno, finalmente hemos tomado la decisión de agregarlos juntos para tener la mayor muestra dentro del promedio.

Más información