Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La UE arropa a Londres pero evita medidas rotundas frente a Rusia por el ataque químico

Los Veintiocho llaman a consultas al embajador europeo ante Moscú

De izquierda a derecha, Emmanuel Macron, Theresa May y Angela Merkel, este jueves en la cumbre europea. En vídeo, declaraciones de Theresa May.

Cuatro horas de discusión sobre cómo reprobar el ataque químico en Reino Unido sin culpar directamente a Rusia alumbraron una respuesta simbólica en Bruselas. Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE acordaron la madrugada del viernes llamar a consultas al embajador comunitario ante Moscú. Se trata de un mero gesto de malestar que, pese a todo, requirió una intensa presión de Londres. Los países partidarios de más contundencia preparan la expulsión de diplomáticos rusos.

La postura europea hacia Rusia refleja con nitidez las dificultades para pactar una política exterior común. Más de 15 días después del incidente con gas nervioso que dejó en estado crítico a un exespía ruso y a su hija en la ciudad inglesa de Salisbury, la UE no había adoptado una sola medida de reprobación diplomática. Tras las dudas iniciales, la primera ministra británica, Theresa May, acabó pidiendo a sus socios que hicieran algún gesto de respaldo a la estrategia británica. Para lograrlo, tuvo que emplearse a fondo y afinar las pruebas sobre la presunta autoría rusa en este incidente.

El resultado fue un reproche diplomático inédito en el historial de la UE, aunque poco contundente. Los líderes instaron a la alta representante, Federica Mogherini, a que llamara a consultas al representante comunitario ante Moscú, Markus Ederer. El embajador llegará a Bruselas ya este fin de semana y dará explicaciones sobre lo ocurrido a los representantes de los 28 Estados miembros el próximo lunes.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, celebró el paso adelante, aunque admitió implícitamente que quedaba lejos de lo que él mismo y otros hubieran deseado. “Tenemos diferentes intereses. No es tan fácil tomar medidas a 28. Pero me quedo con la determinación y el instinto político. Es la mejor solución que podíamos adoptar”, valoró en conferencia de prensa. A su lado, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker”, añadió que se trataba de una “medida extraordinaria” y avanzó que a partir del lunes algunos Estados actuarán por su cuenta. Más de una decena de socios europeos pueden ahondar en esa vía, con expulsiones de diplomáticos rusos que repliquen las que ya ha adoptado Reino Unido, según fuentes conocedoras de esas discusiones. El Kremlin lamentó la decisión.

Presión de Francia

La insistencia de Francia —y con menor ardor, de Alemania— fue clave para persuadir a los Estados de que era necesario expresar mayor firmeza frente a Moscú por el incidente químico. “Lo vemos como un reto serio a nuestra seguridad y como un ataque a la soberanía europea. Alemania y Francia estamos de acuerdo en que son necesarias medidas adicionales a la llamada a consultas del embajador”, subrayó el presidente francés, Emmanuel Macron, que compareció junto a la canciller alemana, Angela Merkel, al término del encuentro de líderes. Merkel lo corroboró sin tanta rotundidad.

En las conclusiones escritas, los Veintiocho acabaron haciendo suya la expresión que empleó inicialmente Reino Unido para defender la autoría rusa: que era “altamente probable” y que “no existe otra explicación alternativa que sea plausible”. Ese fue el principal avance que logró May ante sus todavía socios europeos.

Junto a Francia, el bloque del Este —con la excepción de Hungría—, los países bálticos y algunos escandinavos defendieron la necesidad de un enfoque más duro hacia Moscú. En el otro lado, Italia y Grecia encabezaban el grupo más escéptico. El presidente español, Mariano Rajoy, no quiso aclarar si España ordenará la expulsión de algún diplomático ruso.

Rusia y Turquía funcionaron como vasos comunicantes para lograr mayor firmeza de la UE en ambos frentes. Dos de los países más reacios a elevar el tono con Moscú (Grecia y Chipre) eran precisamente los más necesitados de respaldo ante las disputas que mantienen con el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan. Así que levantaron sus reservas y se pactó un tono más severo en los dos contenciosos.