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La ‘nevada del siglo’ sepulta Moscú bajo medio metro de nieve

Un muerto y cinco heridos por la caída de árboles en la capital rusa

Un quitanieves en la Plaza Roja de Moscú.
Un quitanieves en la Plaza Roja de Moscú. EFE

La ya conocida como la nevada del siglo ha sepultado este domingo la capital rusa bajo un manto de medio metro de nieve, ha provocado la caída de 2.000 árboles, uno de los cuales ha matado a una persona y otros tantos heridas a otras cinco, ha paralizado el tráfico y ha obligado a cancelar decenas de vuelos. 

Se trata de la mayor tormenta de nieve jamás registrada en la capital rusa, según el alcalde y las agencias meteorológicas. "Esta nevada ha traído el mayor número de precipitaciones de toda la historia. El máximo anterior se registró en 1957", informaron los servicios meteorológicos de Moscú. Se espera que al final del día la nieve supere ya los 60 centímetros, el doble de lo habitual para el ecuador del invierno ruso, a lo que se suma una brusca caída de las temperaturas, que alcanzarán esta noche los 13 grados bajo cero.

En 24 horas, cayeron sobre Moscú 43 centímetros de nieve, es decir, más de la mitad de lo que cae de media en la ciudad en un mes, según el Servicio Nacional de Meteorología. Esta acumulación de nieve se verá superada el lunes, según los pronósticos. "Lamentablemente, las inclemencias no han pasado sin víctimas. Una persona murió (el sábado) debido a la caída de un árbol sobre el tendido eléctrico. Según los últimos datos, ya hay cinco heridos", ha dicho Serguéi Sobianin, alcalde de Moscú.

El alcalde ha advertido que el tiempo empeorará en las próximas horas, por lo que recomienda a los moscovitas, especialmente a los conductores, que tengan sumo cuidado. "Según los pronósticos, el tiempo no hará sino empeorar. Se espera una gran nevada y viento huracanado de unos 20 metros por segundo. Aconsejo mantenerse alejados de árboles y postes de electricidad", ha añadido.

Sobianin estima en más de 2.000 los árboles caídos en las últimas 48 horas debido a la nieve y el hielo, lo que ha provocado destrozos en viviendas, coches y mobiliario público, y cortes en el transporte público. Los transeúntes tienen muchas dificultades para caminar por las aceras, que están flanqueadas por montículos de nieve de más de un metro de altura, tanto en las afueras como en el mismo corazón de la urbe de doce millones de habitantes.

"No recuerdo nada igual, si acaso cuando era pequeño. En dos días ha caído más nieve que en todo el invierno", comenta Vitali, un moscovita de 68 años. Llama especialmente la atención la situación en la Plaza Roja, donde las excavadoras, camiones y máquinas quitanieve trabajan a destajo para limpiar su adoquinado.

Ante la mirada curiosa de los osados turistas, que viven una auténtica odisea para llevarse una foto de recuerdo, un tractor retiraba la nieve de las inmediaciones del mausoleo de Lenin, cuyas puertas están hoy cerradas. Desde un extremo de la plaza apenas se divisaban las nevadas cúpulas de la catedral de San Basilio y lo mismo ocurre con el reloj de la torre Spásskaya del Kremlin, cuyas almenas no eran hoy rojas sino blancas. Gorros y bufandas ya no son suficientes para protegerse de los copos de nieve, por lo que algunas mujeres han rescatado el paraguas del armario.

Svetalana, de 59 años, admite que no había visto nada igual desde que trabaja de barrendera, aunque esta vez esté equipada no con una escoba, sino con una pesada pala. Según el Ayuntamiento, más de 14.000 máquinas trabajan para minimizar las consecuencias de la nevada, a lo que se suman casi 60.000 barrenderos, que han retirado ya cerca de un millón de metros cúbicos de nieve.

Cerca de 70.000 agentes del ayuntamiento han sido  movilizados para despejar las carreteras. Las imágenes en ellas son tremendas, ya que los coches no pueden circular a más de 30-40 kilómetros por hora y se podían ver paradas de transporte público hacinadas debido a que algunos trolebuses habían interrumpido el servicio. Algunos conductores se bajaban del coche aprovechando que el semáforo estaba en rojo para romper el hielo de sus parabrisas, mientras otros optaron por renunciar a su automóvil, sepultado bajo una montaña de nieve. "Deje el coche en el garaje", recomienda el Ministerio para Situaciones de Emergencia.

Los aeropuertos informaron de la cancelación de decenas de vuelos y el aplazamiento de otros 150, lo que ha provocado un efecto en cadena en otros aeropuertos del país con vuelos con destino a la capital. Lo mismo ha ocurrido con algunos trenes de cercanías, a lo que se suma el aviso de tormenta de nieve emitido por las autoridades, que se temen lo peor mañana, al inicio de la semana laboral.

El motivo de la anomalía es el ciclón proveniente del mar Negro que está acompañado de fuertes vientos y grandes precipitaciones, que amainarán a partir del lunes. "Nunca había ocurrido antes que hubiera tantas precipitaciones en un plazo tan corto de tiempo", ha señalado Román Vilfand, director del Centro Meteorológico de Rusia. Las nevadas no sólo han dificultado la vida de los moscovitas, ya que unas 60.000 personas se han quedado sin electricidad en las regiones de la zona central de la parte europea de Rusia.

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