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El chavismo decide celebrar elecciones presidenciales antes del 30 de abril

La Asamblea Constituyente, controlada por Maduro, acuerda comicios en el primer cuatrimestre de 2018

Nicolás Maduro, el pasado miércoles en Caracas.
Nicolás Maduro, el pasado miércoles en Caracas. EFE

La chavista Asamblea Constituyente ha anunciado este martes el adelanto de las elecciones presidenciales en Venezuela. Diosdado Cabello, el segundo poderoso del oficialismo, ha presentado un decreto que ordena al Consejo Nacional Electoral (CNE) que las votaciones se lleven a cabo antes del 30 de abril. La decisión ahora ha quedado en manos del órgano rector de los comicios, controlado por Tibisay Lucena, que fijará una fecha y coordinará el proceso en los próximos meses.

La votación, originalmente prevista para finales de año, sería la tercera convocada por la Constituyente en seis meses. Ya en agosto, el Legislativo chavista ordenó el adelanto de la elección de Gobernaciones que, finalmente, se hicieron en octubre con un resultado catalogado como fraudulento por la oposición. De ahí que tres de los cuatro grandes partidos de la coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se abstuvieron de participar en los comicios municipales, celebrados el pasado 10 de diciembre, por creer que no existen condiciones transparentes. Esto concedió un triunfo avasallador al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que, ahora, tiene el control del mapa político del país.

El anuncio de las presidenciales ocurre en medio de incertidumbres. Los principales partidos de la MUD, amenazados de ser invalidados por orden del presidente Nicolás Maduro, se han mostrado recientemente ante el dilema de reinscribirse en el desprestigiado Poder Electoral. Aceptar las reglas del rector en los comicios equivale a una contradicción para la oposición que, en los diálogos con el Gobierno en República Dominicana, ha insistido en una renovación urgente de la directiva del CNE para participar en votaciones. Henrique Capriles, excandidato presidencial, ha pedido “unidad” ante la contienda electoral. “¡Hoy, mañana, pasado, la única gran verdad es que a este Gobierno y su cúpula lo aborrece la inmensa mayoría de los venezolanos! ¡Si se libera el derecho que tiene nuestro pueblo a decidir se van! ¡Unidad, más que nunca! ¡Unidad para recuperar la democracia!”, escribió en su cuenta de Twitter.

El oficialismo, por su parte, se siente seguro de salir victorioso en los sufragios. “El presidente Maduro no duerme para trabajar, para luchar por la tranquilidad del pueblo. No es al presidente Maduro al que le interesa generar dolor o molestias en el pueblo. Son nuestros enemigos agrupados en la oposición a quienes les interesa”, dijo Emilio Colina, miembro de la Cámara chavista.

Maduro se perfila como el candidato del PSUV, pese al crecimiento de la disidencia dentro del chavismo. Su popularidad ha caído estrepitosamente en los últimos tres años producto de la crisis económica y los escándalos de violaciones de derechos humanos. Durante su gobierno se han disparado la inflación a niveles nunca antes alcanzados en el país, la pobreza y se ha generado un alarmante éxodo de venezolanos.

Frente a este escenario su relección pudiera lucir lejana. Pero el presidente se ha declarado dispuesto a continuar con su legado. “Le digo a la oposición que los esperamos en las elecciones presidenciales, que la oposición no se salga de las presidenciales… Estoy a la orden de la candidatura”, aseguró.

Candidatura bajo presión

La convocatoria a las elecciones, además, coincide con una polémica por la muerte del opositor Óscar Pérez, el piloto que atacó al Supremo y el Ministerio de Interior y Justicia en junio, y seis de sus compañeros a manos de los cuerpos policiales y militares. Esto ha valido la condena de organismos internacionales y gobiernos, la interrupción de negociaciones con la oposición en República Dominicana y las sanciones de la Unión Europea contra siete funcionarios del régimen, entre ellos la rectora Lucena y Cabello.

Calificado como un dictador por muchos gobiernos, el mandatario venezolano ha intentado demostrar que no se mantiene en el poder a la fuerza. “Mi dictadura va a convocar a la elección 23 y 24. La 23 será la elección de los alcaldes del país y la 24 será la elección presidencial, como corresponde”, adelantó el jefe del Estado en octubre. Su argumento es que se ha gestado una confabulación internacional contra su gobierno para apoderarse de los recursos de Venezuela.

Las votaciones coinciden con otras en América Latina pautadas para este año, entre ellas las de México y Colombia. Los resultados pueden redibujar el mapa político de la región.

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