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Una masacre en Senegal debilita el proceso de paz con la guerrilla independentista del sur

El asesinato de 13 jóvenes mientras cortaban madera enturbia la relativa calma del conflicto de Casamance tras el alto el fuego unilateral de 2014

Cuatro luchadores de 'ewange', en Youtou, Senegal. Ampliar foto
Cuatro luchadores de 'ewange', en Youtou, Senegal.

Trece jóvenes fueron asesinados y siete resultaron heridos este sábado en Casamance, al sur de Senegal, después de que fueran atacados por un grupo de hombres armados. Los jóvenes estaban cortando madera en el bosque de Borofaye, cerca de la frontera con Guinea Bissau, una zona controlada por la guerrilla independentista Movimiento de Fuerzas Democráticas de Casamance (MFDC). Es el incidente más grave en años de un conflicto que comenzó en 1982 y que estaba en vías de resolución tras el alto el fuego unilateral decretado por una parte de la guerrilla en 2014 y la apertura de negociaciones de paz.

El ataque tuvo lugar sobre las 16.30 (las 17.30 en la España peninsular) cuando una veintena de jóvenes de un pueblo llamado Niaguis se encontraba en el bosque. 10 murieron por heridas de bala, otros dos por arma blanca y uno de ellos quemado, según ha informado el Gobierno senegalés. El coronel Abdou Ndiaye, portavoz del Ejército, aseguró a France Presse (Afp) que los atacantes eran unos 15 y que “abrieron fuego directamente”. Un joven logró escapar ileso. Una compañía paracaidista ha sido enviada al lugar para hacerse cargo de los heridos y asegurar la zona.

El presidente senegalés, Macky Sall, ha convocado al Consejo Nacional de Seguridad que se reúne este domingo en Dakar y ha dado instrucciones a las Fuerzas de Seguridad y al Ejército para que “los autores de este acto criminal sean localizados y llevados ante la Justicia”. Asimismo, una delegación ministerial ha sido enviada a Ziguinchor, capital de la región afectada, para evaluar la situación.

Aunque aún se desconocen los motivos y los autores de la masacre, el conflicto por la tala ilegal de madera, alimentado durante años por la inseguridad derivada del conflicto, está muy presente en la Baja Casamance, sobre todo cerca de la frontera con Guinea Bissau donde opera una facción del MFDC. Diferentes comunidades a un lado y otro de la zona tampón entre Ejército y guerrilla tratan de aprovechar el escaso control sobre esta actividad en su propio beneficio, por lo que sus habitantes, cansados del expolio, han llegado a crear comités de vigilancia forestal, en ocasiones con el apoyo de la guerrilla.

Los hechos se producen apenas dos días después de la liberación de dos miembros del MFDC gracias a la mediación de la comunidad de San Egidio, que está negociando con una parte de la guerrilla independentista. Sin embargo, uno de los problemas es que este grupo está dividido al menos en dos facciones enfrentadas entre sí, la encabezada por Salif Sadio al norte, y la liderada por César Atoute Badiatta, al sur, próxima a la frontera con Guinea Bissau.

Prácticamente desde 2012 no se producía un incidente violento en Casamance, lo que unido al alto el fuego unilateral decretado por Sadio en 2014 y al inicio de discretas conversaciones de paz había permitido que Francia levantara su recomendación de no viajar a esta región natural de Senegal. De hecho, la actual temporada turística estaba siendo esperanzadora para una zona castigada por un larguísimo conflicto. Aunque la paz no era oficial, tampoco había una guerra de facto. El ataque de este sábado supone un revés a este proceso.