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Xi desvela su nuevo gabinete sin sucesor a la vista

Los nuevos integrantes del Buró Político tienen más de 60 años, un indicio de que ninguno relevará al presidente chino en 2022

El presidente chino, Xi Jinping (centro), posa junto a los miembros del nuevo Comité Central, este miércoles en Pekín.

Una vieja nueva guardia. El presidente chino, Xi Jinping, presentó este miércoles a los 7 miembros del nuevo Comité Permanente, el más alto órgano de poder del Partido Comunista y, por ende, de China. Contrariamente a la tradición de los últimos 30 años, ninguno de ellos será su heredero: todos ellos han cumplido más de 60 años y sobrepasan la edad máxima para serlo. Un indicativo claro de que el líder chino continuará en el poder más allá de 2022, cuando cumplirá su segundo mandato y -según la tradición del Partido en los últimos 30 años- debía retirarse.

Los nuevos miembros comparecieron ante la prensa en un evento planificado hasta el más mínimo detalle en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín. Ante una prensa nacional y extranjera que atiborraba la sala desde dos horas antes, y anunciados con toda solemnidad, emergieron en fila india por orden de rango, desde detrás de un biombo decorado con grullas, el símbolo chino de la longevidad.

Pocos minutos antes, los flamantes 204 miembros del Comité Central del Partido Comunista, elegidos el día previo en la clausura del 19 Congreso de la formación, habían celebrado a puerta cerrada la votación para nombrarles; un mero trámite, pues los nombres ya se habían pactado hace tiempo en duras negociaciones entre bambalinas

Xi Jinping, naturalmente, salió el primero, renovado como secretario general del Partido -y también, en un proceso paralelo, como jefe de la Comisión Militar Central- para al menos cinco años más. Un día antes, el Congreso había inscrito su nombre y su filosofía en los estatutos del Partido y le había consagrado como un líder tan poderoso como Mao Zedong.

Le seguía su primer ministro, Li Keqiang, junto con él el único miembro del Comité Permanente anterior que repite mandato. Después, las novedades: Li Zhanshu, que suena como nuevo presidente del Legislativo; Wang Yang, ex gobernador de Cantón; Wang Huning, el ideólogo del partido; Zhao Leji, que encabezará la nueva Comisión Central para la Investigación y la Disciplina, el brazo policial del Partido; y Hang Zheng, que ha desarrollado la mayor parte de su carrera en Shanghai.

408 nombramientos, 11 mujeres

Macarena Vidal Liy

Aunque Mao Zedong dijo que las mujeres “sujetan la mitad del cielo”, cuando se trata de llegar a lo más alto, el Partido Comunista de China les impone un techo. Ninguna ha conseguido llegar al Comité Permanente. E incluso en los niveles inmediatamente inferiores, su representación es mínima.

En el Politburó, de 25 miembros, la participación femenina se ha recortado a la mitad: de dos mujeres a solo una, tras la marcha por jubilación en este Congreso de la viceprimer ministra Liu Yandong. Y Sun Chunlan, encargada de las relaciones con instituciones no comunistas, probablemente también abandone el puesto por edad en el Congreso de 2022.

En el nuevo Comité Central, tan solo se encuentran diez mujeres entre los 204 miembros permanentes y 172 suplentes. Es el mismo número que en el Comité Central previo, aunque representa un descenso con respecto a hace una década: en el 17 Congreso fueron nombradas 13 mujeres como integrantes del órgano.

El elenco incluye algunas concesiones a grupos de influencia dentro del Partido, como Wang Yang, procedente de la Liga de Jóvenes Comunistas. Pero, principalmente, está formado por aliados de toda confianza de Xi, como Li Zhanshu. “No hay rivales”, apunta en una nota el grupo de análisis de riesgo Eurasia Group. “Todos los integrantes del Comité Permanente son acólitos de Xi, lo que representa un fuerte indicio de que, al menos al comienzo, habrá una puesta en práctica firme de las agendas de Xi en el terreno político, económico e internacional”.

Pero no parece que vaya a ser un Comité Permanente con mucha fuerza. Ninguno de ellos va a continuar más allá del próximo Congreso, en 2022, pues habrán sobrepasado el límite de edad que impide a los altos cargos públicos continuar más allá de los 68 años. Ninguno, pues, puede hacer sombra a Xi a lo largo de este lustro.

El futuro sucesor, cuando lo haya, saldría en todo caso del nuevo Politburó, el segundo nivel de mando del Partido y también nombrado este miércoles. Como en el Comité Permanente, la gran mayoría de nuevos miembros son personas de toda confianza del jefe de Estado, como Ding Xuexiang, o Chen Miner, actual secretario general del Partido en la megápolis de Chongqing y de quien ya se habla como un posible heredero potencial.

Hasta ahora la tradición de los últimos 30 años dictaba que un secretario general estuviera en el poder durante una década, dividida en dos mandatos de cinco años. Al final del primero, el líder incorporaba al Comité Permanente a su sucesor, consensuado con los notables del Partido. Este heredero pasaría esa etapa preparándose para asumir el control, y sería nombrado secretario general a su vez tras el fin del segundo mandato de su predecesor.

Así ocurrió en el caso de Xi: llegó al Comité Permanente con 54 años y, tras ocupar la vicepresidencia durante el segundo mandato de Hu Jintao, fue nombrado secretario general en 2012.

Al saltarse el procedimiento, Xi ha dejado claro hasta qué punto controla la jerarquía del partido. Y “su deseo de continuar en un tercer mandato se hace más aparente”, opina el historiador Zhang Lifan.

Durante este Congreso, Xi ha expuesto una visión a largo plazo para lo que ha llamado una “Nueva Era”: convertir a China en una gran potencia para 2035, capaz de rivalizar y superar a Estados Unidos para 2050.

Es una idea en la que insistió este miércoles al presentar a su “nueva guardia” en el Comité Permanente. Estos líderes, aseguró, continuarán el proceso de reformas y apertura para conseguir “nuevos éxitos” que permitan el desarrollo del país, la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos y una China que “coopere con el resto del mundo para una mayor paz futura y el desarrollo de toda la humanidad”.

“A menos que Xi se comporte de manera impredecible, muchos en las elites chinas y entre el público en general creerán que Xi permanecerá en el poder para facilitar el ascenso de China como una potencia global”, indica Eurasia Group.

Aunque el hecho de que continúe o no en sus cargos actuales más allá de 2022 es ya irrelevante. Con su nombre consagrado desde el martes en los estatutos del partido, a la par de Mao Zedong, cuenta ya con un ascendiente como ningún otro líder chino vivo. Y lo seguirá teniendo, pase lo que pase.

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