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Duterte anuncia la “liberación” de Marawi de los yihadistas

El presidente filipino efectúa el anuncio un día después que el Ejército abatiera a dos líderes islamistas

Soldados filipinos celebran la "liberación" de Marawi tras el anuncio de Duterte este martes.
Soldados filipinos celebran la "liberación" de Marawi tras el anuncio de Duterte este martes. AFP

Marawi ha ganado la batalla a los yihadistas. O al menos así lo ha asegurado el presidente filipino, Rodrigo Duterte, quien ha declarado la “liberación” de dicha ciudad en la isla de Mindanao (sur de Filipinas) de las fuerzas terroristas que la ocupaban desde mayo. El anuncio se produce un día después de que dos líderes de los insurgentes, entre ellos Isnilon Hapilon, autoproclamado emir del ISIS en el sudeste asiático, cayeran abatidos en combate contra el Ejército filipino.

“Señoras y señores, declaro Marawi liberada de los terroristas, lo que marca el inicio de la rehabilitación”, aseguró Duterte desde Marawi. Lo hizo con su fanfarria habitual, ataviado con camisa oscura y visera militar, durante un discurso dirigido a las tropas que durante cinco meses han combatido a los yihadistas en la ciudad filipina. Poco después de pronunciar estas palabra, sin embargo, se escucharon explosiones y disparos en la localidad, según informa France Presse.

En contraste también con la contundencia del mandatario filipino, el Ejército había asegurado horas antes que todavía trataba de capturar a entre 20 y 30 terroristas en la zona de batalla, incluido el actual líder de los rebeldes, el malasio Mahmud Ahmad. Se estima que los yihadistas aún tienen a alrededor de 20 civiles como rehenes.

Otros tantos fueron liberados el lunes, durante la operación que aniquiló a Hapilon y Omar Maute —ambos líderes de organizaciones (Abu Sayyaf y el grupo Maute, respectivamente) afines a ISIS— en el “último bastión” de los yihadistas en Marawi, según anunció el secretario de Defensa filipino, Delfín Lorenzana. La muerte de ambos llevó a Lorenzana a declarar “el incidente de Marawi” como “casi terminado” y prever que anunciarían el cese de hostilidades “en un par de días”.

Solo veinticuatro horas después, Duterte ha dado Marawi por “liberada”. De momento se desconoce si el presidente filipino también abogará por adelantar el fin de la ley marcial en Mindanao, que impuso al inicio de los enfrentamientos en mayo y fue prorrogada en julio por el parlamento filipino hasta diciembre.

La batalla de Marawi, núcleo histórico del islam en un país con más de un 90% de cristianos, comenzó el 23 mayo, a raíz de una operación para capturar a Hapilon que el Gobierno filipino consideró podría solventar con éxito de forma expedita. Lejos de ser así, el conflicto se ha demorado cinco meses y ha dejado a más de 150 soldados filipinos muertos, 600 rebeldes asesinados, medio centenar de civiles ejecutados y unos 400.000 desplazados. Unas cifras que se cree puedan aumentar cuando las fuerzas de seguridad tengan acceso a las zonas sitiadas por los terroristas.

La toma de la ciudad filipina por parte de los terroristas despertó además la alerta yihadista en el sudeste asiático: decenas de yihadistas de países vecinos (Malasia, Indonesia y Singapur) y de Oriente Medio viajaron a Marawi para participar en la toma de la localidad e impulsar la declaración de una wilayat (provincia del califato) en la región, con el objetivo de contrarrestar a su vez las derrotas del grupo en Oriente Medio.

Con cientos de miles de desplazados, una ciudad destruida y décadas de conflicto separatista en Mindanao no se prevé que la “rehabilitación” anunciada por Duterte, oriundo de esa región, sea un proceso exento de dificultades.

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