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Se dispara la emigración de Túnez a Italia con 1.400 llegadas en septiembre

La intensificación de la cooperación entre las autoridades italianas y tunecinas facilita el rescate de un centenar de inmigrantes

Una vez taponadas la salida de migrantes desde Libia, Túnez puede convertirse en la nueva válvula de escape de la enorme brecha económica entre las dos orillas del Mediterráneo. De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), durante el pasado mes de septiembre se dispararon las llegadas a las costas italianas de migrantes procedentes de Túnez, con 1.400 personas. El lunes, en un solo día, guardacostas italianos y tunecinos, que han intensificado su cooperación, rescataron a un centenar de migrantes, mientras otros ocho fallecieron, y una treintena se hallan desaparecidos.

Migrantes recatados por la marina tunecina, el 30 de septiembre
Migrantes recatados por la marina tunecina, el 30 de septiembre REUTERS

Durante las últimas horas, dos embarcaciones repletas de personas que pretendían emigrar a Italia han sido interceptadas por las autoridades tunecinas en las costas del sur de este país magrebí. Al intentar abordar la primera de ellas, en la madrugada del lunes, se produjo la tragedia. “Una fragata tunecina dio a la barca la orden de detenerse, pero esta se negó. Entonces, tuvo lugar una persecución que desembocó en la colisión de ambas naves”, explica Miriam Shabbi, portavoz de la OIM en Túnez. Según el gobernador de Sfax, la capital económica del sur de Túnez y de dónde habría partido el navío, a bordo viajaban unas 80 personas.

De acuerdo con las leyes tunecinas, la emigración clandestina se castiga con penas de un mínimo de dos meses de cárcel, lo que explica el malogrado intento de fuga. “De momento, las autoridades han encontrado ocho cadáveres, y han podido rescatar a otras 38 personas. El resto, están desaparecidas. Los guardacostas italianos, tunecinos y malteses están colaborando en las tareas de rescate”, informa Shabbi. Tres de las ocho víctimas mortales ya han podido ser identificadas. Todas ellas, igual que las 38 personas salvadas en altamar, son de nacionalidad tunecina.

Unas horas más tardes, en otro incidente parecido, los guardacostas tunecinos interceptaron una embarcación en riesgo de hundirse cerca de las islas de Kerkennah, situada a unos 20 kilómetros de Sfax. Esta vez, no obstante, todos los integrantes del modesto navío, más de 60, pudieron ser rescatados sin ningún problema. A raíz de estos hechos, el ministro de Defensa explicó a los medios locales que se han iniciado recientemente labores de vigilancia conjunta entre los guardacostas tunecinos e italianos tras haber detectado una nueva ola migratoria que, nacida en las playas del sur de Túnez, se dirige a la isla italiana de Lampedusa o a Sicilia.

Según la OIM, entre enero y septiembre de 2017, llegaron a las costas italianas un total de 2.700 personas de nacionalidad tunecina, más del doble que en el mismo periodo del año pasado. Ahora bien, de éstas, unas 1.400 lo hicieron durante el pasado mes de septiembre, lo que explica la renovada cooperación entre las marinas de Túnez e Italia. El aumento de las salidas de embarcaciones desde las playas tunecinas coincide con una brusca caída de las que lo hacen desde el este de Libia, sobre todo a partir de julio, cuando Roma intensificó la cooperación con el Gobierno de Trípoli para reforzar las capacidades de los guardacostas libios. Algunas informaciones apuntan que el Italia habría proporcionado también asistencia a algunas milicias de la ciudad de Sabratha para que neutralizaran a las mafias que trafican con migrantes.

Según un estudio del Foro Tunecino de los Derechos Económicos y Sociales (FTDES), hasta un 45% de los jóvenes tunecinos se declaran “dispuestos” a emigran al extranjero, aunque sea de forma clandestina. De hecho, en los meses posteriores a la revolución tunecina, aprovechándose del caos de seguridad, al menos 25.000 jóvenes tunecinos emprendieron un incierto viaje rumbo a las costas europeas. Seis años después, la economía continúa estancada, y el paro juvenil supera el 35%.