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El PRI acepta eliminar el pase automático del procurador a la Fiscalía

La decisión mantiene el interrogante sobre el futuro del fiscal general, un cargo inédito en la historia de México, pero suspende el bloqueo de la oposición en el Congreso

Fiscal General
Protesta de la bancada del PAN en el Congreso. Cuartoscuro

El bloqueo que ha mantenido en vilo la política mexicana la última semana se da una pequeña tregua. La mesa directiva de la Cámara de Diputados ha sido finalmente instalada este jueves después de que el gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) se comprometiese a presentar una iniciativa que elimine el pase automático del actual procurador, Raúl Cervantes, al cargo de fiscal. La decisión supone una victoria para la oposición, pero deja en el aire el futuro de la Fiscalía General, un órgano crucial para el devenir de la institucionalidad en México.

La misma semana en que se selló la alianza entre el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Democrático (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC) llegó el primer triunfo para el autodenominado Frente Ciudadano por México. El bloque, con el apoyo de varias organizaciones de la sociedad civil, se había mostrado tajante en rechazar el artículo transitorio de la ley que avalaba el pase automático del procurador al futuro cargo de fiscal, aún por crear. Querían impedir que nazca viciada una figura capital. Consideran que Raúl Cervantes, nombrado el pasado año por el presidente, Enrique Peña Nieto, y que fue diputado del partido gobernante durante más de seis años, es incompatible con la imagen de independencia que se pretende lograr.

La reforma política de 2014, lograda gracias al Pacto por México, un acuerdo del PRI y las formaciones opositoras para llevar a buen puerto las reformas emprendidas por Peña Nieto, parecía paliar un déficit del país. Se acordó que la Procuraduría General de la República (PGR), dependiente del Ejecutivo, se transformaría en Fiscalía General, un órgano autónomo cuyo representante, el fiscal general, permanecería nueve años en el cargo. La norma ya incluía ese artículo transitorio que ha levantado tanta polvareda en los últimos días, aunque entonces Cervantes no ocupaba el cargo actual, ya que fue nombrado el pasado año.

La decisión adoptada este jueves supone un frenazo a los intereses del PRI, que en todo momento se mostró partidario de mantener el pase automático, aunque en los últimos días haya tratado de dar otra imagen. Aún así, desde la oposición están convencidos de que harán lo posible para tratar de imponer un fiscal de su simpatía, aprovechando su poder en el Senado.

El desbloqueo en la Cámara de Diputados no solo es la primera victoria del frente opositor. Varios actores implicados en las negociaciones lo asumen como un triunfo del presidente del PAN, Ricardo Anaya, en el seno de su partido. La pasada semana, un diputado de la formación, Ernesto Cordero, fue elegido presidente del Senado con los votos favorables de la bancada del PRI y de cuatro de los 38 miembros del PAN, entre acusaciones y gritos de "traidor" y "esquirol". El movimiento se interpretó, por un lado, como un apoyo al PRI para sacar consolidar el pase automático de Cervantes, lo que los diputados disidentes han negado después. La pelea, no obstante, evidencia la fractura entre la dirección nacional y el sector que lidera Margarita Zavala, mujer del expresidente Felipe Calderón, más proclives a no enfrentarse tanto al PRI con tal de frenar al líder en las encuestas, el dos veces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.

El desbloqueo en la Cámara de Diputados mantiene, no obstante, la incertidumbre sobre el futuro del fiscal general, un cargo inédito en la historia del país. Su figura se antoja crucial en la construcción de una nueva institucionalidad. Una de sus atribuciones será designar al fiscal que combata la corrupción, una lacra que ha rebasado todos los límites. Al Congreso solo le queda un periodo de sesiones para poner en marcha toda la normativa que regule la futura Fiscalía antes las elecciones presidenciales del próximo 1 de julio. Una batalla que ya ha arrancado y no tiene freno.

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