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Corea del Sur cree que Pyongyang ha logrado miniaturizar la bomba nuclear

Seúl afirma que el régimen es capaz de equipar con armas atómicas las ojivas de sus misiles balísticos

Kim Jong-un inspecciona una supesta bomba nuclear que puede equiparse en un misil de largo alcance.

El goteo constante de pruebas nucleares y de misiles balísticos que ha llevado a cabo Corea del Norte en los últimos años convergen hacia un objetivo básico: dominar la tecnología necesaria para desarrollar un misil que pueda alcanzar territorio continental estadounidense equipado con una bomba nuclear en su ojiva. Muchos expertos consideran que el país no ha alcanzado aún este nivel a la perfección, pero se acerca peligrosamente. El Gobierno surcoreano cree ya que el régimen es capaz de hacer las bombas suficientemente pequeñas como para que quepan en sus misiles de largo alcance.

La propaganda norcoreana afirmó el domingo que detonó con éxito "una bomba de hidrógeno de dos fases", producida íntegramente con componentes domésticos, con una potencia "entre las decenas y los centenares de kilotones" y que puede ser instalada en un cohete intercontinental. El ministro de Defensa surcoreano, Song Young-moo, no pudo confirmar este lunes ante el Parlamento si el artefacto detonado fue una bomba termonuclear (mucho más potente que una arma atómica convencional), pero sí afirmó que creen que Pyongyang ha reducido el peso de sus cabezas nucleares a menos de 500 kilos, lo que les permitiría equiparlas a los misiles balísticos de largo alcance. "Cuanto más pequeña se hace, mejor es", dijo el ministro.

De ser cierto, Pyongyang habría logrado superar el difícil escollo de la miniaturización. Y la escalada, teniendo en cuenta la potencia de la explosión realizada el domingo, crece de forma significativa: "(Corea del Norte) tiene el potencial de aumentar dramáticamente la amenaza planteada por sus misiles balísticos ya que las ojivas nucleares individuales tienen ahora diez veces más poder destructivo. Esto permitiría emplear menos misiles para asegurar la destrucción de un objetivo determinado y aumentar el número de objetivos a batir con el actual inventario de misiles", explica en un análisis el portal especializado 38North, asociado a la Universidad Johns Hopkins.

La miniaturización de las bombas, sin embargo, no lo es todo. Corea del Norte apenas ha probado sus misiles de medio y largo alcance, menos aún en una trayectoria estándar. Quedan muchos asuntos por pulir, entre ellos la precisión de los cohetes y su capacidad de hacer frente a la reentrada en la atmósfera, un momento en el que se someten a una presión y un calor enorme que, en caso de no soportar, pueden acabar con su desintegración. Cada una de las pruebas realizadas, sin embargo, proporciona un sinfín de datos extremadamente valiosos que permiten al régimen refinar sus modelos y acercarse, un poco más, a su objetivo final.