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Rohaní reafirma su compromiso con las reformas al agradecer la reelección

Algunos analistas dudan de que a pesar del mandato de las urnas pueda vencer a los poderes fácticos

Rohani saluda tras dar el discurso para hablar de su victoria, el sábado en Tenerán.
Rohani saluda tras dar el discurso para hablar de su victoria, el sábado en Tenerán. AFP

Hasan Rohaní ha sido reelegido presidente de Irán en los comicios de ayer viernes con el 57 % de los votos. Visiblemente satisfecho, el mandatario ha comparecido este sábado en la televisión estatal para dar las gracias a los iraníes por su voto y reafirmar su compromiso con el Estado de derecho. “El mensaje de nuestro pueblo ha quedado expresado con claridad. Los iraníes han elegido el camino del entendimiento con el mundo, lejos del extremismo”, ha declarado. El resultado es también una victoria de los grupos reformistas que le han apoyado.

De acuerdo con los datos oficiales facilitados poco antes, Rohaní ha conseguido el apoyo de 23,54 millones de electores frente a los 15,77 millones que han respaldado a su rival, el ultra Ebrahim Raisí. Se trata de un serio golpe para el ala dura del régimen, algunos de cuyos órganos más poderosos (Guardianes de la Revolución, poder judicial y clero conservador) apostaban por el derrotado. La participación alcanzó el 73 % (41,22 millones de votos emitidos), ligeramente por encima de la de las presidenciales de 2013.

“La alta participación ha eliminado cualquier duda sobre la confianza del pueblo y me da una gran responsabilidad; espero estar a la altura de vuestras exigencias”, ha manifestado el presidente. Aunque sin renunciar a su tono conciliador, y tendiendo la mano a quienes no le han votado, también ha tenido un gesto de desafío cuando ha agradecido el apoyo del expresidente Mohamed Jatamí, devenido en líder espiritual de los reformistas y sobre el que pesa la prohibición judicial de nombrarle o publicar su imagen en los medios de comunicación.

La clara victoria de Rohaní, un clérigo de 68 años calificado de moderado, indica que una mayoría significativa de los iraníes respalda la política de apertura al exterior iniciada con la firma del acuerdo nuclear durante su primer mandato y desean que esta se traduzca también en reformas internas. Sin embargo, los analistas discrepan sobre que el respaldo popular vaya a ser suficiente para vencer los arraigados intereses de los poderes fácticos, en especial los Guardianes de la Revolución (Pasdarán).

“Estoy satisfecho. Los radicales han fracasado en su empeño pese a las tretas que han utilizado durante la campaña”, señala a EL PAÍS Naqib Zadeh, comentarista político y profesor de la Universidad de Teherán. “Esto va a permitir la continuidad de la política interior y exterior que yo apoyo”, añade. En su opinión, los radicales siguen siendo una minoría y, si no hubiera sido por la retirada del alcalde de Teherán, Mohammad Baqer Qalibaf, “Raisí no hubiera sacado más de cuatro millones de votos”.

El resultado da a los reformistas el mandato más sólido desde la reelección de Jatamí con el 77 % de los votos en el año 2001, para llevar a cabo las reformas que los radicales han obstaculizado durante años. No obstante, los poderes del presidente están limitados por los del líder supremo, en la actualidad Ali Jameneí, que tiene la última palabra en todos los asuntos de seguridad nacional.

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“No cabe duda de que Rohaní ha revalidado su gestión y sale reforzado, incluso con más votos que hace cuatro años gracias a una mayor participación”, estima, por su parte, Luciano Zaccara, experto en Irán y profesor de la Universidad de Qatar, que es el séptimo proceso electoral que observa en este país. Pero aun así lo considera “insuficiente para poner en marcha los cambios necesarios, en especial en el sistema financiero, una buena parte del cual queda fuera del control de las instituciones”.

Los grupos reformistas que han apoyado a Rohaní se habían fijado el objetivo de alcanzar como mínimo un 60 % de los votos para “imponer el Estado de derecho y hacer cumplir la Constitución a todos, incluidos los Pasdarán”. Amir Mohhebian, un conservador moderado que se encuentra entre los asesores del presidente reelegido, destaca que aunque la polarización durante la campaña “movilizó a los apáticos a favor de Rohaní”, no deben olvidarse los 15 millones de votantes de su rival.

“Tiene que rejuvenecer el Gabinete y darle más dinamismo, y prestar más atención a la mejora económica, con especial atención a las clases más pobres y vulnerables”, subraya.

A pesar de sus denuncias por infracciones electorales, los dirigentes conservadores reconocieron la victoria de su contrincante antes incluso de que se hiciera el anuncio oficial. “Los primeros resultados indican que Rohaní es el vencedor y debemos felicitarle”, escribió en su cuenta de Telegram Ali Reza Zakani, un político conservador muy activo en la campaña contra la reelección del presidente.

Enseguida empezaron a llegar las felicitaciones de líderes extranjeros. La primera en hacerlo fue Federica Mogherini, la jefa de la diplomacia europea, en su cuenta de Twitter. La ministra también reiteró que la UE está lista para trabajar por la total puesta en práctica del acuerdo nuclear y la paz en Oriente Próximo.

El pueblo antes que el líder

En su lista de agradecimientos, Rohaní ha destacado no solo a los jóvenes, con una mención especial a los “activistas del ciberespacio” que han difundido su mensaje, sino también a los diferentes grupos étnicos del país (casi la mitad de la población), a los que ha enumerado uno por uno. Significativamente, su mención al líder supremo, el ayatolá Ali Jameneí, ha seguido a la del pueblo, y no al revés, un gesto que sin duda no ha sido casual. Aunque ha mantenido la neutralidad formal durante la campaña, Jameneí ha criticado con dureza las políticas del presidente. El reelegido también ha recordado al fallecido ayatolá Rafasanyaní, quien fue su mentor en los comicios de 2013.