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Yakarta elige al candidato musulmán y no “al infiel”

Anies Baswedan, exministro de Educación, se impone sobre el candidato de origen chino y cristiano, Ahok, en la segunda vuelta de unos tensos comicios

Yakarta ha dado la espalda al pluralismo religioso. El candidato musulmán, Anies Baswedan, ha logrado imponerse a su rival, el cristiano de origen chino Basuki Tjahaja Purnama, conocido como Ahok, en la segunda vuelta de las elecciones para elegir al gobernador de la capital indonesia. El principal feudo secular del país con más musulmanes del mundo ha hecho realidad uno de los mantras más repetidos durante los tensos prolegómenos preelectorales: que los musulmanes deben votar a un musulmán y no a un kafir, infiel en árabe.

Anies Baswedan, en el centro, celebra la victoria en los comicios.
Anies Baswedan, en el centro, celebra la victoria en los comicios. AFP

Según los resultados provisionales, pendientes de ser confirmados por la Comisión Electoral de Yakarta la próxima semana, Baswedan, exministro de Educación, sucederá en el cargo a Ahok, que heredó el puesto de su predecesor, Joko Widodo, Jokowi, cuando este fue elegido presidente en 2014. Lo hace después de que el candidato cristiano consiguiera una magra victoria sobre Baswedan en la primera vuelta, sin superar el 50% de votos necesario para gobernar. Una situación que ha quedado ahora revertida, con el exministro logrando un 58% de los votos, frente al 42% de Ahok, apunta el recuento inicial. El giro se produce tras unas tensas elecciones que han servido de termómetro del estado del liberalismo religioso en Indonesia, constatando una cierta epidemia febril entre los yakartíes, que salen de ellas más polarizados de lo que entraron.

El detonante de las divisiones fue un escándalo protagonizado por Ahok a finales del pasado año, después de que circulara en Internet un vídeo en el que se refería a un versículo del Corán para advertir de no dejarse persuadir por el precepto de que solo un musulmán puede gobernar a musulmanes.

A partir de entonces comenzó el viacrucis del político cristiano: su popularidad cayó en picado; fue llevado a juicio acusado de blasfemia contra el islam, lo que podría costarle una pena máxima de cinco años de cárcel; y se convirtió en diana de masivas protestas en Yakarta, orquestadas por grupúsculos islamistas como el Frente de Defensores del Islam (FPI).

El rol de Baswedan en las protestas y campañas propagandísticas contra el candidato cristiano, como la reciente distribución de panfletos en concurridas mezquitas yakartíes amenazando denegar el entierro a votantes de un kafir, es lo que queda en entredicho. Nosotros no tuvimos nada que ver. Siempre decimos a la gente: tenéis que votar en función de los programas, no de la religión”, asegura a este periódico Naufal Firman Yursak, portavoz de Baswedan. Según Yursak, el exministro es un “político moderado que luchará por la unidad de Yakarta”.

Pero esa unidad es lo que muchos no ven tan claro. Andreas Harsono, investigador de Human Rights Watch en Indonesia, ve inevitable que el más que probable nuevo gobernador de Yakarta tenga que devolver los “favores prestados” al FPI. “Lo que haga dependerá de la situación. Es un oportunista”, afirma Harsono. Y es que Baswedan tendrá que rehacer bien sus cálculos para estimar qué compañías le servirán mejor de cara al verdadero objetivo de estas elecciones: las presidenciales de 2019, en las que está previsto que se midan las fuerzas los padrinos de Ahok y Anies, el presidente Joko Widodo y Prabowo Subianto, líder del partido Gerindra, respectivamente.

Al margen del impacto jugado por la carta religiosa y étnica en un país en el que solo alrededor del 10% de la población es cristiana, mientras apenas un 1,2% es de origen chino, una de las claves del éxito de Anies es mucho más prosaica. Se trata de su supuesto rechazo a las masivas expropiaciones forzosas que ha llevado a cabo Ahok en Yakarta como parte de un plan para paliar las graves inundaciones.

Es en zonas desahuciadas como Pasar Ikan, al norte de la capital indonesia, donde quizás más ha calado el chantaje religioso. El rostro de Anies empapela los restos de los edificios que sobrevivieron a los buldóceres hace un año, cuando el FPI acudió raudo a repartir comida y tiendas de campaña a los recién expropiados. “¿Que quién es mi candidato?”, ríe un joven con una camiseta que reza: “vota a un gobernador musulmán”.