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Alerta en las escuelas portuguesas por una epidemia de sarampión

Muere una joven de 17 años que no estaba vacunada

Un bebé tras recibir la vacuna triple vírica (sarampión, rubeola y paperas).
Un bebé tras recibir la vacuna triple vírica (sarampión, rubeola y paperas).

Una joven de 17 años es la primera víctima mortal de una epidemia de sarampión detectada en Portugal hace unos días. Las autoridades sanitarias han advertido que existe una epidemia, pero que no es de grandes proporciones. El ministro de Sanidad se ha negado a abrir el debate de la responsabilidad de los padres que no vacunan a sus hijos.

El ministro de Salud, Adalberto Campos Fernandes, anunció en conferencia de prensa en la mañana del miércoles que en la madrugada había fallecido una de las 21 personas que padecen sarampión. La joven de 17 años de edad, que no estaba vacunada, había sido internada el sábado, pero no pudo superar una neumonía y falleció.

La primera víctima mortal ha hecho comparecer al responsable máximo de la Salud en Portugal con el fin de evitar alarmas. En compañía del director general de Salud, Francisco George, ha afirmado que hay vacunas suficientes para todos los niños en edad de vacunación y una reserva estratégica de 200.000 dosis para los adultos menores de 40 años que no estén vacunados. “El sarampión no va a extenderse a gran escala en el país”, afirmó George. “No estamos ante un escenario de una gran epidemia”.

La joven, según la información del centro hospitalario, había sido contagiada por un niño de 13 meses que tampoco estaba vacunado. Pese a ello, el ministro no ha querido entrar en el debate sobre las campañas contra la vacunación de los niños. “A menudo, la falta de vacunación se debe a desconocimiento de los padres o a algún error. No es momento de hablar de sus responsabilidades”. La tasa de cobertura de la vacunación es del 96% en el país, lo que permite pronosticar que la epidemia no va a extenderse mucho más, según las autoridades.

Aún así, las escuelas están en nivel de alerta y han exigido a las autoridades que les envíen instrucciones sobre el procedimiento a seguir con sus alumnos y también para tranquilizar a los padres.