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Un oficio para evitar la calle en Colombia

La red de escuelas taller, heredadas de una iniciativa española, ofrece formación a jóvenes en situación de vulnerabilidad social y económica

En el centro de Bogotá, a pocos metros de la residencia del presidente de Colombia, un grupo de chicas y chicos de entre 15 y 28 años se busca un futuro. Vienen de contextos vulnerables. Lo que se traduce por: familias con escasos recursos económicos y privación de la libertad (es decir, jóvenes reclusos en centros de menores). Estudian tres tipos de oficios: cocina, construcción y carpintería. Todos están becados por instituciones estatales. La Escuela Taller de la capital colombiana es su alternativa a estar en la calle.

Roque, de 23 años, es uno de los alumnos. Le suena el despertador a las 3.30 en su pequeña casa, en una finca, a las afueras de Bogotá donde vive con su padre. Se levanta cuando aún no ha salido el sol porque si no, no llega a clase. Y si no es puntual, no puede entrar. En la escuela, además de un oficio, se aprende disciplina. Estudia hasta las 17 de la tarde, cada día. Los fines de semana trabaja con su tío y en un aparcamiento. Solo descansa cuando es festivo.

Como él, sus compañeros lidian con sus otras rutinas. Los que viven en centros de menores, luchan por llegar a la Escuela Taller y no perderse en el camino a clase. O no acabar muertos en un saldo de cuentas antes de llegar al aula. Hay padres de familia que no han llegado a la treintena. Otros son el sustento de su familia. Y otros no tienen familia.

El lema es "aprender haciendo". Por eso el 80% de los programas académicos son prácticos. Cuando salen de esta iniciativa, heredada de la Agencia de Cooperación española (AECID), que pretende contribuir a rescatar el patrimonio físico en Colombia, muchos cuentan que quieren montar su propio negocio. Esa alternativa a la calle.

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