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Los islamistas de Marruecos se pliegan a otros partidos para formar Gobierno

El nuevo jefe del Ejecutivo designado por el rey renuncia a las exigencias de su antecesor

Saadedin el Othmani, jefe de Gobierno en Marruecos, durante una conferencia de prensa en Rabat el 18 de marzo.
Saadedin el Othmani, jefe de Gobierno en Marruecos, durante una conferencia de prensa en Rabat el 18 de marzo. REUTERS

Donde dijeron no, ahora dicen sí. Los islamistas del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) de Marruecos se han plegado a las condiciones que le exigían otros partidos afines al Palacio Real y han sellado un acuerdo para formar un Gobierno de coalición que estará formado por seis partidos, incluido el PJD. Se pondrá fin así a un periodo de cinco meses sin Gobierno electo, tras las elecciones legislativas del 7 de octubre.

Los islamistas obtuvieron en octubre 125 escaños de los 395 con que cuenta el Parlamento marroquí. Consiguieron incluso superar en 18 escaños los resultados de las legislativas de 2011, que también ganaron. Pero en Marruecos el sistema electoral está diseñado para que nadie consiga los 198 diputados (la mitad más uno) de la mayoría absoluta. Es preciso encontrar socios para gobernar y ahí es donde falló -o le hicieron fallar- la figura más carismática de la política marroquí, el secretario general del PJD y anterior jefe de Gobierno, Abdelilá Benkirán.

El rey Mohamed VI encomendó a Benkirán que formara Gobierno. Benkirán, a quien varios analistas apodan el Messi de los islamistas, se negó a aceptar las condiciones que le exigía el presidente del RNI (Reunión Nacional de Independientes), el empresario multimillonario, amigo íntimo del rey y ministro de Agricultura, Aziz Ajanuch. Pasaron las semanas y los meses hasta que la economía del país comenzó a resentirse. El 17 de marzo, tras una gira por varios países de África, Mohamed VI decidió desbloquear la situación haciendo uso de una de las prerrogativas que le otorga la constitución de 2011: destituyó a Benkirán y nombró en su lugar al también islamista del PJD Saadedin el Othmani, de 61 años.

En Marruecos el sistema electoral está diseñado para que nadie consiga los 198 escaños de la mayoría absoluta

Había muchas incógnitas entonces que han quedado resueltas en menos de una semana. ¿Aceptaría Benkirán de buen grado la decisión del rey? La aceptó y así lo declaró en público. ¿Aceptaría El Othmani, psiquiatra de formación, las condiciones que Benkirán rechazó en su día, como la inclusión de los socialistas de la USFP en el Gobierno? Aceptó también. Finalmente, el sábado por la noche el Othmani anunció lo que ya se venía sabiendo desde esa misma tarde, que formaría Gobierno con el RNI (fue la cuarta fuerza en votos, con 37 escaños y la que ha logrado imponer sus condiciones), la UC, el MP, el PPS y los socialistas de la USFP. La coalición estará formada por una mayoría de 240 diputados sobre 395.

Se queda fuera de la coalición de Gobierno el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), que obtuvo el segundo puesto en las elecciones, con 102 escaños, y fue fundado en 2008 por un amigo del rey, Fouad Alí el Himma, con el fin de frenar la pujanza de los islamistas. Y se queda fuera también el Istiqlal, la tercera fuerza (46 escaños), porque el amigo íntimo del rey y presidente del RNI, Aziz Ajanuch, había exigido al PJD que el Istiqlal fuera excluido de la coalición.

Durante los más de cinco meses que han durado las negociaciones entre partidos, en ningún momento trascendió ninguna discusión sobre programas políticos. La discusión no era ideológica sino de siglas y apellidos. Benkirán llegó a decir en su día que los socialistas de la USFP no formarían parte del nuevo Gobierno, tal como exigía el presidente del RNI, Aziz Ajanuch. Finalmente, los socialistas entrarán en el Gobierno. Y el discreto Saadedin el Othmani tendrá cinco años por delante al frente del país. Eso sí: es muy probable que los ministerios de Interior y Asuntos Exteriores sigan respondiendo directamente a las directrices del Palacio Real. El Othmani no tendrá que preocuparse por ellos.

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