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“Ante Le Pen, no hay nada peor que el agua tibia de Macron”

El candidato socialista al Elíseo concede una entrevista a los diarios europeos del grupo LENA

El candidato socialista a la presidencia de Francia, Benoit Hamon, este martes en Bruselas.
El candidato socialista a la presidencia de Francia, Benoit Hamon, este martes en Bruselas. LESOIR

Benoît Hamon, el candidato socialista a las elecciones francesas, ha dormido poco. El primer debate electoral terminó hace unas horas y ya está en Bruselas para visitar las instituciones comunitarias y celebrar un mitin. Ha viajado a la capital comunitaria para presentar su programa europeo, el más detallado de todos los candidatos y, junto al de su rival centrista Emmanuel Macron, el más europeísta.“El statu quo es insostenible. Lleva a la dislocación de Europa”, dice Hamon en una entrevista con periodistas del grupo de diarios europeos LENA.

La campaña no va bien para Hamon: los sondeos le sitúan en cuarta posición y le dan pocas posibilidades de clasificarse para pasar a la segunda vuelta tras las elecciones de 23 de abril.

Sobre el Partido Socialista (PS), el gran partido de la izquierda francesa en las últimas décadas, pesa la amenaza de convertirse en una formación minoritaria. Hamon, un bretón de 49 años que siendo ministro y diputado se rebeló contra las medidas económicas del presidente François Hollande, es el encargado de liderar a los socialistas en esta hora crítica.

Europeísta y partidario de una política exterior robusta y prooccidental, en materia económica y social Hamon se sitúa en el ala izquierda, y se postula como el regenerador, el defensor de un programa no “realista” (“Los que nos gobiernan lo hacen en nombre del realismo, pero esto no funciona ni en el crecimiento, ni en el paro ni en las desigualdades”, dice) sino “razonable”.

Pregunta. Con el programa que usted llama razonable pierde el apoyo de dirigentes socialistas y de votantes. El PS puede verse fuera de la segunda vuelta de las presidenciales. ¿Cómo lo explica?

Respuesta. Llego después de un quinquenio socialista. Si hubiese sido formidable, el presidente se habría vuelto a presentar. Así que empiezo con un hándicap bastante fuerte. Y aún tengo la oportunidad de hacer campaña siendo miembro del PS sin tener mítines asediado por manifestantes. Hago campaña libremente gracias a las primarias. ¿Cómo resolver la dificultad de la izquierda? Si hablamos del balance no nos pondremos de acuerdo. Entonces miremos al futuro, imaginemos lo que es deseable. Así he procedido. Ya veo que mi proyecto, en esta etapa de los sondeos, no reúne suficientes sufragios para llegar a la segunda vuelta. En esta etapa. Pero en las primarias tampoco me calificaban. Arrastro un balance que para muchos electores es discutible. Si otros se suman al proyecto Macron es porque desean continuar con las políticas liberales de retroceso en las leyes laborales, de disminución del impuesto sobre las fortunas, de reducción del número de funcionarios y de los servicios públicos. A estos no los coloco en la izquierda. Hace tiempo que nos abandonaron. Quizá mantienen el carné del partido pero hace tiempo que olvidaron sus valores.

P. Bernie Sanders en EE UU, Jeremy Corbyn en Reino Unido hacen grandes discursos como usted, pero pierden.

R. Hillary Clinton también ha perdido. ¡Y Matteo Renzi! La izquierda pierde por doquier y, donde gana, es por poco como en Austria, en un contexto extremadamente tenso.

P. ¿Qué pueden aprender los socialistas franceses de movimientos europeos como Podemos?

La izquierda pierde por doquier y, donde gana, es por poco como en Austria

R. He prestado mucha atención a las propuestas de Podemos. Lamento profundamente el fracaso de la izquierda española, que no ha logrado unirse. Espero que este fracaso no prefigure el de la izquierda en Francia. Veo la dificultad de hacerlo, aun cuando lo desees. Habría sido formidable que, después de Portugal, España propusiese una fórmula. Miro a Alemania, y veo que Martin Schulz [candidato a la cancillería] busca la unión de la izquierda. Si la elección francesa pudiera ser el primer momento en que la nueva izquierda gana, sería extraordinario.

P. Después de las elecciones, ¿el PS existirá todavía?

R. Seguirá habiendo un Partido Socialista, pero, ¿cuál será? No soy un fetichista de los aparatos. Dejo la respuesta abierta.

P. Ya ha habido movimientos para irse con Macron y deseos de recomponer un partido progresista con [el ex primer ministro socialista y rival de Hamon] Manuel Valls.

R. En la vida hay principios: no se recompone una familia política sin respetar la palabra dada y el veredicto de las urnas, que es lo que ha hecho Manuel Valls.

P. ¿Marine Le Pen [candidata del partido de derecha extrema Frente Nacional] puede ganar?

R. Sí, y pienso que quien la puede derrotar soy yo, porque propongo un imaginario político potente. Y ante el imaginario que ella propone nada sería peor que un grifo con agua tibia en el cual, a fin de cuentas, los únicos que podrían sobrevivir serían los que ya ganan. En mi opinión ese es el proyecto de Emmanuel Macron. El mío coloca ante Le Pen un proyecto de sociedad alternativo, generoso, fraternal, deliberadamente europeo, fundado en la justicia social y en la transición ecológica. Tiene mucho más sentido. Creo que Sanders hubiera derrotado a Donald Trump.

Creo que Sanders hubiera derrotado a Donald Trump

P. En el debate del lunes, se habló poco de los escándalos que golpean a varios políticos. ¿Qué ocurre en Francia?

R. No se pueden imaginar cómo me consterna. Pero es increíble ver hasta qué punto nos ensucia el dinero. Por eso quiero una ley de moralización cuya idea es saber quién financia las campañas electorales. Sí, algo huele a podrido en el reino de Francia.

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