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Un hombre mata a los cuatro hijos de su mujer tras 16 años en la cárcel por asesinato

El padre de la esposa ayudó a Gregory Green a salir de la cárcel tras 16 años por asesinar a su primera pareja en 1991

Gregory Green
Gregory Green en la sala del juzgado de Detroit (Michigan) la semana pasada. AP

Nadie, ni mucho menos el pastor Fred Harris que le ayudó a salir de la cárcel con libertad condicional, se imaginaba que Gregory Green lo haría otra vez. En 1991, Green apuñaló a su mujer embarazada en la cara y en el pecho, matándola al instante. Acto seguido, llamó a la policía y esperó a los agentes fuera de su casa.

Tras 16 años en la cárcel, Green fue puesto en libertad condicional antes que acabara su condena gracias al apoyo de amigos y familiares que enviaron cartas a la corte en Michigan encargada de tomar la decisión. El conocido y querido pastor Harris de Detroit, que fue uno de los mayores activistas por la libertad del preso, escribió que “Green era miembro de su iglesia y que, si fuera puesto en libertad, la comunidad haría todo lo que pudiese por ayudarle con la reinserción”. “Creo que ha pagado por su desafortunada falta de control y el daño que causó, y que lo siente”, escribió Harris en uno de sus últimos mensajes. En 2008, Green fue liberado.

A los dos años se casó con la hija de Harris, Faith Harris, con la que tuvo dos hijas, Koi y Kaleigh, de cinco y cuatro años respectivamente. La mujer trató de divorciarse en 2013 y en agosto de 2016. Un mes después, ya era tarde.

El 21 de septiembre de ese año, Green violó a su mujer, la disparó en el tobillo y la retuvo maniatada en el sótano de su casa para que viera cómo disparaba a sus dos hijos mayores, que la mujer había tenido con su matrimonio anterior. Las dos hijas pequeños, Koi y Kaleigh, yacían muertas por una intoxicación de monóxido de carbono en el piso superior de la vivienda. El asesino, Green, había matado a los cuatro nietos del hombre que diez años antes le había ayudado a salir de la cárcel.

El hombre, de 49 años, llamó a la policía y esperó fuera de la casa, tal y como hizo tras su primer asesinato. Ha sido condenado a casi 50 años de cárcel, lo que significa en términos prácticos una cadena perpetua.

Para Faith Harris, que sobrevivió el ataque, ningún castigo será suficiente. Durante la lectura de la sentencia la semana pasada, la mujer dijo con aparente calma: “Ni la tortura ni la muerte harán justicia, tu justicia llegará cuando te quemes en el infierno para toda la eternidad por asesinar a cuatros niños inocentes”. La ahora exmujer de Green, también le llamó “monstruo” y “demonio disfrazado”.

Green, de espaldas a su exmujer, no ofreció ningún motivo por el cual cometió los cuatro asesinatos. La fiscalía tampoco ha sabido descifrar la causa de sus comportamientos. “Desafortunadamente, quité las vidas de Kaleigh, Koi, Chadney y Kara”, dijo en el juzgado. “Me siento mal por cómo esto ha impactado a todos, y espero que Dios les ayude, y me ayude”, explicó entre sollozos.

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