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Deportada de Reino Unido una mujer casada con un británico desde 1990

Irene Clennell, con dos hijos y un nieto en el país, perdió el derecho a residencia al ausentarse para cuidar de sus padres en Singapur

Varios manifestantes y migrantes protestan frente al parlamento de Londres el 20 de febrero.
Varios manifestantes y migrantes protestan frente al parlamento de Londres el 20 de febrero. Getty Images

Irene Clennell vivía en Reino Unido, lleva 27 años casada con un británico, y tiene dos hijos y una nieta británicos. A mediados de enero acudió a una cita rutinaria con el servicio de inmigración y, al comprobar que su visado había caducado, fue enviada a un centro de detención en Escocia. El domingo por la noche fue deportada a Singapur con solo 12 libras (14 euros) en el bolsillo, sin ropa para cambiarse y sin nadie con quien quedarse en Singapur, según ella misma denunció a Buzzfeed desde la pista del aeropuerto.

Clennell, de 53 años, llegó a Londres en 1988 y poco después se casó con John, de nacionalidad británica. Se instalaron en Durham y tuvieron dos hijos. Al casarse obtuvo el permiso indefinido de residencia en Reino Unido, pero Clennell pasó tiempo cuidando de sus padres en Singapur. Los periodos que pasó fuera del país, antes de que sus padres murieran, fueron demasiado largos e invalidaron su permiso de residencia. Sus diversos intentos de solicitarlo de nuevo, siempre según la versión de la familia, fracasaron. El Ministerio del Interior no comenta casos individuales.

“Su marido está gravemente enfermo e Irene es su única cuidadora. Sin ella para encargarse él, nos preocupa su estado, y nos parece muy injusto romper una familia después de 30 años de felicidad”. Así lo explica Angela Clennell, cuñada de la deportada, en una página web destinada a recaudar fondos para los gastos legales, que llevaba este mediodía recolectadas más de 27.000 libras (32.000 euros).

La familia se queja de que la deportación se haya realizado sin avisar a nadie y en domingo. “Lo hacen para que no puedas contactar con nadie y tratar de impedir que suceda”, denuncia la cuñada. “No sé qué voy a hacer cuando aterrice. No tengo ni mi cartera, solo 12 libras en el bolsillo. Ni siquiera tengo a mis hijos, que están en casa”, explicaba Clennell al Huffington Post, desde el avión, poco antes de despegar del aeropuerto de Edimburgo. Ignoraba que después de conocerse la noticia de su deportación, según The Guardian, un ciudadano de Singapur contactó con la familia y ofreció a Clennell un lugar donde quedarse dos semanas.

Para obtener un visado matrimonial en Reino Unido el cónyuge británico debe demostrar ingresos superiores a 18.600 libras (21.800 euros) al año y el solicitante debe probar largos periodos de residencia ininterrumpida en el país. El Tribunal Supremo acaba de fallar a favor de la regulación, aprobada por Theresa May cuando portaba la cartera de Interior en el Gobierno de David Cameron.