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La bajada de impuestos a empresas divide a la izquierda portuguesa

PC y Bloco de Esquerda aumentan sus exigencias al Gobierno socialista en año de elecciones municipales

El primer ministro portugués, António Costa.
El primer ministro portugués, António Costa. EFE

El Gobierno socialista de Portugal ha tenido su mayor derrota parlamentaria desde que asumió el poder en 2015 con el apoyo del Bloco de Esquerda y el Partido Comunista. El motivo es el descenso en un punto de la contribución de las empresas al fondo de la seguridad social. Su iniciativa, ya promulgada y refrendada por el presidente de la República, y que iba a entrar en vigor el 1 de febrero, tuvo en contra en la votación del miércoles a los partidos de la izquierda del Gobierno y a los de su derecha.

La bajada del impuesto a las empresas es una compensación por el aumento del salario mínimo de los trabajadores, que ha pasado en un año de los 530 euros a los 557 (490 líquidos). A cambio de ese incremento de costes para las empresas -al que se oponían los empresarios-, el primer ministro António Costa quiso compensar a la patronal con un descenso de 1,25 puntos de la Tasa Social Única, el dinero que paga a la seguridad social sobre el sueldo de cada empleado, del 23,75% al 22,50%.

Desde el primer momento, PC y Bloco se opusieron a esta medida, que supone para las arcas de la seguridad social una disminución de 40 millones anuales. La oposición ya era prevista por el Gobierno pues formaba parte de las posiciones ideológicas de cada una de las fuerzas, que no provocaban mayor contratiempo parlamentario; por sí solos, los 19 diputados del Bloco y los 17 del PC no tienen votos suficientes para derrotar iniciativa alguna. Cada cual guardaba las formas y el pacto social seguía adelante.

Sin embargo, la anterior mayoría gubernamental, la que formaron el centrista PSD y el derechista CDS, anunciaron que no iban a votar a favor de bajar impuestos a las empresas, para sorpresa del Gobierno socialista y de sus socios, que no se podían creer que la derecha votara contra intereses empresariales. Y así ha sido, el socialdemócrata votó en contra y el CDS se abstuvo, con lo cual el Gobierno ha tenido su mayor derrota en 15 meses de pacto de izquierdas.

El voto contra los intereses de los empresarios no le ha salido gratis al PSD, que ha sido criticado por la izquierda por "incoherencia", pero también por sectores empresariales. Durante su Gobierno realizó la misma política de subida de salario mínimo y rebaja a los empresarios de su impuesto para la seguridad social y ahora, que está en la oposición, se muestra en contra.

La legalización de Uber y el aumento de días de vacaciones, próximos conflictos entre el bloque de izquierdas

El ex primer ministro Pedro Passos Coelho ha justificado su postura porque va a fomentar la contratación de trabajadores con el salario mínimo y porque las medidas similares tomadas en el pasado eran en unas condiciones excepcionales.

El revés al Gobierno socialista no va a poner en peligro el acuerdo de izquierdas porque a todos, de momento, les va bien la actual cohabitación. La líder del Bloco, Catarina Martins, ya ha se ha adelantado a decir que unas elecciones anticipadas serían “un tremendo error”, como ha insinuado la voz crítica del socialismo, el eurodiputado Francisco Assís. En estos momentos las encuestas favorecen al partido socialista de Costa con una victoria clara, aunque insuficiente como para gobernar en solitario.

No va a ser la única derrota del Gobierno en un año electoral. Ya se anuncian las discrepancias en el bloque gubernamental sobre la legalización de Uber o el aumento de los días de vacaciones. Es año de elecciones municipales y PC y Bloco tienen que demostrar a su electorado que no son el Gobierno socialista, pero que si no le hubieran apoyado las cosas hubieran ido a peor en el ámbito social.

PC y Bloco luchan por un mismo votante. En las dos anteriores elecciones, legislativas y presidenciales, el Bloco ganó claramente al PC, pero en las municipales los comunistas tienen mayor raigambre, con importantes gobiernos municipales, aunque eso era hace cuatro años, antes del crecimiento del Bloco bajo el liderazgo de Catarina Martins, Mariana Mortágua y Marisa Matías.

En las elecciones de octubre se confirmará o no el sorpasso del Bloco sobre el clásico PC. De momento, la guerra entre ellos se dirime en la Asamblea de la República, con sus diferentes iniciativas legislativas, casi siempre más allá de lo que le gustaría al Partido Socialista y de lo que habían pactado.