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El día que nevó en Miami

Un 19 de enero de hace 40 años los copos se posaron sobre la ciudad de las palmeras

Hace exactamente 40 años, el 19 de enero de 1977, nevó en Miami. Al día siguiente tomaba posesión presidencial James Earl Carter, es decir, Jimmy Carter. En Florida los periódicos recuerdan la efeméride como un milagro. Desde entonces no ha vuelto a nevar y no existe registro oficial de ninguna otra nevada en Miami.

Portada del Miami News el 19 de enero de 1977.
Portada del Miami News el 19 de enero de 1977.

The Sun Sentinel cita a un meteorólogo que estaba aquella madrugada en la oficina de Florida del Servicio Nacional de Meteorología y detectó que la nieve iba cayendo cada vez más al sur del estado, cada vez en zonas más cálidas. Corrió a decírselo a los veteranos. Los sabios respondieron:

–Nunca ha ocurrido. Y nunca ocurrirá.

Eso le dijeron los viejos al joven. No, chico. No va a nevar en Miami.

Estaban equivocados.

Sin bien fue una nevada tísica –se posó al amanecer en una finísima capa y a las nueve y media ya se había derretido–, supuso un acontecimiento. “¡NIEVE!”, tituló el Fort Lauderdale News. “¡NIEVE EN MIAMI!”, el Miami News, que subrayó sobre el titular: “Edición souvenir: el día que pensamos que nunca sería posible”. Hoy, como hace 40 años, es víspera de inauguración presidencial, y en los diarios de mañana se podría repetir aquel antetítulo del Miami News. No nevará en Miami, pero el estrambótico Donald John Trump será investido presidente de los Estados Unidos de América.

E igual que la imprevista victoria de Trump tuvo sus razones, la nevada de Miami tuvo la suya: el fugaz cruce sobre Florida de dos colas de corriente de frío ártico. Algo tan excepcional que el entonces joven meteorólogo citado por The Sun Sentinel, Glenn E. Schwartz, no se movió un paso de su puesto de análisis y no tuvo ocasión de salir afuera a ver los copos cayer en la ciudad de las palmeras.

Hoy, 40 años después, hacía sol en Miami. La gente se bronceó en la playa, parapentes surcaban los cielos, los yates fondeaban plácidamente a lo lejos. Y en las portadas de los diarios, la noticia climática de actualidad era lo inverso al frío: 2016 ha sido el año más caliente del que se tiene registro científico. Un cambio climático que ya afecta a Miami. Sube la temperatura, poniendo en riesgo sus deliciosas temperaturas templadas de otoño a primavera, y sube el nivel del mar, lo que ha llevado a Miami Beach a invertir millones de dólares en elevar la altura de las calles para evitar inundaciones.

Así que no parece que vuelva a nevar. Pero, al menos, cuando el frío apriete en Washington, el presidente Trump podrá dorarse en pleno invierno en su mansión de Palm Beach.