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Putin anuncia un alto el fuego entre el régimen y los rebeldes sirios a partir del viernes

El acuerdo, alcanzado con la mediación de Rusia y Turquía, debe conducir a negociaciones de paz

Vladímir Putin, con el ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, en Moscú el 29 de diciembre. En vídeo, el presidente ruso explica los acuerdos adoptados.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha anunciado este jueves un alto el fuego general en Siria entre los grupos rebeldes y el régimen del presidente Bachar el Asad. El cese de hostilidades debe de entrar en vigor en la medianoche del jueves al viernes, hora local (22.00 GMT, 23.00 hora peninsular española), una semana después de la toma de control de Alepo por el Ejército. Rusia, que apoya a las fuerzas gubernamentales, y Turquía, que respalda a parte de las milicias insurgentes en  la guerra siria han mediado para la consecución del acuerdo y se presentan como garantes de la tregua. Tanto Moscú como Ankara fueron los artífices del pacto para la evacuación del último reducto de los rebeldes en la mayor ciudad del norte de Siria. El acuerdo no se extiende al Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) ni al Frente de la Conquista de Siria, antes llamado Frente al Nusra (filial de Al Qaeda), calificados como organizaciones terroristas por la ONU.

Putin detalló en una reunión con sus ministros de Defensa, Serguéi Shoigu, y de Exteriores, Serguéi Lavrov, que se han firmado tres documentos: el primero, entre el Gobierno y la oposición sobre el alto el fuego en todo el territorio de Siria; el segundo, sobre las medidas para el control del régimen de cese de hostilidades, y el tercero en forma de declaración de la disposición a emprender conversaciones de paz. El presidente ruso recordó que en la reunión tripartita celebrada hace 10 días en Moscú con los ministros de Exteriores de Turquía e Irán “los tres países se comprometieron no solo a controlar el proceso de solución pacífica, sino también a ser sus garantes”. Putin reconoció que los acuerdos ahora alcanzados son “muy frágiles".

El ministro de Defensa ruso aseguró que después de que siete grupos rebeldes hubiesen aceptado el pacto de cese de hostilidades en todo el territorio de Siria, se daban las condiciones para poder aplicar el alto el fuego en Siria y para reducir la presencia militar rusa en Siria, lo que fue avalado por el propio Putin, partidario de rebajar el despliegue en el país árabe.

“Las partes han acordado cesar todos los ataques armados, incluidos los aéreos, y no expandir las áreas que tienen bajo su control”, precisó por su parte el Ministerio de Exteriores turco. Ahmad Ramadan, portavoz de la Coalición Nacional Siria (CNS), que agrupa a una parte de la oposición anunció que aceptaba las condiciones del alto el fuego. “Apoyamos el acuerdo y pedimos a todas las partes que se sometan a él", afirmó Ramadan. El representante del Ejército Libre Sirio, Osama Abu Zaid, que mantiene estrechos lazos con la CNS, ha expresado su compromiso con el cese de hostilidades, y aseguró también en Ankara que otras agrupaciones de la oposición, como el Alto Comisionado para las Negociaciones participarán en las conversaciones entre las partes previstas en Kazajistán el mes que viene. La poderosa guerrilla salafista Ahrar Al-Sham no se ha sumado todavía. 

Putin anuncia un alto el fuego entre el régimen y los rebeldes sirios a partir del viernes

La guerrilla nacionalista kurda  Unidades de Protección del Pueblo (YPG) calificada como grupo terrorista por el Gobierno turco, ha sido excluida del proceso de alto el fuego, según indicó Abu Zaid. Las milicias kurdas controlan la mayor parte del norte de Siria a lo largo de la frontera con Turquía. Las fuerzas de las YPG se han mantenido aparentemente neutrales con el régimen y han contado con apoyo aéreo y de unidades de las fuerzas especiales de Estados Unidos en la lucha contra el Estado Islámico.

El comunicado divulgado por Ankara señala que Turquía y Rusia apoyarán decididamente la tregua y llevaran a cabo su seguimiento de forma conjunta. El objetivo del acuerdo, señala el texto, es conseguir una solución en concordancia con la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU adoptada hace un año y que prevé una salida política al conflicto mediante negociaciones que desemboquen en la celebración de elecciones.

El mediador de Naciones Unidas para Siria Staffan de Mistura dio la bienvenida a la tregua apadrinada por Rusia y Turquía y expresó su deseo de que las negociaciones previstas a partir del 20 de enero en Astaná, la capital de Kazajistán sean fructíferas y sienten la bases para el inicio de conversaciones de paz entre las partes a partir del 8 de febrero en la sede de la ONU en Ginebra. De Mistura confía en que a partir de este viernes el cese de hostilidades contribuya a salvar vidas y a facilitar el envío de ayuda humanitaria a la población civil.

El anunciado ahora por Putin es el tercer alto el fuego suscrito por las partes en lo que va de año. El primero, impulsado por Rusia y Estados Unidos, entró en vigor en febrero y dio paso a dos rondas de negociaciones de paz, que saltaron por los aires en abril tras repetidas violaciones del acuerdo.El segundo, también fruto de las presiones de las dos grandes potencias, apenas se acató durante una semana en septiembre. Washington, en pleno periodo de transición del poder presidencial, ha quedado completamente al margen de la iniciativa de Moscú y Ankara.

Las negociaciones de Kazajistán son vistas por los rebeldes y por el régimen como preparatorias del diálogo convocado por De Mistura en Ginebra y no son “una alternativa”, según advirtió el ministro de Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu, informa France Presse. Debilitadas tras su derrota en Alepo, las milicias rebeldes parecen haber aceptado la mediación rusa y turca cuando la guerra se encamina hacia su sexto año de barbarie, la cifras de víctimas mortales supera los 300.000 y la mitad de las familias del país se han visto desplazadas de sus hogares por un conflicto civil con repercusiones internacionales.

La implicación rusa en Siria, en cuatro fechas

30 de septiembre de 2015. Rusia responde a la petición de ayuda del presidente sirio, Bachar Al Asad, y lanza un ataque aéreo en el país. Moscú dice que ha golpeado al ISIS y Putin explica que lo hace para evitar que los yihadistas sean una amenaza para su país en el futuro. Los rebeldes y sus aliados acusan a Rusia de enmascarar una ofensiva contra ellos para mantener en el poder a Al Asad.

23 de octubre de 2015. Estados Unidos, Rusia, Arabia Saudí y Turquía mantienen una reunión sin precedentes en Viena para tratar de encontrar salida a la guerra. Tres semanas después las potencias están de acuerdo en elaborar un calendario para poner fin al conflicto pero difieren sobre el futuro de Al Asad.

9 de agosto de 2016. El presidente turco Recep Erdogan, cuyo país apoya a los rebeldes sirios, se reúne con Putin en San Petersburgo en un esfuerzo por tratar de acercar posturas entre dos actores enfrentados en la guerra. La tensión entre ambos fue máxima cuando, en noviembre de 2015, Turquía derribó un avión de guerra ruso en la frontera Siria aduciendo que había violado su espacio aéreo.

13 de diciembre. Rusia y Turquía anuncian un alto al fuego para tratar de evacuar a rebeldes y civiles de la zona oriental de Alepo, donde los rebeldes perdieron posiciones de forma abrupta. Nueve días después el régimen sirio anuncia que tiene el control total de la ciudad donde se han librado la disputa más cruenta de la guerra en Siria.