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Puerto Rico apuesta por el turismo como herramienta para dejar atrás la crisis

El Gobierno del único territorio estadounidense hispanohablante espera que la elección de Donald Trump no afecte al impulso que está recibiendo el sector

Antonio Caño, director de EL PAÍS, durante su intervención en 'Puerto Rico Destino global'.
Antonio Caño, director de EL PAÍS, durante su intervención en 'Puerto Rico Destino global'.

Historia y cultura hispanas con todas las infraestructuras de Estados Unidos, bañadas bajo el sol del Caribe. Los atractivos del Estado Libre Asociado de Puerto Rico son la piedra angular de un sector turístico con unas enormes potencialidades, potencialidades que pueden dar un impulso decisivo a una economía en apuros. Es una de las conclusiones del foro Puerto Rico, destino global, celebrado este martes en Madrid con el patrocinio de Iberia y la colaboración de Fomento Económico de Puerto Rico y el Instituto Cervantes.

El peculiar status de la isla caribeña, el único territorio hispanohablante del gigante norteamericano, la convierte en una de las regiones a mirar con atención ahora que Estados Unidos “ha elegido a un presidente que ha mostrado su hostilidad hacia la comunidad hispana”, en palabras del director de EL PAÍS, Antonio Caño. “Consideramos que es un foco de interés y va a serlo en el futuro”. Para el subdirector de la Compañía de Turismo de Puerto Rico, Luis Daniel Muñiz, la victoria de Donald Trump no supone en principio un problema para el desarrollo del sector. “Nosotros esperamos que la situación no cambie”, ha afirmado. “Sin embargo, las bases para un turismo fuerte y sostenible están cimentadas”. “Estados Unidos tiene apuntalada la recuperación”, ha defendido Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI). “Si no se tuerce por el cuestionamiento del libre comercio, creo que Puerto Rico podrá sacarle partido”.

El turismo es una de las herramientas más importantes para reorientar la economía puertorriqueña, inmersa en una grave crisis tras el progresivo deterioro de su industria, hasta hace poco el principal pilar del PIB del país. “Vivimos una época posmoscosiana”, ha explicado Alberto Bacó, secretario de Desarrollo Económico y Comercio de Puerto Rico, en referencia a Teodoro Moscoso (1910-1992), el presidente de la Compañía Puertorriqueña de Fomento y el llamado “padre” de la industrialización de la isla. “Seguimos teniendo una industria poderosa y competitiva. Siete de los diez medicamentos más vendidos se fabrican en Puerto Rico; en año y medio Lufthansa ha instalado una industria de reparación de aviones de enorme potencial. Pero hemos añadido el eslabón de las industrias de servicios; hemos pasado de poner manos a la obra a formar mentes a la obra”.

Para Carlos Vogeler, director ejecutivo de la Organización Mundial del Turismo (OMT), Puerto Rico “juega un papel fundamental en la comunidad turística internacional y, sobre todo, en la caribeña”. A ese desarrollo ha contribuido la mejora de la conectividad aérea, indispensable para reducir la dependencia del mercado estadounidense. En mayo, Iberia volvió a volar a San Juan, la capital de la isla, tras retirar el servicio durante la crisis. “Ofrecemos 50.000 plazas”, ha explicado Carolina Martinoli, directora de Clientes de la aerolínea española. “Volamos tres veces por semana, para coincidir con las salidas de los cruceros”.

Las características del territorio, que tiene como moneda el dólar estadounidense y ha adoptado muchas de las regulaciones económicas y laborales de Estados Unidos, presentan sus propios desafíos. “Puerto Rico se diferencia de Miami porque allí las personas, estando sumamente formadas, no son solo bilingües, sino biculturales”, ha apuntado Bacó. “Saben perfectamente cómo opera el sistema normativo y regulatorio estadounidense, como la Agencia de Medicamentos y Alimentos o el Departamento de Agricultura, porque lo han vivido de primera mano”.

Las empresas españolas, por su parte, han afirmado ver las oportunidades de crecimiento en el territorio. “Es un país de oportunidades”, ha apuntado José María Gil Aizpuru, director comercial para Latinoamérica de Gas Natural Fenosa. “La matriz energética está muy apalancada en el petróleo, la electricidad es cara, y extender la eficiencia, no solo a la industria, sino al sector comercial y de servicios, puede ser una palanca de competitividad”. “Los flujos bilaterales con España son muy modestos”, ha indicado Jaime García-Legaz, exsecretario de Estado de Comercio y presidente de CESCE. “Y ahora se abre una oportunidad, con TTIP [la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones entre EE UU y la UE] o sin él”.

Pero la dolarización y la mano de obra más cara impiden a la isla luchar cara a cara con rivales caribeños como Cuba o República Dominicana en el turismo de masas. “No podemos salir a luchar por el mercado del todo incluido”, ha reconocido Muñiz. “Pero en la medida en que nos encontramos turistas que buscan más diversidad y más valor en sus vacaciones, ahí nos podemos posicionar. Nosotros ofrecemos combinar el sol y la playa con la gastronomía y la cultura, así como atractivos naturales como el único bosque lluvioso del sistema estadounidense de parques nacionales, todo esto con una seguridad que permite que Puerto Rico sea un destino para toda la familia”.

Sin olvidar la rica cultura bilingüe con énfasis en el español, un énfasis que le valió a los habitantes de la isla el premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1991 por su defensa del idioma. “Uno de los momentos más emocionantes de este año fue el Congreso Internacional de la Lengua Española, celebrada en Puerto Rico este mes de marzo”, ha recordado Rafael Rodríguez-Ponga, secretario general del Instituto Cervantes. “Allí tuvimos la experiencia del valor que la isla le da a la cultura, de ese sentido de identidad lingüistica cargado de puertorriqueñidad, como dicen allí”.

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