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Jornada negra para el oficialismo chileno en las elecciones municipales

Con un nivel de abstención de un 65%, el bloque derechista 'Chile Vamos' venció a 'Nueva Mayoría', de centroizquierda

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet (c), al concluir la elección municipal.
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet (c), al concluir la elección municipal. EFE

La jornada electoral chilena ha sido negra para el bloque oficialista de centroizquierda, Nueva Mayoría. La coalición de Gobierno obtuvo 140 alcaldes en las elecciones municipales que se han celebrado este domingo, mientras que el bloque Chile Vamos, de derecha, lo superó con 145. Con un nivel de abstención de un 65%, el mayor que se haya registrado en Chile desde la implementación del voto voluntario y la inscripción automática hace cuatro años, ningún pronóstico electoral hacía prever una caída de esta magnitud para el oficialismo, que en las últimas municipales de 2012 se había impuesto con holgura frente a la derecha y luego ganó las presidenciales en 2013.

La Nueva Mayoría de la presidenta Bachelet perdió la madre de todas las batallas, la comuna de Santiago. Aunque no es la de mayor tamaño de Chile, sino la quinta, el mundo político chileno la considera la de mayor simbolismo. La actual alcaldesa Carolina Tohá, exministra portavoz de Bachelet en su primer período (2006-2010) y delfín político del expresidente Ricardo Lagos, perdió la alcaldía a manos de Felipe Alessandri. No era una carta potente para derrotar a la actual jefa de la comuna y, sin embargo, el actual concejal de Santiago y militante del partido Renovación Nacional obtuvo un 46,76% de las preferencias frente a un 36,08% de Tohá. Para la derecha será una excelente plataforma electoral con miras a las parlamentarias y presidenciales de 2017.

"Como coalición tenemos que deponer los personalismos y los cálculos a corto plazo, y unirnos para reconquistar el más amplio apoyo ciudadano", señaló la noche del domingo la presidenta Bachelet desde La Moneda.

El expresidente Lagos fue el primero en hacer frente a la derrota desde el comando de Tohá: “La elevada abstención es un desafío para todos quienes estamos en la actividad pública: de derecha, centro o izquierda, lo que fuere. Todos hemos sido castigados por esta abstención (…) Es momento de introducir una reflexión profunda: cómo introducimos una nueva forma de conducir la política con los ciudadanos y para los ciudadanos”, indicó el exmandatario, que lleva adelante una candidatura presidencial de su bloque. Aunque indicó que el proyecto que el centroizquierda ha encarnado a lo largo de estos años se mantienen inalterables, reconoció el fracaso de la jornada y se dirigió a sus electores: “Tenemos que ser capaces de seguir avanzando”.

Un segundo municipio que había sido arrebatado a la derecha en 2012 fue Providencia, en la zona oriente de Santiago, que este domingo volvió a manos de la oposición. La exministra y candidata presidencial del sector, Evelyn Matthei, triunfó frente a la candidata Josefa Errázuriz, una independiente apoyada por todos los partidos de la Nueva Mayoría y otros grupos progresistas. La derecha ganó con un 53,22% frente a un 42,16% de la abanderada del progresismo. El expresidente Sebastián Piñera, que calienta los motores para lanzar su candidatura a las elecciones 2017, acompañó a Matthei en la ceremonia: “Arriba los corazones porque vienen tiempos mejores”, indicó el empresario en medio de la celebración.

De los 10 municipios más grandes del país, ocho quedaron en manos de la derecha: Puente Alto, Maipú, La Florida, Santiago, Viña del Mar, San Bernardo, Temuco y Las Condes. Si el centroizquierda en las municipales de 2012 alcanzó 167 alcaldes, en esta elección perdió 27 municipios en el país, quedándose con 140. La coalición opositora Chile Vamos, en cambio, aumentó de 121 a 145 comunas en su poder y sus representantes gobernarán más gente que el oficialismo: 8.048.505 personas. La Nueva Mayoría de Bachelet, en cambio, liderará comunas donde viven 7.151.281 habitantes.

Los resultados de este domingo en Chile, por los altos niveles de abstención, representan un llamado de atención a toda la clase política nacional, que en cinco años no ha sabido capturar el mensaje que le envía una ciudadanía descontenta. Pero sobre todo representan un golpe para el oficialismo, que desde la noche de este domingo comenzará un período de movimientos cruciales para no venirse completamente abajo con miras a los últimos 17 meses de Gobierno y a las elecciones parlamentarias y presidenciales. El Ejecutivo, con un 15% de aprobación ciudadana de acuerdo con las encuestas, hasta ahora no ha querido rectificar, pese al que las reformas que ha encabezado cuentan con baja aprobación ciudadana. La base parlamentaria de centroizquierda, distanciada de La Moneda, al igual que los partidos, ha demostrado que tampoco tiene mayor fuerza que Bachelet y no cuenta con la energía necesaria con miras a la renovación del Congreso en 2017.

El escenario es inmejorable para que la derecha retome el poder en marzo de 2018 y definitivamente complejo para la Nueva Mayoría, que todavía no resuelve los mecanismos con los que elegirá a su candidato, si es que llega unida finalmente a las presidenciales en la peculiar alianza que reúne desde la Democracia Cristiana al Partido Comunista. Los resultados son inéditos para el centroizquierda que desde la llegada de la democracia en 1990 gobernó el país por 20 años en la peculiar alianza del centro y la izquierda. Con los resultados de este domingo no resultaría extraña una descomposición del conglomerado.

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