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El ISIS se defiende con una nube de humo tóxico

La quema por parte del Estado Islámico de una fábrica y un almacén de azufre obliga a los soldados a usar máscaras anti-gas

Mosul, el bastión del Estado Islámico con el que tratan de hacerse fuerzas iraquíes y kurdas en una ofensiva de gran calado, es un punto en el horizonte casi imposible de ver. Los ataques aéreos de Estados Unidos, las columnas de humo provocadas por el petróleo quemado por los yihadistas para inhabilitar los aviones enemigos y las bombas han cegado la segunda ciudad más importante de Irak. En su afán por proteger el bien más preciado que tiene el califato, el ISIS ha incendiado también una fábrica y un almacén de azufre en el sur de Mosul.

Varios civiles cerca de un checkpoint del este de Mosul este sábado.
Varios civiles cerca de un checkpoint del este de Mosul este sábado. AFP

El humo tóxico ha dificultado este sábado en ese área el avance de las tropas, protegidas con mascarillas. En los check pointde la zona de Gaiara los soldados regalaban las que se usan en los hospitales a quienes las pedían. Los más afectados pueden ser las personas que viven en las zonas liberadas desde el comienzo de la ofensiva, unas 50 poblaciones. Aunque las cifras son confusas, el Ejército iraquí habla de al menos dos muertos por intoxicación y más de 1.000 afectados.

El ataque a la fábrica de azufre tiene el claro propósito de envenenar el aire del campo de batalla y dificultar un avance que parece muy consolidado dado el entrenamiento que Estados Unidos ha proporcionado a las fuerzas especiales locales, tropas de élite con el mejor adiestramiento militar. A eso hay que sumar el apoyo aéreo que reciben de la coalición internacional —principalmente de EE UU— e inteligencia militar sobre el terreno, en la que se ha visto cooperando a militares británicos.

La televisión local mostró cómo los iraquíes entraron ayer en Qaraqosh, una importante ciudad cristiana, y avanzaron sobre Qaramles. Además, por las imágenes parecían estar consolidando su presencia en Bartela. Las campanas de una iglesia han sonado allí después de dos años de silencio.

Sin embargo, el ISIS está demostrando una importante capacidad de resistencia. Aunque muchos de sus combatientes son soldados profesionales que lucharon para el Ejército iraquí en la dictadura de Sadam Husein, están respondiendo con tácticas más propias de una guerrilla, como la construcción de túneles bajo las ciudades, bombas trampa y el humo proveniente de los pozos incendiados.

Aunque ayer se anunció que Ankara y Bagdad habían llegado a un principio de acuerdo para la participación de Turquía en esta ofensiva, la madre de todas las batallas contra los radicales islámicos, el primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, dijo que estos no iban a formar parte. “La batalla de Mosul es iraquí y quienes la están llevando a cabo y la lideran son iraquíes”, dijo Al Abadi en televisión. El político recibió la visita de Ashton Carter, el secretario de Defensa estadounidense, quien recalcó que son los locales quienes comandan la batalla, y que ellos solo prestan apoyo. Aunque con mucha ayuda, Irak quiere mandar así un mensaje muy claro: es un Estado soberano y son ellos los que pelean. Esta es su guerra.

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