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Valls: “El Ejército francés no podrá ser eternamente el Ejército europeo”

Las nuevas fronteras de Europa son el Mediterráneo y África, afirma el primer ministro francés

La apuesta de Francia por una Europa de la Defensa se ha convertido en un eje fundamental de la estrategia de París para el futuro de la UE. Especialmente después de que Inglaterra, el país que siempre ha boicoteado esa opción, haya emprendido el camino de salida de la Unión. El primer ministro francés, Manuel Valls, ha vuelto a quejarse este viernes en París de escasa aportación de otros países a la defensa de los intereses del continente fuera de sus fronteras. “El Ejército francés no podrá ser eternamente el Ejército europeo”. Para el jefe del Gobierno, se trata de un debate “estratégico y esencial” que se debe abordar con urgencia.

Manuel Valls en una ceremonia de promoción de carceleros
Manuel Valls en una ceremonia de promoción de carceleros AFP

Por primera vez desde que llegó a la jefatura del Gobierno hace dos años y medio, Valls hizo una amplia exposición de su visión de Europa en las jornadas sobre El Futuro Político de la UE organizadas por Notre Europe-Instituto Jacques Delors, que ahora cumple 20 años. En las conferencias y debates en la capital francesa han participado, además del primer ministro, el presidente François Hollande, el jefe del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker, el jefe del grupo negociador del Brexit, Michel Barnier, y decenas de personalidades de todo el continente.

“Francia asumió su responsabilidad en Mali”, señaló Valls al recordar que París tiene desplegadas tropas en ese país desde 2013 para combatir el yihadismo y, en parte, también para alertar de los movimientos migratorios. “Italia también puede asumir la suya en Libia”, señaló al comentar la guerra en ese país que ha abierto las puertas a oleadas incontroladas de migrantes, miles de los cuales mueren en el Mediterráneo en su viaje a Europa.

Es en África donde se concentran los riesgos más graves para la seguridad europea. “El Mediterráneo, África, son nuestras nuevas fronteras. Los grandes desafíos demográficos -no dentro de 50 años, sino mañana-, los grandes desafíos migratorios, los grandes desafíos económicos, climáticos, religiosos, de civilización vienen de África”, enfatizó Valls.

Europa, comentó, debe resolver sus propios problemas, porque el paraguas militar estadounidense de hoy no permanecerá tampoco eternamente. “¿Seguirá siendo Estados Unidos durante décadas la potencia protectora de Europa ante los grandes desafíos que tiene el continente? No lo parece. ¿Se va a desarmar Europa unilateralmente? No, porque necesita su defensa”.

Francia tiene desplegados ahora a más de 9.000 militares en el exterior: 4.000 para atacar al ISIS en Siria e Irak, y el resto en el Sahel para combatir a los yihadistas. Pese a ese protagonismo militar de Francia en la UE -será la única potencia nuclear y con capacidad de despliegues estratégicos tras la salida de Inglaterra-, ni siquiera París cumple la norma de la OTAN de dedicar el 2% del PIB nacional a defensa. Solo lo hacen Inglaterra, Polonia, Grecia y Estonia. Francia gasta el 1,8%.

Ahora, París y Berlín han presentado un plan para construir esa Europa de la Defensa -cada país por si solo tiene capacidades limitadas-, que incluirá un Estado Mayor conjunto estable para diseñar operaciones en el exterior y fuertes inversiones en investigación de sistemas de armas.

Otros puntos destacados en la exposición de Valls han sido los siguientes:

La amenaza cultural americana. Europa debe cuidar sus industrias culturales, como el cine, la música, sus artistas…, lo cual pasa por la defensa encarnizada de los derechos de autor. Las grandes empresas, sobre todo americanas, quieren imponer su visión de la cultura al mundo. Sí a la economía de mercado, a la competencia, pero no a cualquier precio. Somos Europa, la primera potencia comercial del mundo. Soy favorable a la libre competencia y, cuando se nos ofrece un buen acuerdo, se firma, como ha ocurrido con Canadá. No es el caso del actual proyecto del acuerdo con Estados Unidos. Hoy, ese acuerdo es imposible e inaceptable.

No a Turquía en la UE. Seamos claros. Reivindicar la identidad europea es asumir la existencia de fronteras exteriores. La UE no tiene vocación de extenderse indefinidamente. El tema de Turquía es delicado, complejo. Es un aliado esencial para nuestra seguridad colectiva, miembro de la OTAN. El Islam tiene su lugar en Europa, es parte de nuestra identidad, de nuestra historia, de nuestras raíces. Pero hay que saber dónde empieza y dónde acaba Europa. Y qué espacio están dispuestos a compartir los países europeos. Habrá que tener una alianza estratégica con Turquía. Como con Rusia.

La Europa de Estados nación. Europa no puede derivar en un Estado federal. Creo en las naciones. No es un impulso melancólico. Ahora emergen y regresan grandes naciones: Rusia, Turquía, Irán… Sin naciones fuertes, el proyecto europeo estará incompleto. Y sin una unión fuerte, las naciones serán débiles. De ahí la superchería del populismo y de la extrema derecha, que propugnan la salida del euro y de la UE.

París frente a Berlín. El problema de la falta de crecimiento no se resume solo en un problema de competitividad. Tenemos un fuerte desacuerdo con nuestro aliado alemán. Francia tiene déficit y por eso hemos acometido reformas difíciles, incluida la laboral. Pero los países que tienen excedente (como Alemania) tienen también que aportar su parte. Se necesitan inversiones.

Dumping social y fiscal. No puede haber competencia desleal entre los trabajadores. Los empleados desplazados a otros países deben trabajar en las mismas condiciones y con los mismos sueldos en el país en el que trabajen. Y lo mismo con respecto a la fiscalidad de las grandes multinacionales, que escapan a sus obligaciones.