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China y Japón pugnan por hacer negocios en Cuba

Los primeros ministros de los dos países visitan la isla casi simultáneamente

El primer ministro de Japón, Shinzo Abe, reunido con el líder cubano Fidel Castro en La Habana, este jueves. Ampliar foto
El primer ministro de Japón, Shinzo Abe, reunido con el líder cubano Fidel Castro en La Habana, este jueves. EFE

Asia ha descubierto Cuba. La nueva situación creada con la aproximación entre La Habana y EEUU y el proceso de transición económica ha abierto posibilidades de negocio. En los últimos meses Corea del Sur ha dado pasos para establecer lazos diplomáticos; el ministro de Exteriores norcoreano acaba de pasar por la isla; y los primeros ministros de China y Japón, Li Keqiang y Shinzo Abe, se convierten este fin de semana en los primeros jefes de Gobierno de sus respectivos países en viajar allí, en visitas casi simultáneas en las que tratan de aumentar la influencia de sus capitales y las relaciones comerciales con el país caribeño.

Este interés por encontrarse en la mejor posición una vez se complete el proceso de reformas en la isla es bienvenido. El bloqueo de EEUU aún se mantiene y el principal socio comercial cubano, Venezuela, atraviesa serias dificultades económicas. Sus suministros de petróleo a la isla caribeña ya no son los de hace unos años, algo que a su vez ha repercutido en un crecimiento en Cuba por debajo de las expectativas.

“Cuba necesita anualmente por lo menos 2.000 ó 2.500 millones de dólares para poder tener un crecimiento relativamente acelerado del 3-3,5%. Pero este año en el primer semestre la economía de Cuba solo creció un 1 %, no cumplió su plan original de un 2%”, por lo que está buscando inversiones, recuerda Xu Shicheng, del Instituto para América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales (CASS). La zona económica especial de Mariel, con sus ventajas fiscales y su situación estratégica en el Caribe, y el proceso de liberalización de las inversiones son dos puntos a favor que menciona el académico.

Y Japón se presenta como un socio interesante y con interés: empresas como Mitsubishi están desembarcando ya en la isla en busca de oportunidades. El país que llegó a ser el segundo socio comercial de La Habana antes de que la caída de la Unión Soviética asestara un duro golpe a la economía de la isla asegura que quiere abrir “una nueva página” en la relación bilateral, como aseguraba Abe en una entrevista que publicaba la revista “Granma”. “Creo que las firmas japonesas pueden, como socios fiables, aportar una contribución notable a una Cuba que está modernizando su modelo económico”.

El primer ministro japonés también pidió un “diálogo abierto” para estimular el comercio y las inversiones, el turismo y la cooperación para el desarrollo. En 2014, el intercambio comercial se limitó a 35 millones de dólares.

Abe, que llegó el jueves por la noche, venía con la chequera abierta. Antes de su visita, el lunes, los dos países habían firmado un acuerdo de reestructuración de la deuda cubana con Japón, por la que Tokio condonará dos tercios y La Habana solo tendrá que pagar 606 millones de dólares. De esta cantidad, 249 millones quedarán depositados en un fondo para el desarrollo de inversiones niponas en la isla. Además, el primer ministro ha anunciado ayuda médica a Cuba por valor de 12,9 millones de dólares.

No todo ha sido economía en la visita del primer ministro japonés. En sus reuniones con Raúl y Fidel Castro -este último en un gesto poco habitual, dado que no suele reunirse con los líderes

de países desarrollados- , Abe también ha aprovechado para plantear el programa nuclear de Corea del Norte a uno de los grandes aliados tradicionales de Pyongyang.

Pero aunque las relaciones entre Japón y Cuba tengan por delante un gran potencial, aún se encuentran a mucha distancia de los lazos bilaterales entre Cuba y China, su segundo socio comercial y aliado ideológico. El primer ministro chino, Li Keqiang, aterrizará en La Habana este sábado poco después de la partida de Abe. La visita tiene como objetivo oficial conmemorar los 56 años de relaciones bilaterales. Pero según ha adelantado la agencia oficial china, Xinhua, ambos países tienen previsto firmar diversos acuerdos de cooperación en áreas como la tecnología, el medio ambiente o las nuevas energías.

China ya asiste a Cuba en el desarrollo de su infraestructura de internet y en la construcción del puerto de carga de Santiago de Cuba. Desde el año pasado mantiene vuelos directos -aunque con una escala técnica en Canadá- con La Habana. Desde que el presidente chino, Xi Jinping, visitó la isla en 2014 y proclamó que la relación bilateral había ascendido a “nuevas alturas”, la relación comercial ha crecido casi en un 50% para superar el año pasado los 1.600 millones de dólares.

Con estas cifras, apunta el profesor Xu, China asegura que da la bienvenida a las inversiones de otros países. “Ayudará a mejorar la situación económica de cuba y pluralizará sus relaciones comerciales”, puntualiza. Algo que, en opinión de Pekín, beneficiará a sus propias inversiones en la isla.