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Uzbekistán entierra en Samarcanda al único presidente que ha tenido

El autoritario Karímov, fallecido tras 27 años en el poder, no tiene sucesor claro

Ciudadanos uzbekos en el funeral de Karímov en Samarcanda el sábado.
Ciudadanos uzbekos en el funeral de Karímov en Samarcanda el sábado. AP

Islam Karímov, el único presidente que ha tenido Uzbekistán, fue sepultado este sábado según la tradición musulmana en Samarcanda, su ciudad natal. El cortejo fúnebre fue recibido en su trayecto por decenas de miles de uzbekos, que lanzaron a su paso flores, especialmente rosas. Karímov gobernó durante 27 años con mano férrea su país, ignorando los derechos humanos y persiguiendo a sus opositores, pero es considerado por muchos de sus conciudadanos como el forjador de Uzbekistán independiente y el padre de la nación.

A lo largo del camino desde el aeropuerto a ambos lados de la calle se apostaron desde temprano miles de uzbekos —los hombres, pantalón negro, camisa blanca y, en la cabeza, la tradicional tubeteica; las mujeres, principalmente traje nacional— que arrojaban rosas rojas directamente a las ruedas de la caravana de autos que llevaba el cuerpo de Karímov, traído en la mañana desde la capital, Tashkent. El presidente uzbeko falleció, según el comunicado oficial, a las 20.55 hora local (las 17.55 en España), y fue trasladado a Samarcanda para ser sepultado en el cementerio musulmán, ubicado al noreste de esta ciudad, junto al histórico complejo arquitectónico de Shah-i-Zinda, la famosa necrópolis que contiene una serie de mausoleos antiguos, los más famosos de los cuales son de la época timúrida.

El cortejo se dirigió primero a la histórica plaza Registán, donde transcurrió la ceremonia oficial de despedida del líder uzbeko, a la que asistieron dirigentes de decenas de países. Rusia estuvo representada por su primer ministro, Dmitri Medvédev; el presidente Vladímir Putin se encontraba en Vladivostok, participando en el Foro Económico de Oriente, donde, entre otras actividades, se reunió con su homóloga surcoreana, Park Geun-hye antes de seguir viaje al G-20 que se celebrará en China el domingo y lunes. 

En Registán los musulmanes oraron por Karímov junto a la madrasa Tilya-Kori, una de las tres que forman parte de la imponente plaza céntrica. Después, el cortejo siguió por la calle Tashkent hasta el cementerio en el que el fallecido presidente pidió ser sepultado y en el que descansan su madre y dos de sus hermanos. De los familiares de Karímov presentes en los funerales, la televisión uzbeka mostró a la viuda, Tatiana, y a la hija menor, Lola, embajadora ante la Unesco. La mayor, Gulnara, permanece en arresto domiciliario, según la agencia regional digital Ferganá. Gulnara, que fue embajadora en España, y que tenía ambiciones políticas, está procesada por corrupción. 

El presidente interino, según la Constitución uzbeka, es ahora el presidente del Parlamento, Nigmatilla Yuldashev, quien deberá llamar a nuevas elecciones en el plazo de tres meses y quien no figura, según los observadores, entre los candidatos a suceder a Karímov debido a su escaso peso político. El favorito de los analistas es el primer ministro, Shavkat Mirziyóyev, que encabezó la comisión organizadora de los funerales. Medvédev ha aprovechado su viaje para reunirse con ambos dirigentes.

Mientras, Uzbekistán y Kirguizistán han reforzado sus fronteras ante el temor de posibles desórdenes durante la campaña para elegir un sucesor a Karímov. Durante la matanza de Andiján en 2005, hubo una gran tensión en la frontera, cuando miles de uzbekos trataban de cruzar hacia Kirguizistán para huir de la represión.

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