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Rebeldes y Gobierno en el exilio de Yemen aceptan volver a dialogar

Las dos partes dan su acuerdo a una nueva iniciativa presentada esta semana por John Kerry

Milicianos Huthi patrullan en un camión en una calle de Saná.
Milicianos Huthi patrullan en un camión en una calle de Saná. EFE

Los rebeldes y el Gobierno en el exilio de Yemen han aceptado este domingo reanudar el diálogo de acuerdo con una nueva iniciativa de paz anunciada el pasado jueves por el secretario de Estado norteamericano, John Kerry. Los Huthi condicionan no obstante su participación en las conversaciones a que la coalición que dirige Arabia Saudí cese sus bombardeos y levante el bloqueo que mantiene a las zonas del país bajo su control.

“El Gobierno está preparado para considerar de forma positiva cualquier solución pacífica, incluida una buena recepción a las ideas que resultaron de la reunión de Yeddah entre los ministros de Exteriores de EE. UU., Reino Unido y los Estados del Golfo”, asegura un comunicado del Consejo de Gobierno formado por los Huthi.

Pocas horas antes, el Gabinete exiliado en Arabia Saudí había dado su acuerdo de principio a la misma iniciativa, algo menos sorprendente dada su vinculación con las autoridades de ese país.

De visita en el reino esta semana, Kerry anunció un plan para reanudar el diálogo tras reunirse con los representantes del Consejo del Cooperación del Golfo y el enviado de la ONU. “Hemos acordado un nuevo enfoque en el que las negociaciones políticas y de seguridad se lleven a cabo de forma simultánea”, explicó el secretario estadounidense tras subrayar que el conflicto estaba “durando demasiado y necesitaba acabar”. El plan contempla la participación de los rebeldes Huthi a cambio de que cesen la violencia y entreguen las armas pesadas a una “tercera parte”.

Es precisamente ese último punto el que ha dado esperanzas a muchos yemeníes, atrapados en una guerra alentada por la rivalidad entre Arabia Saudí e Irán, a quien Riad acusa de apoyar a los Huthi. La idea de que el desarme se haga de forma paralela a las negociaciones políticas y que una tercera parte recoja las armas de los rebeldes.

“Los saudíes siempre han insistido en que entreguen las armas primero y luego [la formación de Gobierno]… Kerry habló de negociaciones paralelas”, explica a EL PAÍS Mustapha Noman, exviceministro de Exteriores yemení ahora en el exilio.

Como otros observadores Noman considera que la pelota está en el tejado saudí. “Los saudíes necesitan anunciar una victoria que no termina de llegar. Ese es el problema”, asegura.

Riad, con el apoyo de varios países árabes, emprendió en marzo del año pasado una campaña militar para reinstaurar a Abd Rabbo Mansur Hadi en el Gobierno. Hadi había sido desplazado del poder por el movimiento Huthi a principios de 2015, en lo que sus defensores tacharon de golpe de Estado. Desde entonces la ONU ha tratado de mediar para frenar la guerra, que ha causado 6.600 muertos y llevado a Yemen al borde del colapso, pero las negociaciones fracasaron a principios de agosto acabando con una frágil tregua.

A punto de cumplirse un año y medio de aquella intervención, Arabia Saudí sigue empantanada en Yemen, uno de los países más pobres del mundo. Lo que calculó como un paseo militar se ha convertido en una guerra de desgaste muy costosa en un momento en que las arcas públicas se ven mermadas por los bajos precios del petróleo.