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El veto al ‘burkini’ divide al Gobierno francés

La ministra de Educación rechaza la prohibición que sí defiende el primer ministro Valls

Las discrepancias sobre el veto al 'burkini' afloran en el Gobierno francés.

Con el reinicio del curso político, la polémica por la prohibición del burkini en algunas playas francesas vuelve al debate político y deja de nuevo de manifiesto las divisiones en el seno del Ejecutivo francés. El primer ministro, Manuel Valls, reiteró este jueves por la mañana su apoyo a estas iniciativas locales. Momentos antes, su ministra de Educación, Najat Vallaud-Belkacem, había denunciado la proliferación de estas prohibiciones. Esta tarde, el Consejo de Estado, la mayor autoridad administrativa, estudia un recurso contra el veto presentado por la Liga de los Derechos Humanos. Su fallo se espera el viernes o el lunes.

“Estoy en contra del burkini”, el bañador islámico que cubre el cabello y el cuerpo, a excepción de los pies, las manos y la cara, aclaró de entrada la ministra de Educación, en una entrevista a la emisora Europe 1. “Sueño con una sociedad en la que las mujeres sean libres y estén orgullosas de sus cuerpos”, añadió Vallaud-Belkacem, antigua titular de la cartera de Derechos de las Mujeres. Pero no apoya por ello el veto dictado ya en una treintena de ciudades, la mayoría en la Costa Azul. “Considero que la proliferación de las prohibiciones no es bienvenida. Es una cuestión de libertades individuales”, señaló. Estas iniciativas “liberan el discurso racista” y amenazan con atizar el fuego en momentos de crispación debido a los atentados yihadistas. “No hay nada que establezca una relación entre el terrorismo y Daesh [el Estado Islámico, ISIS en sus siglas en inglés] y la prenda de una mujer en la playa”, sentenció.

Para el primer ministro, quien ya había manifestado su apoyo a los alcaldes que vetaron este bañador en sus playas, estas prohibiciones “no suponen una deriva, es una mala interpretación de las cosas”, según señaló momentos después en una entrevista a la televisión BFMTV. Valls recordó que las órdenes municipales se tomaron oficialmente para evitar posibles altercados. Pero recordó que prendas como el burkini son a su juicio “señales de reivindicación de un islamismo político” cuyo objetivo es “hacer retroceder a la República en el espacio público”. Pese a todo consideró que “todo lo que se pueda considerar como una estigmatización” es “condenable”, en referencia a la multa impuesta a una mujer por llevar el simple islámico en una playa de Cannes.

El testimonio de esta madre de familia de 34 años a la prensa local en los últimos días ha encendido un poco más el debate, al tratarse en su caso del más habitual y frecuente pañuelo islámico. La orden municipal de la alcaldía de Cannes, la primera en prohibir el burkini en sus playas, no menciona directamente este bañador, sino toda prenda que “manifiesta de forma ostentosa” una pertenencia religiosa. En declaraciones a la prensa local, el alcalde, David Lisnar, aseguraba que no estaba prohibiendo el velo, ni la kipá (el gorro judío), ni los crucifijos.

Unas fotografías publicadas el miércoles por el diario británico Daily Mail, en el que unos policías municipales se acercan a un mujer durmiendo en la playa con blusa amplia y un pañuelo en la cabeza y le piden retirarlo en la vecina Niza –donde también se ha dictado el veto- han encendido un poco más los ánimos. Según especialistas del yihadismo como el periodista David Thompson, estas imágenes, consideradas “humillantes” por varias asociaciones y parte de la izquierda, están dando la vuelta a las web yihadistas y alimentando la propaganda del ISIS.

El Partido Socialista reaccionó el miércoles a la sanción dictada en Cannes contra la mujer con pañuelo islámico denunciando una “deriva especialmente peligrosa”. La escena durante la cual fue multada se acompañó de declaraciones racistas por parte de algunos de los ciudadanos presentes, según los testimonios recogidos por la agencia France Presse. Las Juventudes Socialistas fueron más duras, al fustigar la “caza y las humillaciones de los musulmanes” y la “estigmatización” de esta población organizada por la derecha.

En este ambiente, todos están pendiente de la audiencia que celebra este jueves por la tarde el Consejo de Estado para examinar la legalidad del veto. La justicia ya ha validado en primera instancia el veto en dos ocasiones, pero la Liga de Derechos Humanos ha recurrido ante la mayor autoridad administrativa del Estado. El fallo debería darse a conocer antes del lunes. Al margen de estas órdenes municipales, en Francia está prohibido todo “signo religioso ostentoso” en escuelas e institutos, en virtud de la conocida como ley del velo. El burka, el velo integral que cubre también el rostro, está vetado en el espacio público por motivos de seguridad, ya que dificulta la identificación.

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