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Un seísmo próximo a la superficie y destructor

El terremoto de anoche sacude una de las zonas de mayor riesgo sísmico de Italia

Los bomberos y los equipos de rescata inspeccionan edificios derruidos en Amatrice.

Todos los Apeninos, desde el norte de Italia, en la región de contacto con los Alpes, hasta la sureña Calabria, ocultan una de las zonas sísmicas más activas de Europa. El seísmo de anoche en la zona de Norcia, a pesar del balance de víctimas, no es excepcional. “Es más que probable que ocurran seísmos de esta magnitud en la zona y podríamos clasificar el de la pasada noche como un terremoto relativamente moderado en comparación con otros ocurridos en Italia”, apunta desde Granada Jesús Ibáñez, catedrático de Física de la Tierra adscrito al Instituto Andaluz de Geofísica. “No podemos decir que la comunidad científica lo estuviera esperando, porque no hay manera de saberlo, pero tampoco coge por sorpresa”, ilustra el investigador.

Un seísmo próximo a la superficie y destructor

El terremoto ha resultado especialmente destructor porque ha ocurrido muy próximo a la superficie del terreno. Su hipocentro se encontraba a solo cuatro kilómetros de profundidad. "Los seísmos superficiales suelen causar mayores daños, pero su radio de acción es más reducido", describe Ibáñez. 

A diferencia del terremoto de L’Aquila de 2009 en el de anoche no se han detectado terremotos premonitorios

Este seísmo ha sido “muy similar” al detectado hace 19 años en la región de Umbría y Las Marcas, y que alcanzó una magnitud de 6, según el investigador del CSIC Antonio Villaseñor, que trabaja en sismología en el Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera de Barcelona. “[El de anoche] tiene la particularidad de que se encuentra en mitad de dos rupturas de las fallas causadas por los terremotos de 1997 y de 2009, en L'Aquila". Asís se sitúa al norte de la zona ahora afectada y L'Aquila se encuentra al sur.

Apenas 50 kilómetros separan la ciudad de los Abruzos del pueblo de Amatrice, uno de las localidades más castigadas por el seísmo de anoche. Pocas horas después del suceso, el jefe del Departamento de Protección Civil de Italia declaró que suponía un “desastre como el de L’Aquila”, pero según los investigadores no deben igualarse ambos fenómenos. “Son diferentes: en el caso de los Abruzos hubo terremotos premonitorios de gran intensidad, de hasta cuatro grados en la escala de Richter, desde unos días antes, que desembocaron en un temblor mayor. En este caso ha habido uno principal y luego se han sucedido las réplicas”, apunta Jesús Ibáñez.

Grandes seísmos registrados desde las 9.00 horas (UTC) del día 23 de agosto hasta las 4.40 horas (UTC) del 24 de agosto. ampliar foto
Grandes seísmos registrados desde las 9.00 horas (UTC) del día 23 de agosto hasta las 4.40 horas (UTC) del 24 de agosto.

Para Antonio Villaseñor, solo con una instrumentación “enorme, muy costosa” podrían aprovecharse a efectos de previsión, y en algunos casos, los temblores premonitorios. “Que detectemos un enjambre de terremotos durante unos días, además, no significa que vaya a producirse al final uno mayor”. Este tipo de instrumentación está disponible en zonas muy sísmicas, como la falla de San Andrés, en Estados Unidos, y otras de Italia, pero no en la que ha sufrido ahora el temblor.

Los pueblos de Amatrice y Accumoli, dos de los más afectados, resultaron destruidos por otro terremoto en 1639

Dentro de la región sísmica del Mediterráneo, Italia ocupa un espacio propio. Como el resto del sur de Europa, el país sufre el hundimiento de la placa tectónica africana bajo la europea, pero también dos fenómenos geológicos locales: la compresión, que hace elevarse la cadena de los Apeninos, y la expansión de las cuencas de los mares Tirreno, Adriático y Jónico. 

Como resultado, Italia experimenta terremotos superficiales a lo largo de toda su geografía montañosa, desde Venecia o Údine, en el norte, hasta Sicilia. Esta línea concentra la mayor parte de los terremotos, aunque el mayor se produjo en Messina en 1908. Alcanzó una magnitud de 7,2 y causó 120.000 muertos.

El terremoto de Italia se ha dado en una zona montañosa y sus laderas han amplificado la señal y los daños

Un gran antecedente en la zona

Los pueblos de Amatrice y Accumoli, dos de los más afectados, resultaron destruidos por otro terremoto ocurrido en 1639. Para el sismólogo Andrea Tertulliana, el suceso de hoy es "gemelo" al sufrido hace cuatro siglos, según ha declarado al diario La Reppublica. El investigador ha referido otro suceso sísmico, ocurrido en 1703, que sacudió la misma región de Norcia.

La prensa de la época describió el gran terremoto del siglo XVII indicando que el más fuerte de sus temblores "duró un cuarto de hora" y que "hubo muchos muertos enterrados bajo los escombros". Tertulliana ha recordado que el terremoto de anoche ha ocurrido en una zona "considerada de altísimo riesgo sísmico, en la que los seísmos se repiten con frecuencia".

Magnitud no es lo mismo que intensidad 

La magnitud es una de las variables que miden los terremotos. En concreto, la energía liberada, que se expresa en julios. Pero, para evitar usar números enormes, Richter y otros investigadores quisieron crear en los años treinta del siglo pasado una escala que redujera esas grandes cifras a números más tangibles. La escala ha ido evolucionando con el tiempo y hoy los sismólogos utilizan la llamada magnitud de momento, que pone en relación la energía liberada con la fuerza y la distancia en que se libera. Es uno de los primeros conceptos que pueden calcularse tras detectarse un temblor.

También se mide la aceleración sísmica, es decir, cuánto y con qué rapidez se mueve el terreno que sufre el terremoto. En el caso del ocurrido en Italia, se ha dado en una zona montañosa y sus laderas han amplificado la señal y los daños. La variable de la aceleración ayuda en el caso de Italia a determinar las zonas de mayor riesgo sísmico. Según el Departamento de Protección Civil del Gobierno italiano, las regiones afectadas están clasificadas en las categorías uno y dos de la escala de peligrosidad.

Por último, la medición de la intensidad del terremoto refleja los daños generados, en función del tipo de construcciones y del terreno. Se expresa en una escala de número romanos, de I (terremoto no sentido) a XII (completamente devastador).

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